ABC de química: ¿Cómo funciona la ciencia?

A inicios del siglo XIX, aparentaba no haber ninguna relación entre las diferentes sustancias elementales conocidas. Por otro lado, en 1817, el químico alemán Johann Döbereiner (1780–1849) puso de manifiesto que numerosas de las sustancias elementales conocidas en esa etapa se parecían bastante entre sí (reaccionaban con las mismas sustancias, lo hacían en las mismas proporciones, etcétera). Raramente, siempre eran tres las sustancias que se parecían entre sí. Döbereiner identificó numerosos grupos de tres a los que llamó triadas.

En la Tabla 1, se detallan las triadas descubiertas por Döbereiner.
Tabla 1. Triadas de Döbereiner | Recurso: Plinio Sosa

El elemento de en medio no sólo poseía una reactividad química intermedia, sino que su masa atómica relativa era el promedio de las masas de los otros dos. De hecho, Döbereiner descubrió que la masa del elemento intermedio −por ejemplo, el selenio en la tríada formada por azufre, selenio y telurio− era precisamente el promedio de las masas de los otros dos elementos. Entre otras cosas, la masa del selenio es precisamente el promedio de las masas del azufre y el telurio como se puede ver en la Tabla 2.

Tabla 2. Masas atómicas de una triada de elementos.
Tabla 2. Masas atómicas de una triada de elementos. | Recurso: Plinio Sosa

Este hallazgo fue muy sustancial por dos razones: uno, porque fue el primer agrupamiento de los elementos apoyado en un parecido químico y, dos, porque hace sospechar que los elementos podrían estar relacionados entre sí por medio de algún orden numérico.

Antecedente de la Tabla Periódica

Un antes, en 1815, el físico radicado en Londres, William Prout, había propuesto otro inicio general. Prout notó que las masas atómicas de varios elementos parecían ser múltiplos enteros de la masa del hidrógeno. Para Prout algún otro elemento no era otra cosa más que varios hidrógenos juntos. Lamentablemente, había varios casos de elementos cuya masa no era un múltiplo entero de la del hidrógeno. Fundamentalmente la del cloro que resultaba ser 35,5 ocasiones la de hidrógeno. En esta situación, ¡no había ni cómo redondear!
Sin embargo, otra vez, se mostraba la sospecha de la presencia de un orden numérico para las sustancias elementales.


Ilustración de la Tabla Diaria de los elementos | Foto: Especial

Después, en 1843, el químico alemán Leopold Gmelin llevó a cabo una colosal contribución a la agrupación de los elementos según su parecido químico. Gmelin ha podido ordenar, en tríadas, a 55 elementos (casi todos los populares en aquel momento) en un esquema, con apariencia de V, en el que ya se puede ver un asombroso parecido con nuestra Tabla Diaria de hoy.


Tabla Diaria de hoy | Recurso: Plinio Sosa

En 1850, Max Joseph von Pettenkofer (de la Facultad de Munich) divulgó un artículo sobre las relaciones numéricas entre los pesos equivalentes de los elementos. Pero él no se centró en las triadas de Döbereiner, sino que él se percató que la distingue de masa entre elementos parecidos era una cantidad recurrente o un múltiplo de una cantidad recurrente. De esta forma la distingue de pesos equivalentes entre litio y sodio eran 16 entidades, y la distingue entre las sodio y potasio… ¡también eran 16 unidades! Procediendo así, Pettenkofer ha propuesto por primera oportunidad grupos con bastante más de tres pertenecientes.

Tabla 3. Diferencias de pesos en una sola triada.


Tabla 3. Diferencias de pesos en una sola triada | Recurso: Plinio Sosa

Un esquema ambicioso

Más o menos simultáneamente, en 1851, Peter Kremers en Koln, Alemania extendió la iniciativa de buscar promedios y diferencias permanentes a elementos con poco parecido químico. Kremers descubrió que había muchas otras “tríadas” de elementos para las que la masa de uno de ellos era el promedio de las de los otros dos, más allá de que no se parecían químicamente. Evidentemente, estos cálculos ponían en entredicho la iniciativa de que los elementos parecidos químicamente se acomodaban en grupitos de tres pertenecientes. Tiene la posibilidad de ser que el que la masa del elemento de en la mitad de las triadas fuera el promedio de las otras dos no tuviera ningún concepto científico, sino que unicamente se tratara de una mera al azar.

Por último, el esquema más ambicioso cerca de la iniciativa de las tríadas fue desarrollado por Ernst Lenssen cuando poseía solamente 20 años. En 1857, divulgó un artículo en el que virtualmente todos los 58 elementos populares fueron organizados en un total de 20 triadas con la exclusiva distinción del niobio.

Pero algunas de estas contribuciones no fueron más que mera numerología, más que nada porque no poseían que ver con las semejanzas químicas entre las sustancias elementales. Todavía cuando estas dos ideas (la de Döbereiner y la de Prout) fueron fructíferas de alguna forma, además se vio que no eran del todo algunas. La noción de triadas se descubrió que era muy limitada y, todavía de esta forma, sólo aplicable a grupos selectos de tres elementos. Hasta entonces, la conjetura de Prout (la de que todos los elementos no eran más que varios hidrógenos juntos) enfrentaba demasiadas excepciones de masas atómicas no enteras.

Publicado en

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.