Cuerpo

Alivio...

05 / Nov / 18
Marisol Robles
Es poeta, editora y paciente.
¿Cuántas leyes habrá que modificar para tener acceso a un bien morir, a aliviar el dolor sin tener que pelear para conseguir el medicamento que nos deje irnos de manera dulce?

En México la muerte se presenta festiva y azucarada, durante un par de días al año pareciera que somos conscientes de su presencia, pero la verdad es que hablamos poco de ello, de qué esperamos que suceda cuando llegue ese momento y sabemos menos a qué tenemos derecho.
 
Siempre he pensado en todo lo que rodea un nacimiento y cómo nos preparamos para él y cuánto nos falta articular la maquinaria para que la partida sea igual de acompañada y profesional. La aparición de los cuidados paliativos en México es relativamente reciente, apenas en 2009 se mencionan dentro de la Ley de Salud.
 
Cuando se camina por un proceso de enfermedad hay tramos que parecen insoportables. En mi caso a veces tenía la ilusión de que si me dedicaba y hacía lo correcto podría con casi todo, pero cuando aparecía el dolor, con palabras mayúsculas, ese que me mordía piernas, columna, entrañas hasta dejarme hecha nada, todo era ira y poca claridad. Fue la época de sentirme traicionada por mis afectos más cercanos porque no entendían que quisiera dejar el hospital e irme con una dosis de algo directo a casa a bien morir, rodeada de lo querido y no de esas máquinas que suenan todo el tiempo, anunciándote que sigues en la vida gracias a que te anclan cordones de plástico que te inyectan sustancias que le dan aliento a tu cuerpo, pero ¿y el alma y lo que se desea?
 
La palabra paliativo tiene su origen etimológicamente en el latín pallium, que significa manto o cubierta, esto se entiende como algo que no cura pero que alivia los síntomas. La palabra aliviar viene del latín vulgar alleviare, nacido a partir de adlevare, que significa aligerar, quitar peso a algo.
 
Así ligera me sentí cuando apareció el psicólogo de la Clínica del dolor en mi estancia larga en el hospital y me enseñó nuevas formas de respirar para encausar esa sensación de angustia con piquetes que ni la morfina calmaba, sentí que algo se quedaba en paz muy dentro al saber que había un grupo de médicos dedicados a hallar la manera de deshacerse del dolor.
 
La Organización Mundial de la Salud define los cuidados paliativos como "el enfoque que mejora la calidad de vida de pacientes y familias que se enfrentan a los problemas asociados con enfermedades amenazantes para la vida, a través de la prevención y alivio del sufrimiento, por medio de la identificación temprana y la impecable evaluación y tratamiento del dolor y otros problemas físicos, psicosociales y espirituales".
 
Me gusta que se aborden estos cuidados considerando lo físico, lo psicosocial y lo espiritual; que haya equipos dedicados a acompañarnos en los trayectos escabrosos y que se considere la red de apoyo en todo ese plan maestro.
 
Sin embargo, estamos aún en pañales en el tema. La OMS calcula que 40 millones de personas en el mundo anualmente necesitan cuidados paliativos y solo 14% lo recibe, en México solo en las grandes ciudades se contempla. Y uno de los grandes problemas es el exceso de normas que rodean la venta de morfina y otros analgésicos que alivian el dolor, además de algunos tabús que aún tienen los doctores para prescribirla.
 
Una de las ciudades privilegiadas es la Ciudad de México que cuenta con una La ley  de Voluntad Anticipada, qué significa que quien haga el trámite podrá ser favorecido con atención paliativa, que no será conectado a máquinas que lo mantengan vivo y que podrá irse a esperar a casa rodeado de los suyos el instante final.
 
Me acuerdo como antes de entrar a una de mis cirugías más complejas le pedí al doctor me diera a firmar la hoja donde decía que en caso de que las cosas salieran mal no quería me entubaran, me miró y me dijo que eso no iba a ser necesario porque todo saldría bien y que no existía algo así.
 
Todo salió bien, pero después de eso me puse a investigar y vi el trámite que hubiese tenido que hacer para que mi voluntad fuera respetada. En el siguiente enlace pueden encontrar los datos para gestionar la voluntad anticipada en la Ciudad de México. Ésta solo es posible una vez que hay un dictamen médico de una enfermedad en estado avanzado, y se deberá ir ante un notario con dos testigos para poder ejercer este derecho https://www.salud.cdmx.gob.mx/actividades/voluntad-anticipada.
 
Lo que se desea es que cuando aparezca nuestra catrina nos encuentre aliviados y nos lleve llenos de colores y con cantos hasta el siguiente puerto.