Adhara Pérez, la niña genio mexicana y el misterio del coeficiente intelectual

Adhra Pérez tiene un coeficiente intelectual de 162, más grande al de Albert Einstein y Stephen Hawking, ¿cómo es esto viable y qué significa? Aquí te lo explicamos:

Adhara Pérez Sánchez tiene ocho años, y como algún niña tiene superhéroes, pero no son los comúnes, se tratan de Albert Einstein Stephen Hawking. Maite es igual de peculiar que los investigadores a los que admira, tiene un coeficiente intelectual de 162, inclusive más grande al de sus ídolos.

Adhara hoy estudia dos ingenierías, tomó distintos tutoriales como, el de ondas gravitacionales y astronomía observacional, en el Centro Astronomía de la UNAM y fué elegida para tomar un curso de patrones bellísimos (patrones matemáticos y programación) dado por la Facultad de Massachusetts en CDMX. Su sueño es ser una científica y transformarse en astronauta para trabajar en la NASA.

Albert Einstein, Stephen Hawking y Adhara Pérez

Pero los sueños de Adhara no en todos los casos se vieron probables. A los 3 años fue diagnosticada con espectro autista, a los 4 entró en una convulsión muy fuerte y entra en coma. Luego de la convulsión no tuvo buena movilidad en sus manos en el transcurso de un año y tuvo que asistir a terapia.

“En ese tiempo Adhara se apegó al ejemplo de Stephen Hawking, decía sin importar tener un discapacidad, eso no le imposibilitó poder enormes cosas. Siempre lo va a contemplar porque le agradan los agujeros negros”, comparte Nayeli Sánchez, madre de la niña.

Los doctores de Maite deseaban saber por qué convulsionaba, “ resulta que poseía un hemisferio más creado y luego de varios estudios me brindaron el diagnóstico terminado, mi hija poseía una doble excepcionalidad: autismo con iQ muy adelantado”, enseña Nayeli.

Las además llamadas pruebas de sabiduría son la base para ubicar a personas superdotadas. “Un pequeño sobredotado necesita un IQ arriba de 130 puntos, el puntaje es lo que establece la aptitud de una persona”, enseña Almazán.

Estas pruebas las debe llevar a cabo un psicólogo certificado en la evaluación de sabiduría. El primer filtro es el perfil del sobredotado y si califica entonces se le ejecuta la escala de Wesley ampliada (la que arroja el IQ). “Se ejecuta el primer filtro porque si hiciéramos pruebas masivas solo encontraríamos 3 por cada 100”, enseña el profesional de CEDAT.

La escala David Wechsler ampliada es un instrumento clínico de aplicación individual que analiza el intelecto de jovenes y jovenes. Facilita ver un IQ arriba de 160 y hasta 200, en este test se determinan 4 inteligencias básicas:

1. Verbal: comprensión semántica, comprensión, memoria lingüística
2. Razonamiento perceptual: capacidades lógico matemáticas, juicio ético-moral, resolución de problemas
3. Memoria de trabajo de corto plazo: auditiva y visual
4. Coordinación fina: agilidad mental

Para calificar como superdotado, el evaluado necesita que todas las superficies arrojen un resultado encima del promedio, tienen la posibilidad de estar en 130, pero alguna debe ser arriba de 130 para que el IQ sobrepase a la media. “La afirmación de sabiduría nos irá a decir qué superficies hay que enfocarse con el pequeño y además qué tipo de clases va a requerir”, dice el Dr. Andrew Almazán.

¿Son confiables las pruebas de sabiduría? La Organización Mundial de la Salud avala estas pruebas y son un nivel básico para las academias en USA de América. “El nivel de seguridad de estas pruebas es del 99% con una alteración de 4-5 puntos”, añade Almazán.

¿QUÉ SIGNIFICA TENER UN IQ PROMINENTE?

El intelecto cambia con el tiempo, “lo que se estima es que el puntaje sea diferente en relación de las oportunidades que se le brindaron a pequeño y de cómo utilizó su sabiduría en ese tiempo”, enseña Almazán.

El número de IQ no es definitivo hasta que se cumplen los 18 años, en esa edad el número se estabiliza. “Por ello en el CEDAT hacemos pruebas cada medio año para considerar cómo está continuando. Se estima que ese número se mantenga o aumente”, enseña.

“Si alguien tiene un coeficiente prominente y no llega a nada, el número solo es un adorno. Lo de mayor relevencia es la herramienta de el intelecto. Hay jovenes con 180,190 y hasta 200, el número te dice el potencial, pero no que ya ganó la guerra. Es como un boxeador, aunque tenga más fuerza no supone que ya ganó la pelea, debe ver con más elementos”, concluye Almazán.

Por eso, tener un IQ prominente no es una garantía de que sea una pequeño genio, es sólo un potencial que se debe desarrollar.

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