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Abejas en peligro de extinción: ¿podremos salvarlas?

Citlali Aguilera 20 / May / 19
No son solo fabricantes de miel, sino que están en la base de la producción de alimentos del mundo y en la conservación de los ecosistemas. Sin embargo, la ceguera humana es incapaz de reconocer las miles de especies de abejas que existen y, por lo tanto, de diseñar una estrategia para su conservación

Es de mañana, camino junto con Raquel e Ingrid en medio de un amplio patio lleno de plantas y árboles silvestres que florean. Alcanzamos con la vista a un pájaro carpintero que está parado en un cafetal. Raquel acaba de poner café a la lumbre y el aroma que se despide se entremezcla con el olor a miel, cera y propóleo que proviene de uno de los cuartos donde se enseñan a preparar diversos productos de abeja.
 

Nos encontramos en la sede de la Asociación Civil Inana en Coatepec, Veracruz. Esta organización fundada en 2011 en la que Raquel Zepeda, e Ingrid Estrada junto con un grupo multidisciplinario, centra su labor en el desarrollo de proyectos comunitarios en el centro y sur de México en los ámbitos educativos, ambientales y de género, lo que la convierte en una organización pionera en el país para prácticas educativas de visibilización y conservación de las abejas nativas mexicanas.
 
No supe en qué momento de nuestro recorrido, comenzamos a estar rodeadas de docenas de diminutos insectos oscuros que formaban una nube entorno a nosotras casi sin emitir ningún ruido. “Estas son abejas nativas y esas sus colmenas”, me dice Ingrid con serenidad, al tiempo que me señala una serie de pequeñas cajas de madera y ollas de barro debajo de una construcción techada.        
 
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Abejas de la especie Scaptotrigona Mexicana almacenando miel Foto: Cortesía

Abejas diminutas y gigantes

Si nos pidieran describir a una abeja, la gran mayoría de nosotros dirá que son amarillas con franjas negras; que habitan y se reproducen en colmenas, producen miel y que pican. Dicha descripción encajaría a la perfección con la abeja europea Apis mellifera, un insecto que llegó a México hace más de 300 años y que por su éxito comercial gracias a la producción de miel a mediana y gran escala, es la más conocida mundialmente.
 
No obstante, existe registro de más de 20 mil especies de abejas en el planeta, —en México tan solo hay alrededor de 2 mil especies— según datos del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF). De todas ellas, muy pocas encajarían con la imagen descrita anteriormente, pues el 95% son solitarias (sólo un 5% son semisociales y sociales y por lo tanto forman colmenas).
 

Donde hay flores, hay abejas, pues se alimentan de néctar y polen, así como de miel que ellas producen” comenta Raquel, mientras nos sentamos a la mesa para tomar café: “las encontramos en todos los ecosistemas como selvas y bosques; donde hay mayor diversidad de abejas solitarias es en el desierto”.

Las abejas son insectos que se caracterizan por tener mandíbula, dos antenas, cinco ojos (2 compuestos y 3 simples) y seis patas; hay desde muy pequeñas, como la Trigona minina que mide apenas 2 milímetros, hasta la más grande Megachile pluto que casi alcanza los cuatro centímetros (39 mm). Algunas de las muchas especies de abejas “pican”, pues tienen aguijón en el abdomen y hay otras que no, por tenerlo atrofiado; éstas últimas pertenecen a la tribu taxonómica Meliponini, conocidas como abejas sin aguijón o meliponas —presentes en las zonas tropicales y subtropicales del mundo— De este tipo nuestro país cuenta con 46 especies tan diversas entre sí, como coloridas: negras, azules, verdes, rojas, amarillas, en tonos mate o metálicos.
 
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Colmena de la especie Plebeia | Foto: Ingrid Estrada

La elegancia del superorganismo

Los entomólogos, Bert Hölldobler y Edward O. Wilson, en su libro El Superorganismo: belleza y elegancia de las asombrosas sociedades de insectos, hablan sobre cómo las abejas y otros insectos evolucionaron a una organización social donde trabajan armónicamente debido a la magnífica comunicación, y división de trabajo que conforma una colonia autoorganizada, una estructura que les permite funcionar como un superorganismo.  
 
Un buen ejemplo de los anterior son las abejas meliponas que tienen comportamiento social, como es el caso de Scaptotrigona mexicana. Según el Dr. Javier Quezada, la reina es la única hembra fértil de la colonia, y su trabajo es engendrar más abejas, así como controlar el funcionamiento de la colonia mediante feromonas. Por su parte, los zánganos —afirma el investigador de la Universidad Autónoma de Yucatán— son la parte reproductiva masculina, y además tiene que generar calor para la cría, madurar la miel y producir cera; el mayor número de individuos que conforman la colonia son obreras encargadas de construir toda la arquitectura del nido, acopiar alimentos y defender la colonia.
 

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Según datos de la FAO, las abejas polinizan el 80% de todas las flores del mundo | Foto: Cortesía
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En la imagen productos derivados de las abejas | Foto: Especial

Polinización: trabajo en equipo

La polinización es un mecanismo biológico coevolutivo donde planta y las abejas interactúan en beneficio mutuo: la abeja visita a la flor para alimentarse de néctar y polen. A cambio, la abeja traslada polen de una planta a otra propiciando la reproducción sexual y evitando la erosión genética de las plantas y fortaleciendo su resistencia contra agentes externos como plagas u otras amenazas.
 
Es fascinante descubrir la minuciosa organización de las abejas. Ingrid cuenta que en las colonias de abejas meliponas, el grupo de obreras llamadas pecoreras son las encargadas de explorar un kilómetro a la redonda de la colmena para buscar alimento. Una vez que se halla el preciado néctar, éste es ingerido a través de su lengua o glosa para almacenarse en el estómago donde comenzará un proceso enzimático (o de producción de proteínas para procesar la sustancia). Cuando el insecto regresa a la colmena, compartirá el néctar a otra abeja responsable de depositar el alimento en los potes (contenedores de cera) en donde, además de almacenar el polen, se guardará el néctar con sus enzimas digestivas para finalmente producir la deliciosa miel.
 

¿Están en peligro?

A pesar de este indispensable servicio ambiental que prestan y de su importancia fundamental en el ecosistema global, la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) informaron en el 2016 que más del 40% de las especies de polinizadores invertebrados —particularmente abejas y mariposas— se enfrentan a la extinción.
 
Este gravísimo declive en las abejas se debe, principalmente, a factores interdependientes que son el cambio de uso de suelo, las prácticas agrícolas intensivas, el uso de pesticidas, la presencia de especies exóticas invasoras, enfermedades, plagas, y consecuencias del cambio climático, según informes del IPBES.
 

Desde el 2016 informes, de la Plataforma Itergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), estiman que el 40% de las especies de polinizadores invertebrados se enfrentan a la extinción. En la foto un nido silvestre de Scaptotrigona pectoralis
Foto: Inana

La situación se traduce —entre otras muchas consecuencias— en una grave amenaza para la producción mundial de alimentos. Según cálculos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), las abejas son las encargadas del 80% de la polinización de las flores que hay en todo el mundo —el otro 20% lo realiza el aire y otros animales como murciélagos, colibríes, escarabajos y otros insectos—. Una invaluable labor que apenas alcanza a ser tasada en términos financieros: un grupo de investigadores de renombradas universidades alemanas a través de examinar el precio de las cosechas que dependen de la polinización natural, estimaron que el valor económico global de la polinización por abejas es de 265 mil millones de euros anuales (que equivale al Producto Interno Bruto de Colombia).
 

Los cultivos más nutritivos e interesantes en la dieta humana como frutas, verduras y plantas forrajeras utilizadas en la producción de carne y lácteos desaparecerían sin ayuda de los polinizadores, sobre todo de las abejas”, afirma la entomóloga especialista en abejas de la Universidad de Minnesota, Marla Spivak. 

 Abejas en México

La importancia de las abejas no solo debe ser vista por su capacidad para producir miel. En el caso de México, los insectos conforman un legado biológico, histórico y cultural que no nos podemos dar el lujo de perder. Laura Sotelo, historiadora de la UNAM, afirma que las evidencias lingüísticas apuntan que las abejas meliponas fueron manejadas por los mayas antes que la cerámica y la agricultura. En el códice Tro-Cortesiano, se detalla el manejo especializado que ellos practicaban. La más representativa es Melipona beecheii llamada Xunán Kab (señora abeja o señora miel en maya) que hasta hoy en día es manejada por las comunidades en Yucatán.
 
Aún cuando solo habláramos en términos utilitarios, el tema de la protección y la conservación de estos insectos deben ser prioritarios. Nuestro país es el tercer productor mundial de miel con una producción de 1.9 millones de colmenas de Apis mellifera a cargo de 42 mil apicultores que, en promedio, producen 55 mil 900 toneladas de miel con un valor estimado en mil 900 millones de pesos anuales, según datos de la Secretaría de agricultura y desarrollo social (SADER).
 
A pesar de que la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) menciona que las abejas meliponas son parte de la biodiversidad mexicana y de la riqueza natural, económica, cultural, e histórica de los pueblos mesoamericanos, la realidad es que existen leyes en algunos estados y normas oficiales, técnicas y sanitarias sólo para Apis mellifera,  mas no existe una ley federal ni normas oficiales que contemplen a las abejas nativas, su producción de miel y su servicio de polinización.
 

Afirma Raquel que “las abejas no sólo producen miel, hay que recordar que son polinizadores de las plantas con flores que se encuentran en todos los ecosistemas, sin ellas se perdería gran parte de la biodiversidad del planeta”. En febrero de este año la Cámara de Senadores hizo un llamado a SADER y a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) para implementar medidas zoosanitarias que abatan el daño por agroquímicos usados en cultivos en el país.

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Vivero de árboles para comenzar siembra cerca de colmenas de abejas meliponas | Foto: David Donner

Gestionar esfuerzos para conservar

Como si del trabajo sincronizado dentro de una colmena se tratara, la Asociación Civil Inana ha generado puentes entre saberes y prácticas comunitarias campesinas, dependencias de gobierno, otras organizaciones no gubernamentales y la comunidad científica.
 
Actualmente sistematizan y registran los árboles de la región que florean, los cuales siembran junto con los meliponicultores cerca de las colmenas, para ello la Dra. Elia Ramírez del Departamento de Paleontología del Instituto de Geología, UNAM realiza un estudio melisopalinológico de polen para saber qué familia taxonómica de árboles son los que las abejas visitan.

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Miembros de la Asociación Civil Inana de Coatepec | Foto: Inana

Además de ese estudio hay otras universidades que colaboran realizando investigaciones como el Instituto de Biotecnología y Ecología Aplicada (INBIOTECA) de la Universidad Veracruzana. En una de ellas, la investigadora Yareni Perroni analiza diversas mieles y en otra, el Dr. Tonatiuh Cruz del Laboratorio de Servicio de Análisis de Propóleos, de la UNAM se encuentra estudiando propóleos de abejas meliponas.
 
A pesar de que los esfuerzos se vean pequeños en relación a lo severo y grande del problema, las acciones que en conjunto puedan interconectar a todos los sectores de la población -comenzando localmente hasta abarcar todo el país-, podrían transformar nuestra relación con las abejas y de esta manera contribuir a su conservación en el planeta.

La fotografía de un paisaje

Después de la charla y el paseo por el mundo de las abejas volvemos a salir al patio de la casona. “Una abeja produce durante toda su vida unos cuantos microlitros de miel como resultado de haber visitado miles y miles de flores que hay en este bosque. Por eso una gota de miel es como la fotografía de un paisaje” me dice Raquel mientras observamos una abeja libando una flor

Referencias
Lautenbach et al (2012). Spatial and Temporal Trends of Global Pollination Benefit. PLoS ONE

Autor: Citlali Aguilera
Maestra en Gestión Ambiental para la Sustentabilidad. Dirige el proyecto SiembraUV del Centro de Eco-Alfabetización y Diálogo de Saberes de la Universidad Veracruzana. Periodista ambiental y conductora de los programas El Show de la Tierra (RadioMás) y La Ensalada (Radio UV). En el 2018, recibió la Mención Honorífica Nacional del Premio al Mérito Ecológico en la categoría Cultura y Comunicación Ambiental entregado por la SEMARNAT.