Cuerpo

Aprueban medicina contra la “Venganza de Moctezuma”

Valeria Román 23 / Jan / 19
También conocida como diarrea del viajero, esta enfermedad es padecida por 40 por ciento de personas cuando viajan a otros países. La FDA, agencia sanitaria de los Estados Unidos aprobó la rifamicina, un fármaco probado en México y Guatemala

Se estima que hasta el 40% de las personas pueden sufrir la diarrea del viajero cuando van a otros países. Aunque la gran mayoría supera el problema dentro de las dos semanas, se pierden días de las vacaciones soñadas o se afecta la productividad si el viaje era por trabajo o negocios. Ahora, hay una nueva opción para el tratamiento de las diarreas del viajero que son causadas para bacterias, que fue aprobada recientemente por la agencia sanitaria regulatoria de los Estados Unidos, la FDA. 

El medicamento, que se llama rifamicina, pasó las pruebas de toxicidad y eficacia a través de un ensayo clínico con control de placebo en el que participaron 264 pacientes adultos con diarrea del viajero en Guatemala y México. Con ese estudio, se demostró que el fármaco reducía de manera significativa los síntomas de la diarrea del viajero, en comparación con el placebo. Con administración por vía oral durante tres o cuatro días, se evaluó en 619 pacientes adultos con diarrea del viajero en dos ensayos clínicos controlados. Las reacciones adversas más comunes fueron dolor de cabeza y estreñimiento.

La rifamicina, elaborada por la empresa Cosmo Technologies, sólo se puede indicar para adultos con diarrea del viajero, que fue ocasionada por cepas no invasivas de la bacteria Escherichia coli, sin complicaciones de fiebre o sangre en las heces. “La diarrea del viajero afecta a millones de personas todos los años y contar con opciones de tratamiento para este padecimiento puede ayudar a reducir sus síntomas”, explicó el doctor Edward Cox, director de la Oficina de Productos Antimicrobianos del Centro de Evaluación e Investigación de Medicamentos de la FDA.

Conocer la causa de la diarrea
Para la presidente de la Sociedad Latinoamericana de Medicina del Viajero, la médica infectóloga Susana Lloveras, la diversidad de opciones de tratamientos debe ser considerada con cautela por la comunidad.  “Las personas deben saber que las diarreas del viajero también pueden ser causadas por virus. Por lo cual, no deberían ir a los centros de salud para pedir antibióticos que sólo sirven para control una infección por bacterias. Ni tampoco solicitar antibióticos antes de los viajes como prevención. Si tienen síntomas de diarrea, deben acudir al médico, quien indicará el tratamiento que corresponda”. Para frenar la diarrea del viajero, la doctora Lloveras dijo que el tratamiento inmediato debe ser “garantizar la hidratación y suministrar medicamentos antidiarreicos. Sólo en casos específicos, se necesitan antibióticos. La consulta médica debe ser rápida, y no hay que automedicarse”. 

 

Un padecimiento muy añejo
En la cultura popular, la diarrea del viajero es conocida como “venganza de Moctezuma” a partir de que hace cinco siglos los españoles intentaron consumir el maíz de América, pero ignoraron el proceso de producción que usaban los nativos de México. Al desdeñar ese método local, murieron miles de europeos que consumieron el maíz sin un tratamiento adecuado. Después de 1970, la investigación científica en países desarrollados le prestó más atención a la diarrea del viajero, ya que había soldados que iban a otros países y regresaban con esa infección. 

Fue el médico Benjamin Kean quien primero mencionó los casos de diarrea asociados a viajes de descanso en México en los años cincuenta. En la actualidad, la diarrea del viajero se define por la presencia de tres o más deposiciones inconsistentes en 24 horas, en una persona que está viajando. Puede ser adquirida a partir del consumo de alimentos o agua contaminados. Los destinos de mayor riesgo son la mayor parte de Asia, así como el Oriente Medio, África, México, y América Central y algunos destinos de América del Sur.

Autor: Valeria Román
Periodista científica independiente. 2004-05 Knight Science Journalism Fellow at MIT. Escribe sobre ciencia, ambiente y salud para publicaciones como la revista Science (Estados Unidos), Nature (Inglaterra), Scientific American (Estados Unidos), Infobae.com (Argentina) y Periodismo en Salud de la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano. Fue editora de ciencia y salud del diario Clarín de Argentina. Coautora del libro Darwin 2.0 La teoría de la evolución en el siglo XXI. Ha sido docente de periodismo científico en la Universidad de Buenos Aires y otras casas de estudios, y expositora en encuentros sobre periodismo y comunicación en Corea del Sur, Canadá, México, Qatar, Estados Unidos, Inglaterra, España, entre otros países. Fue vicepresidente de la Federación Mundial de Periodistas Científicos (2009-2011)