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Ácido en Mar de Cortés ¿qué tan grave es?

Susan Irais 16 / Jul / 19
Tras el derrame de tres mil litros de ácido sulfúrico por una falla en las de las tuberías de Grupo México un oceanógrafo nos explica las repercusiones en la vida marina

El pasado 9 de julio una falla en las válvulas de las tuberías liberó en el Mar de Cortés tres mil litros de ácido sulfúrico. Este compuesto se utiliza para la fabricación de otros ácidos, fertilizantes, explosivos, pinturas, lacas y barnices entre otros y está catalogado como corrosivo.

“El ácido sulfúrico tiene indicación de peligroso. Es corrosivo para los metales, y en la piel provoca graves quemaduras y lesiones oculares”, explica Nicolle Ashley González Luz, Química Farmacobiologa de la UNAM.

Según Hoja de datos de seguridad de sustancias químicas de la UNAM, los efectos por exposición aguda en humanos son: Irritación de la garganta, nariz y ojos, los labios, uñas y piel se tornan azulados. Puede provocar tos, mareo, fiebre, problemas del habla, vómito, náusea, aumento precipitado o disminución de presión arterial, edema pulmonar, pérdida de la visión, dificultad para respirar, debilidad corporal y dolor en el pecho, riesgo de ceguera, trastornos respiratorios. Requiere la revisión por un médico especialista en toxicología. 

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Derrama Grupo México 3 mil litros de ácido sulfúrico al mar en Sonora | Foto: Captura de pantalla

El ácido en contacto con el Mar

“Cuando el ácido sulfúrico entra en contacto con el agua reacciona de manera violenta. En animales se han reportado efectos mutagénicos y teratogénicos. También, cambia el pH del agua de mar, lo que es perjudicial para la vida marina”, dice Nicolle González.

El ácido reduce el pH del agua y compuestos como los carbonatos, estas moléculas las utilizan organismos como corales para formar sus cuerpos o colonias. También hay una reducción importante de oxígeno.

Los organismos acuáticos obtienen oxígeno del agua a través sus branquias, cuando el ácido se mezcla con el agua elimina la vida vegetal porque se vuelve ácida, lo animales marinos al entrar en contacto directo pueden sufrir enfermedades o incluso morir.

“Las consecuencias de este derrame se podrán observar en los siguientes días y semanas, seguramente habrá una mortandad terrible, principalmente en lo animales que no tienen la capacidad de huir como organismos sésiles (que no tienen movimiento), balanos, ostiones, abanicos de mar y también en animales con movimiento lento como caracoles, pepinos de mar, almejas”, explica el doctor Octavio Aburto Oropeza, profesor investigador del Instituto de Oceanografía Scripps.

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La tragedia a nivel oceánico

La Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) evaluarán el daño y la afectación de la bahía. El experto en oceanografía agrega que: “Es estos casos se debería analizar el impacto a nivel local y regional, en términos de la parte local, lo que puede suceder ahí donde fue el derrame seguramente sí va haber muchas consecuencias y que pueden los animales que no tuvieron capacidad de huir rápidamente”.

“En términos macro esos 3 mil litros se diluyen en un volumen de agua muy grande y conforme las mareas mueven todo eso se seguirá diluyendo. Es una cantidad bastante menor a comparación del volumen de agua marina—explica el experto— aunque la afectación es de corto plazo y no repercute en la población, pero no reduce la culpa que tiene esa compañía por no tener los más altos protocolos de seguridad, además de que no tuvieron los mecanismos para evitar que la afectación fuera mucho menor.”

Problemas de hace un lustro

Este accidente de Grupo México no es el primero, hace 4 años esta compañía vertió sustancias tóxicas al río Sonora, este accidente fue motivo de muchas demandas y hubo una afectación en la población. La empresa fue multada y se vio obligada a crear un fideicomiso para reparar los daños por el derrame de 40 mil metros cúbicos de sulfato de cobre acidulado de uno de sus principales yacimientos sobre un río en el norte del país.

“Si esta empresa tiene este permiso para operar, también debe tener los más altos estándares de seguridad. La afectación aunque sea local y de corto plazo tiene que considerarse como un gran daño ambiental”, concluye el experto.

Autor: Susan Irais
Periodista de ciencia. Colaboradora en Tangible y Asistente de Información de Iván Carrillo. Profesora adjunta de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Ha escrito para la revista Algarabía y Ciencia UNAM de la Dirección General de Divulgación de Ciencia.