Cosmos

Así se preparó una científica mexicana en la NASA

Miguel Gallardo 06 / Sep / 19
Miriam Carrillo ha hecho dos estancias de investigación en la NASA, y ahí también participó en un campamento espacial para vivir una experiencia de entrenamiento espacial, esta su historia

Física, museóloga, divulgadora de la ciencia, profesora y eterna apasionada por el universo; ella es Miriam Carrillo Barragán, quien ha viajado a la NASA en tres ocasiones. Tangible conversó con ella sobre su experiencia.

La científica tlaxcalteca

Una de las estancias que tuvo la mexicana en la NASA —su último viaje— fue por una beca para Space Camp, un campamento en el que cien educadores de todo el mundo reciben un entrenamiento espacial en Alabama, donde la idea es que, en dos semanas, vivan la experiencia de un entrenamiento muy parecido al que viven los astronautas mediante simulaciones y experimentos, la culminación del sueño de su vida.
 
Y es que, Miriam se acercó al Universo desde su infancia en Tlaxcala. Ahí observaba las estrellas, leía libros y soñaba con ser astrónoma.
 
Miriam se preparó en la UNAM en la Facultad de Ciencias. Durante la huelga estudiantil del 99, decidió seguir con su preparación académica: “en lugar de irme a descansar a casa, opté por irme a una estancia de verano a San Pedro Mártir (sede del Observatorio Nacional). Estar ahí me enamoró y reafirmó que estaba en el lugar correcto, que sí lo estaba haciendo bien”.
 
Miriam formó parte de una generación de divulgadores de la ciencia en Universum, Museo de las ciencias de la UNAM. Años más tarde se volvería curadora educativa de la sala Universo.

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En su etapa como curadora educativa de la sala Universo de Universum, El Museo de las Ciencias | Foto: cortesía

Primer acercamiento a la NASA

Carrillo realizó una estancia de investigación de verano en el Centro de Radioastronomía y Astrofísica, ahora Instituto de Radioastronomía y Astrofísica en Morelia, donde descubrió el tema para su proyecto de tesis en destello de rayos gamma analizando datos en radio pulsares.
 
Para obtener los datos de necesarios, Miriam viajó al Goddard Space Flight Center, un laboratorio de investigación espacial de la NASA ubicado en Washington DC.
 
La divulgadora recuerda que en lugar de cargar con maletas para las compras de ocasión, llevó discos duros para guardar su información.
 
De regreso a México procesó, analizó y transcribió los datos de la emisión de rayos gamma, que dura apenas un segundo. Los resultados están en su tesis.

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Miriam Carrillo en su capacitación como astronauta de la educación | Foto: cortesía

Explosiones en órbita

Los rayos que estudió Carrillo provienen de diferentes direcciones en el universo y son detectados a altas energías.
 
Tales emisiones han sido un misterio desde su detección por primera vez en 1967, cuando “el mismo satélite que vigilaba que no hubiera pruebas nucleares, detectó una explosión fuera del planeta”; este evento creó una nueva misión enfocada exclusivamente a la detección de rayos gamma: el Observatorio Compton de Rayos Gamma.
 

“Aunque son invisibles para nuestros ojos, no lo son para los satélites. Dichas explosiones son breves pero muy brillantes, pues emiten fotones de muy alta energía (MeV-GeV).” menciona en su trabajo de investigación. De esto publicó dos artículos en la revista Astrophysical Journal.

“Había pocos investigadores en México que hablaran del tema, por lo que mi tesis de licenciatura fue de las primeras en México en el estudio de rayos gamma”.
 
Después de titularse, entró directo al doctorado en el Instituto de Física de la UNAM. Un año más tarde se vio obligada a abandonar sus estudios doctorales debido a una complicación en su salud.

Decidió volver a sus raíces y reencontrarse con aquellos seres queridos que un día dejó en Tlaxcala para perseguir sus sueños: “Viví una situación que pensé no me impactaría, pero no fue así. Cambió mi vida profesional y en general mis hábitos, mi alimentación, mi rutina y dejé el posgrado, lo cual me ha dolido hasta hoy día.”

Divulgación del universo

Un día Miriam recibió una llamada donde la invitan a ser responsable de la sala de Universo de Universum. Años más tarde el puesto cambiaría de nombre a curador educativo. 
 

“Uno siempre tiene que dejar el lugar mejor de lo que lo encontró. Mi enfoque era aceptar becarios que les encantara el universo, no me importaba su área de estudio porque quería ofrecer una visión multidisciplinaria de la Astronomía. Cada becario le daba un toque especial a la sala”.

Esa perspectiva la llevó a su segundo viaje, donde estudió a la Luna  a partir del curso de ciencia lunar para educadores del Orbitador de Reconocimiento Lunar de la NASA, que generó mapas con imágenes de primera calidad.
 
El curso recibió a cientos de participantes de todo el mundo en Goddard Space Flight Center, para conocer todo acerca de la misión y generar información en sus países, lo cual le permitió a Carrillo generar por primera vez en UNIVERSUM la semana de la Luna.

El interés por profesionalizar su labor hizo que retomará el posgrado pero esta vez en Museología en la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía, enfocándose en la mediación en los museos de ciencia.

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Miriam Carrillo en su capacitación como astronauta de la educación | Foto: cortesía

La mujer del traje azul

Miriam ha visto en la divulgación una oportunidad para enamorar a la gente con un lenguaje distinto sin quitarle su significado a la ciencia:
 
“Todos podemos hacer divulgación de la ciencia, siempre cuando nos apasione, nos preparemos y tengamos las herramientas para hacerlo”.
 
Carrillo fue invitada a participar como mentora en el programa Niñas STEM (Ciencias, Tecnología, Ingenierías y Matemáticas, por su significado en español). Este programa lo lanzó la Secretaría de Educación Pública (SEP) hace un par de años con muy buenos resultados. A través de su historia ha motivado a aquellas niñas en las que dejó la semilla de la ciencia.

Actualmente es la Subdirectora de la Asociación Mexicana de Ex Becarios del Gobierno de Estados Unidos a partir de su participación en el programa International Visitor Leadership Program, donde representó a México en temas de Educación, Ciencia y Tecnología a nivel internacional, que fue reconocida por su labor de motivar a niñas y jóvenes hacia la ciencia.

Lleva la Subdirección de Promoción y Difusión del Conacyt, en la que realiza programas para minorías, mujeres indígenas, inclusión y vocaciones científicas.

Su labor no concluye ahí, en ocasiones viste un traje espacial azul (que recibió al concluir su entrenamiento y por el cual se le reconoce como astronauta de la educación) para dar conferencias, ponencias y charlas de divulgación, y así sembrar un poco de su pasión por el Universo en cada persona que conoce así como generar en ellos orgasmos mentales al compartir la ciencia.

Autor: Miguel Gallardo
Periodista y divulgador de la ciencia. Anfitrión en UNIVERSUM, Museo de las Ciencias, colaborador en la Unidad de Comunicación del Instituto de Física en CU. Profesor adjunto de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.