Cosmos

Así en la Tierra... como en Marte: agua

Carmina de la Luz Ramírez 08 / Oct / 18
Una molécula formada por dos de los elementos químicos más abundantes del Universo es buscada en el fondo de la Tierra y fuera de ella

Es una sustancia simple. En su nivel más básico, una molécula como cualquier otra, pero hay una pequeña diferencia: resulta ser el ingrediente indispensable para la vida y para cualquier actividad antropogénica. Sin embargo, existe una condición: debe ser agua líquida; solo así puede funcionar como “lubricante” de numerosos procesos, tanto biológicos como no biológicos.

Uno de los lugares más extremos de la Tierra donde el agua líquida le ha abierto paso a la vida es el lago Vostok, ubicado por debajo de la base rusa que lleva el mismo nombre en la Antártida. Se trata de un enorme cuerpo de agua dulce oculto a 4 mil metros de la superficie, justo donde se han registrado las temperaturas más bajas del planeta.

Origen y destino
El lago Vostok fue descubierto en 1993 gracias a datos proporcionados por un radar espacial. Pero no fue sino hasta dos décadas después que los científicos tuvieron acceso a su interior, de donde obtuvieron muestras que contienen vida microbiana en una gran diversidad de formas. Rápidamente este lago se convirtió en el objeto de interés de instituciones como la NASA o la Agencia Espacial Europea (ESA), quienes lo tomaron como referencia para buscar lugares análogos en el Sistema Solar.

Marte es el lugar ideal para la búsqueda, no solo por su cercanía relativa con la Tierra, sino porque presenta rasgos que resultan amigables para el agua líquida. Gracias a la sonda Mars Express de la ESA, ahora los astrónomos saben de la existencia de un lago por debajo de la superficie del planeta rojo, pero en condiciones muy similares al lago Vostok.

En los últimos meses, esta especie de manto acuífero marciano ha revolucionado a la comunidad científica, no sólo porque aviva la posibilidad de hallar vida en Marte a través de futuras exploraciones, sino porque representa un salto en el sueño de colonizar Marte. De existir más lagos como este, y llevando a Marte plantas desalinizadoras, se aseguraría la fuente de agua potable para el consumo humano. También crecería la posibilidad de crear una atmósfera más parecida a la de la Tierra, cultivar plantas y obtener combustible. Con la disponibilidad de agua líquida, el ser humano tendría un pie en Marte y el límite de su historia sería la imaginación.

Autor: Carmina de la Luz Ramírez