Cosmos

Alimentación fuera de este mundo: ¿Qué comen los astronautas?

Ana Cristina Olvera 21 / May / 19
Desde purés en tubos de aluminio hasta tortillas mexicanas, el reto de la alimentación en el espacio ha evolucionado a lo largo de los años. Hoy se habla de alimentos frescos y consideraciones culturales. Conoce el menú abordo de las naves espaciales

La noche previa a un maratón, los corredores profesionales deben comer algo con alto contenido en carbohidratos, pues son éstos los responsables de proveer de energía a nuestro cuerpo. Pizza o pasta son excelentes opciones. Posteriormente, durante el recorrido, se recomienda comer algunas frutas, semillas, bebidas energéticas y otros complementos para que el cuerpo aguante la exigencia física. La pregunta es qué comer o como alimentarse si lo que se enfrentará no es una prueba atlética sino la fundación de un nuevo mundo. 

Necesidades diferentes sin gravedad

Podría parecer que flotar en gravedad cero es una actividad mucho menos exigente que tener que estar luchando constantemente contra una fuerza de 9.8 m/s² que sentimos constantemente en la Tierra. Sin embargo, estar viajando a bordo de un pequeño contenedor metálico en medio del completo vacío agrega una gran cantidad de estrés a un cuerpo sano.

De ahí que, lo primero que tuvieron que resolver los nutriólogos y médicos aeroespaciales fueron las necesidades alimenticias del cuerpo, mientras se elimina a la gravedad de la ecuación durante el viaje espacial.

Vickie Kloeris, ex directora del Laboratorio de Sistemas de Comida Espacial de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA) explica en una entrevista para  la revista TIME que los astronautas necesitan calcio extra en sus dietas para hacer frente a la inminente y casi inmediata pérdida ósea. “Una dieta baja en sodio ayuda a combatir este proceso, pero eso no es fácil de lograr en el espacio, pues no se cuenta con un refrigerador permanente para alimentos y la sal es utilizada para preservar la comida.” 
 

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Los astronautas P. Stafford y Donald K. Slayton comen sopa en tubos a los que les pegaron etiquetas de vodka, fue su manera de brindar. Módulo espacial Soyuz, en la misión conjunta Apolo-Soyuz, en Julio, 1975. Fotografía Archivos NASA. 
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Tubo de comida como el usado por Yuri Gagarin en el Volsktof. Se trataba de purés en tubos metálicos que pesaban incluso más que la misma comida y resultaban en una experiencia no muy agradable que vivieron los pioneros. Foto: Archivos de la NASA
 

Un menú especial para la Luna

La evolución de la comida espacial —de la órbita a la Luna— fue igual de sorprendente que la tecnología misma que hizo posible que llegara fuera de nuestro planeta. Pasó de purés en tubos metálicos que pesaban incluso más que la misma comida y resultaban en una experiencia no muy agradable que vivieron los pioneros como Yuri Gagarin y John Glenn, a comidas completas calientes e ingeridas con cubiertos. 

Para cuando Neil Armstrong, Edwin Eugene “Buzz” Aldrin Jr. y Michael Collins se preparaban para ir su viaje a nuestro satélite, ya existía una amplia variedad de opciones para comer. El menú iba desde ensalada de atún, hasta crema de elote, pastelitos de chocolate y galletas de azúcar. Los tripulantes del Apolo 8 ya habían realizado una cena de navidad en 1968 que incluyó pavo, salsa y aderezo de arándano.

En cuanto a los métodos de empaque, NASA desarrolló una eficiente técnica de congelado y deshidratado que permite conservar el contenido nutrimental y el sabor, pero remover toda el agua que agregaba peso a la ya de por sí retadora carga a bordo de la misión. Una vez listos para comer, los astronautas podían rehidratar sus alimentos con una pistola que despachaba agua fría o caliente, opción que no apareció hasta el inicio del programa Apolo

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Sistema spoon-bowl que se rehidrata desde una válvula en el lateral derecho
Foto: Especial

¿Hoy dog en la Luna?

Dado que la hazaña tendría lugar en julio, mes en el que se celebra el día de la independencia de los Estados Unidos de América, y lo emblemático y simbólico que el resultado tendría para este país, no es extraño que entre los menús haya habido cosas como hot dogs, queso amarillo untable y tocino. Otros de los platillos que estuvieron a bordo de la misión fueron empanadas de salchicha, carne de cerdo con papas al vapor y estofado de pollo. 

Específicamente, la primera comida formal que realizaron Buzz Aldrin y Neil Armstrong sobre la superficie de la Luna, justo antes del pronunciamiento de la famosa sentencia “Un pequeño paso para el hombre; un gran paso para la humanidad”, incluyó cubos de tocino cubiertos en una especie de gelatina para evitar migajas, galletas de azúcar y duraznos. Pero, en total, los caminantes lunares disfrutaron de cuatro comidas durante su estancia de alrededor de 21 horas. 

¿Cuánto disfrutaron de estos alimentos? ¿Fue agradable la comida para dos en la Luna? El Dr. Malcom Smith, jefe de de Comida y Nutrición para el vuelo del Apolo 11 de la NASA, reportó que en el otoño del año del viaje en la revista Nutrition Today que los astronautas disfrutaron la comida, que había una variedad satisfactoria y también cantidad suficiente para saciar el hambre y cubrir sus necesidades de energía para que tuvieran un buen desempeño. 

El sitio especializado eatmedaily.com reporta que Buzz Aldrin tuvo como platillo favorito un coctel de camarones en el que “los camarones habían sido escogidos uno por uno para asegurarse de que fueran lo suficientemente pequeños para que fueran fáciles de sacar del empaque y fueran deliciosos”. Por su biografía autorizada, First Man: The Life of Neil A. Armstrong, sabemos que para Armstrong la comida favorita fue espagueti boloñesa, papas y pastel de frutas.

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Astronautas comiendo pizza | Foto: NASA

¿Sustancias estimulantes? 

Cualquiera podría pensar que para lograr algo tan demandante físicamente y, literalmente, fuera de este mundo, se necesitaría algún tipo de estímulo extra. Las bebidas incluidas en el viaje estuvieron protagonizadas por jugo de piña, toronja y naranja. Pero también llevaron muchas tazas de café. Exactamente 15 por persona para los tres astronautas: Negro para Aldrin, un extra de sabor con azúcar para Collins, y ligero y dulce para el comandante de la misión. 

El vino también hizo una aparición en la superficie de la Luna, pero no para un alegre brindis de celebración, como seguramente estuvieron deseando hacer en algún momento, sino como parte de un ritual religioso que practicó Buzz Aldrin. En su libro de 2009, Magnificent Desolation: The Long Journey Home from the Moon, relata cómo utilizó el tiempo entre el alunizaje y la caminata lunar para realizar la ceremonia que tenía planeada: “una comunión cristiana en la Luna, parecido a lo que Cristóbal Colón y otros exploradores habían hecho cuando llegaron a un Nuevo Mundo.” En términos culinarios, esto incluyó una hostia y vino de consagrar. 

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Astronautas mostrando las frutas que comeran | Foto:NASA

Menú contemporáneo

Actualmente, la comida en la Estación Espacial Internacional es muy variada, y cada vez más innovadora y parecida, en la medida de lo posible, a lo que los astronautas comen en casa. En ese sentido, se ha convertido incluso en una herramienta de identidad y de diplomacia científica. Desde la llegada del café italiano con Samantha Cristoforetti; tallarines japoneses y arroz con el taikonauta japonés, Takao Doi; o el té inglés que tomó Tim Peake, como representante de su país y de la Agencia Espacial Europea en la Estación Espacial en el 2015. 


Tacos en el espacio

Es posible que los mexicanos no podamos reclamar la autoría de la idea de tomar bebidas refrescantes en una bolsa de plástico, con un popote, como lo hacen desde el inicio hasta la actualidad los astronautas, pero sí sabemos que desde la misión STS-61-B del Transbordador Espacial Atlantis, en la que viajara el primer astronauta mexicano, Rodolfo Neri Vela, nuestro país aportó a la dieta espacial uno de nuestros tesoros culinarios más preciados: la tortilla. 

Además de deliciosas y nutritivas, este versátil complemento de la dieta mexicana ha resultado desde entonces esencial para resolver uno de los problemas que más preocupan a la hora de la comida. Para que un alimento pueda formar parte de la mesa de un astronauta en el espacio es importante que las migajas o residuos que pueda generar al comerse sean manejables y no acaben flotando por la nave con el riesgo de afectar los sistemas críticos. En este sentido, las tortillas son perfectas y han convertido a los tacos espaciales en un platillo realmente popular. 
 

Cuando Rodolfo Neri Vela viajó al espacio en 1985 como parte de una misión de la NASA, pidió de comer tacos, incluyendo por supuesto tortillas, alimento que con el tiempo se convertiría en comida habitual de los astronautas. 

Mira: Tortillas en el menú "espacial" gracias a Rodolfo Neri Vela

Foto: Especial

Pero la siguiente aportación nacional a la mesa de los viajeros espaciales podría incluso ayudar a los seres humanos a alcanzar Marte, la siguiente frontera de la exploración. El Dr. Ernesto Olvera, investigador del Tecnológico Nacional de México trabaja desde hace dos años en el desarrollo de cultivos con luz artificial en un laboratorio especializado instalado en el campus Pabellón de Arteaga en Aguascalientes de esta institución. 

Dos de sus proyectos llamaron la atención a los expertos en alimentación del Centro Espacial Kennedy de la NASA, en Florida. “El tema de optimización de la energía para crecer las plantas. Y sobre el tema de cómo absorben la luz las plantas en diferentes etapas de crecimiento.” Lo que más llamó la atención acerca de la investigación de Ernesto fue su enfoque desde la ingeniería, pues los científicos encargados de la alimentación de los astronautas son regularmente biotecnólogos o nutriólogos.

¿Horticultura para la exploración espacial?

La división de Sistemas Avanzados de Comida de la NASA ha elegido diez cultivos de vegetales para las futuras misiones: col, zanahoria, lechuga, jitomate, cebolla verde, espinaca, rábano, pimiento, fresas y hierbas de olor. Los cuales tienen características nutrimentales importantes, pero tendrán que reinventarse para conquistar nuevas fronteras. 

En 2015, los astronauta Scott J. Kelly y Kjell Lindgren de la NASA y Kimiya Yui de la agencia espacial japonesa (JAXA) saborearon una ensalada de lechuga cultivada en microgravedad durante 33 días en la Estación Espacial Internacional
Foto: Estación Espacial Internacional
 

El investigador mexicano asegura que éste será uno de los temas focales en la alimentación de los astronautas del futuro. “En el tema de la luz artificial en el crecimiento de plantas para astronautas, tiene enfoques muy interesantes. Por ejemplo, la concentración de nutrientes para los cultivos como lechuga, espinaca, incluso microgreens, se puede hacer debido al uso que le dan a la luz. Puedes cambiar de luz roja a verde a azul en diferentes etapas del crecimiento y concentrar o fijar nutrientes debido a esa estrategia.” 

El objetivo será lograrlo al mismo tiempo que se ahorran recursos como el espacio, el agua y los nutrientes que necesitan las plantas para crecer. Todas estas técnicas no sólo servirán para optimizar la agricultura, y la alimentación de las personas en las naves espaciales y en la Tierra, sino que —como lo hicieron nuestros antepasados durante el Neolítico— hace unos 10 mil años, dominar la agricultura ahora en otros cuerpos celestes nos podría llevar a alcanzar el siguiente nivel como civilización

Autor: Ana Cristina Olvera
Licenciada en Filosofía y Maestra en Emprendimiento Social, con larga trayectoria en la comunicación. Fue directora de Difusión y Relaciones Interinstitucionales de la Agencia Espacial Mexicana. Actualmente es conductora de INTERFAZ, y co-conductora del Noticiero Científico y Cultural Iberoamericano. Colabora en Radio UNAM y NASA en español, entre otros medios nacionales e internacionales. Creadora del proyecto 4ta Revolución.