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Antes de Fertinal, estuvo la técnica prehispánica del maíz, frijol y calabaza

Susan Irais 25 / Jun / 19
A propósito del caso Fertinal, Tangible habló con un experto de la evolución de los fertilizantes, de las técnicas prehispánicas al amoníaco, un compuesto irritante y corrosivo para el ser humano

En la agricultura el uso de los fertilizantes es necesario ya que éstos incorporan nitrógeno a la tierra, y ese elemento ayuda al crecimiento de las plantas.

Gran parte de los fertilizantes usados hoy en día son nitrogenados, es decir tienen nitrógeno, un gas. Los fertilizantes son elaborados (sintetizados) a partir de compuestos nitrogenados, estos pueden encontrarse en su forma final como sales, algunas de ellas fosfatadas”, dice Enrique Luna, ingeniero químico de la UNAM.

Amoniaco, el ingrediente clave (y peligroso) de los fertilizantes

La mayoría de los agro nitrogenados (cualquier compuesto que tenga nitrógeno y utilizado en la agricultura) son sintetizados del amoniaco, un gas que obtiene a partir de una reacción de nitrógeno con hidrógeno.

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En la agricultura el uso de los fertilizantes es necesario ya que éstos incorporan nitrógeno a la tierra, y ese elemento ayuda al crecimiento de las plantas | Foto: Especial

El amoníaco es un compuesto que está presente en forma de amonio (diluido en agua) en artículos de limpieza de baños, por ejemplo.

El amoníaco es un componente irritante y corrosivo, es la parte fundamental del proceso para la elaboración de fertilizantes, éste ha de manejarse con cautela porque puede dañar las vías respiratorias, producir quemaduras, náuseas, irritación en el esófago, intoxicación y, en casos de exposición prolongada, la muerte”, expone Enrique. Además, las plantas de fertilizantes emiten dióxido de carbono, lo cual afecta al medio ambiente, como todos lo procesos industriales.

“El manejo de la amoníaco es la parte más delicada de una fertilizadora —continúa el experto— porque en el proceso se requiere de una síntesis de amoniaco, la cual necesita presiones muy elevadas, ahora ya es muy poco factible que pase algún incidente porque ya hay métodos para controlar la presión de un reactor, la refrigeración y hay paros de emergencia”.

Pero en el caso de fuga los efectos negativos a la salud serían directamente a los operadores. “No llegaría a la población porque la densidad del amoniaco es menor que el aire, entonces no descendería al nivel de las construcciones y de la gente, por lo que no representa mayor riesgo”, dice el experto de la UNAM.

Fertilizantes milenarios 

Las culturas prehispánicas tenían una técnica natural llamada trilogía para nutrir sus suelos de nitrógeno. “No requerían de un fertilizante para incorporar el nitrógeno al suelo porque la combinación de plantas lo hacía. Ahora no se utiliza en la agricultura porque es proceso tardado. Es más fácil comprar un fertilizante y sembrar”, explica el ingeniero químico.

La trilogía consistía en usar maíz, frijol y calabaza. Funciona así, si siembras una planta de maíz y una mata de frijol, el frijol produce nitrógeno para él y para el maíz, además el frijol tiene donde enredarse y crecer bien. Ahora, si agregamos la calabaza, sus hojas extendidas rodean a las plantas de maíz y así evitan que crezcan otras hierbas y mantiene la humedad.

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Las culutras prehispánicas hacían una combinación de plantas lo cual permitía incorporar el nitrógeno al suelo, la mezcla consistía en combinar maíz, frijol y calabaza | Foto: Especial

Supervisión indispensable 

Lo más complicado de arrancar una planta fertilizante es alcanzar la presión necesaria, este es un proceso tardado que dura alrededor de dos semanas. Pero si ya está operando la rapidez y producción dependen del volumen del reactor. “Es un proceso lento, pero no tanto como refinar crudo”, dice Enrique.

Si uno adquiere una Agro nitrogenada lo primero que debe hacer es revisar los equipos para garantizar la seguridad del proceso. El punto más importante es el manejo del amonio, cómo está dónde se almacena, en qué condiciones está el reactor donde se producen los fertilizantes. Debe estar en condiciones óptimas para los trabajadores”, expone Luna.

“El campo está abandonado si tenemos plantas de fertilizantes hay que aprovecharlas y administrar bien los recursos para que la gente vuelva a trabajarlo”, concluye.

Autor: Susan Irais
Periodista de ciencia. Colaboradora en Tangible y Asistente de Información de Iván Carrillo. Profesora adjunta de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Ha escrito para la revista Algarabía y Ciencia UNAM de la Dirección General de Divulgación de Ciencia.