Sociedad

Alimentos a la basura: la cultura del desperdicio

Citlali Aguilera 09 / Jan / 19
Más allá de una mercancía, la comida es el insumo de uno de los derechos humanos fundamentales, ¿por qué entonces la tiramos de manera tan irresponsable?

Más de 7 mil millones de bocas son las que tenemos que alimentarnos diariamente en el planeta. Sin embargo, una de cada nueve personas no tiene la seguridad de que hoy comerá. Este derecho humano está siendo violentado en un mundo donde —según cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO)— un tercio de los alimentos producidos para el consumo humano se pierden o desperdician a lo largo de toda la cadena de suministro, desde la producción agrícola inicial hasta el consumo final en los hogares, lo que equivale a ¡1.3 billones de toneladas al año!

Es así que, de toda la basura generada mundialmente, el 44% son alimentos, menciona el último informe del Banco Mundial What a Waset 2.0: un panorama global de la gestión de desechos sólidos hasta 2050.

Si de por sí estamos tirando a la basura alimentos, deberíamos, por lo menos, aprovechar lo que se pueda para hacer un buen manejo de residuos orgánicos, convertirlos en composta para que sea aprovechada en la generación de tierra fértil para producir alimentos y mitigar, por ejemplo, la desertificación y erosión de suelos.

Desperdiciar sale costoso para nosotros y para el planeta, pues las pérdidas de alimentos representan tirar los recursos e insumos utilizados en la producción, como tierra, agua y energía, incrementando absurdamente las emisiones de gases de efecto invernadero responsables, como sabemos, del cambio climático y el calentamiento global.

Entonces, ¿por qué estamos volviendo basura la comida?
Raúl Benítez, siendo representante regional de la FAO para América Latina y el Caribe declaró que, del total de las pérdidas y desperdicios, el 28% ocurre a nivel del consumidor. Otro tanto igual se tira en la producción. 17% es lo que se pierde en el mercado y la distribución y 22% durante el manejo y almacenamiento. Para cerrar este infortunio tiramos 6% durante el procesamiento.

 

Desperdiciar sale costoso para nosotros y para el planeta, pues las pérdidas de alimentos representan tirar los recursos e insumos utilizados en la producción, como tierra, agua y energía
Archivo El Universal

Quienes han puesto manos a la obra para contrarrestar el desperdicio de alimentos son los bancos de alimentos que existen en varias ciudades de distintos países, que recolectan, seleccionan y distribuyen alimentos de empresas, invernaderos o centrales de abastos que ya no son comerciables.

Pero, si no es comerciable quiere decir que hay mucha comida que, fuera de los estándares del mercado, sigue siendo comestible. Es decir, que estamos reduciendo a la comida sólo a mercancía que le puede dar ganancias o pérdidas a un negocio.

Bill Mollison, conocido como el padre de la permacultura, dijo que el problema de la agricultura actual, es que no es un sistema orientado a la producción de comida, sino a la producción de dinero.

Siendo México el onceavo productor de alimentos en el mundo, existen 24.6 millones de mexicanos que tienen carencia de alimentación, así lo dice la última medición de la pobreza realizado por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) del 2016.

Y, así mismo, el sector agropecuario del país ha demostrado ser una de las piezas claves que impulsa la economía del país, por ejemplo, en la última Balanza Comercial Agropecuaria y Agroindustrial del 2018 del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera, nuestro país generó como ganancias 4,729 millones de dólares (MDD) muy por encima de las ganancias obtenidas por las remesas (1,113 MDD) o la venta de productos petroleros (2,468 MDD).

¿Cómo seguir impulsando y potenciando el sector agropecuario y la economía nacional sin olvidarnos de asegurar un plato de comida saludable, nutritiva y culturalmente significativa a cada uno de los mexicanos? Más que un reto, deberíamos pensar en un cambio de enfoque, donde el alimento no sea visto como una mercancía y se respete como un derecho humano. Dejemos de tirar a la basura, lo que no es basura.

Autor: Citlali Aguilera
Maestra en Gestión Ambiental para la Sustentabilidad. Dirige el proyecto SiembraUV del Centro de Eco-Alfabetización y Diálogo de Saberes de la Universidad Veracruzana. Periodista ambiental y conductora de los programas El Show de la Tierra (RadioMás) y La Ensalada (Radio UV). En el 2018, recibió la Mención Honorífica Nacional del Premio al Mérito Ecológico en la categoría Cultura y Comunicación Ambiental entregado por la SEMARNAT.