Fuera mitos

¿Aumenta la trata de personas y la explotación sexual en la sede del Super Bowl?

Luis Javier Plata Rosas 02 / Oct / 19
El mito urbano señala que el evento cumbre deportivo de los Estados Unidos es el punto donde se desata una bacanal sexual en la que sucede el mayor tráfico de personas para uso sexual. ¿Qué dice el desmitificador de Tangible?

De hacer caso a la paranoia que, junto con los litros de testosterona exudados por jugadores y espectadores, se desata cada que tiene lugar un Super Bowl, nadie podría culparnos por concluir que, el primer domingo del mes de febrero de cada año decenas de miles de personas participan en una bacanal sexual que hace que, en comparación, las orgías romanas parezcan vulgares e íntimas reuniones de amantes amateurs en petit comité. 

football-nfl-superbowlpatriots_0.jpg
Super Bowl 2019 | Foto: REUTERS/Brian Snyder
 

Es únicamente a partir del Super Bowl de 2018 que los medios comenzaron a cuestionar mayormente el mito, enfatizando que el tráfico sexual es una actividad que ocurre los 365 días del año

Si se tratase de sexo consensuado y libre, nada habría que objetar al respecto desde una perspectiva legal, pero las alarmas se encienden toda vez que, sin minimizar ni ignorar el grave problema del tráfico sexual, leemos notas alarmistas en las que se advierte que éste alcanza niveles máximos en la ciudad en turno que verá a Tom Brady ungirse por enésima vez como el jugador más valioso del año y que, por unos días, se convierte en el mayor megaburdel, no ya de Estados Unidos, sino del mundo (in)civilizado. Es así que:

En 2010: “El Super Bowl es uno de los más grandes eventos de trata de personas en los Estados Unidos”, según Greg Abbot, Abogado General de Texas. Esta declaración no hizo más que magnificarse en años posteriores, pasando de ser “uno de los más grandes” a “el más grande evento” de trata de personas en Estados Unidos. A esto hay que añadir que: “En una conferencia de prensa esta semana, él [Abbot] predijo que chicas serán traídas desde todo el país, incluso desde todo el mundo, para ser usadas sexualmente” (Dallas News, 18 de noviembre).

2011: “Estamos esperando que miles de menores de edad de este país serán traficadas en el Super Bowl”, de acuerdo con Nancy Rivar, fundadora de la organización no gubernamental Airline Ambassadors International (Reuters, 2 de febrero). Quizás hubiese sido oportuno preguntar a Rivar en qué se basaba para afirmar esto, pero si alguien lo hizo no aparece en la nota.

El Super Bowl incrementa la cantidad de prostitución y de trata de personas que tiene lugar, más que cualquier otro evento visto”, según Sam Hernandez, vocero de Elijah Rising, organización no lucrativa que busca terminar con la explotación sexual.

2014: “Algunos dicen que es una enorme leyenda urbana, pero el fin de semana del Super Bowl es considerado el mayor evento de tráfico de sexo en los Estados Unidos cada año, un número estimado por el Centro Nacional para Niños Perdidos y Explotados indica que el Super Bowl de Miami trajo 10,000 prostitutas a la ciudad” (The Chronicle of Social Change, 31 de enero). Si la estimación de esta cifra se logró mediante un censo, una encuesta, una proyección estadística o a ojo de buen cubero es algo sobre lo que sólo podemos especular.

2015: Alrededor de 570 arrestados en golpe al tráfico sexual en el Super Bowl. Los 570 eran hombres que contrataron prostitutas, lo de “alrededor de” se refiere a que, además, fueron arrestados 23 proxenetas. Lo que el encabezado no dice y el resto de la nota sí es que el golpe coincidió con la fecha del Super Bowl, pero involucró 17 estados de nuestro país vecino y no sólo la sede de este evento (Time, 2 de febrero).

2017: “El Super Bowl incrementa la cantidad de prostitución y de trata de personas que tiene lugar, más que cualquier otro evento visto”, según Sam Hernandez, vocero de Elijah Rising, organización no lucrativa que busca terminar con la explotación sexual mediante “la oración, la conciencia, la intervención y la restauración”. Hernandez también aseguró que la vez anterior que un Super Bowl se celebró en su ciudad (Houston), el negocio de la prostitución fue tan bueno que los alcahuetes que llegaron con él se quedaron desde entonces a vivir ahí, lo que significa que, al menos para ahuyentar o rehabilitar a proxenetas, orar no ha sido un método suficientemente eficaz (San Antonio News, 2 de febrero).

El Super Bowl es uno de los más grandes eventos de trata de personas en los Estados Unidos”, según Greg Abbot, Abogado General de Texas.

superbowl.jpg
Super Bowl 2019 | Foto: Reuters

En busca de la evidencia

En estos días en que Jennifer López y Shakira comienzan a ensayar para el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl de febrero de 2020, Lauren Martin y Annie Hill, investigadoras del Centro de Investigación Urbana y de Alcance-Compromiso  (UROC, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Minesota, publicaron los resultados de la colaboración entre científicos de esta universidad, instituciones de gobierno y organizaciones no gubernamentales, todos ellos abocados a examinar evidencia que indicara la existencia y magnitud de la asociación entre Super Bowls y tráfico sexual, de manera que cada uno de los organismos involucrados pudiera diseñar e implementar programa en respuesta a esta problemática antes del silbatazo inicial de la edición 52.

El trabajo de Martin y Hill inició dos años antes del Super Bowl celebrado en 2018 en Mineápolis, como parte de una iniciativa para preparar a esa ciudad ante el supuesto e inminente incremento en el tráfico sexual. El equipo de investigadores del que forman parte examinó toda la cobertura que los medios impresos estadounidenses hicieron sobre tráfico sexual y Super Bowls previos a 2018. Además de ello, revisaron todos los artículos científicos publicados de enero de 2005 a junio de 2016 que estudiaron la posible conexión entre tráfico sexual y eventos deportivos masivos incluyendo, por supuesto, mundiales de futbol y olimpiadas.

De acuerdo con la revisión bibliográfica, el origen del mito que hace de los grandes eventos deportivos deplorables orgías de explotación sexual se encuentra en los Juegos Olímpicos de Atenas, en 2004, momento a partir del cual hay un salto de las publicaciones académicas a los medios masivos sobre la urgencia de que la policía intervenga para detener el disparo desenfrenado del comercio sexual mientras que los ojos de (casi) todo el mundo siguen las proezas de los máximos atletas y deportistas en turno. 

superbowl_2019.jpg
Publicidad del Super Bowl 2019 | Foto: Especial

Tan cierto como que algunos de los estudios analizados indican un alza temporal en la demanda del mercado sexual durante eventos masivos, es que los cambios observados están muy lejos del pánico moral que se desata cada que hay un Super Bowl (o un Mundial o una Olimpiada) y no son exclusivos de las competencias deportivas: también tienen lugar durante conciertos y convenciones de todo tipo (sí, las académicas incluidas, por extraño que pueda parecer a quienes no han tenido oportunidad de asistir a un Simposio Internacional de Neurobotánica Médica, a una Asamblea Anual de la Unión Geofísica Hispanoamericana, o a alguna reunión por el estilo. Añado que estos nombres son inventados y parecidos a algunos reales no por coincidencia). 
    
De hecho, los estudios más extensos, relacionados con los Juegos Olímpicos y el Mundial de Futbol, indicaron que en estos megaencuentros lo que hay es una disminución en el mercado sexual. Esto no se debe a que el espacio masculino de la libido esté siendo ocupado por entero en esos momentos por los movimientos goleadores de Ronaldo y Messi, sino a que, de acuerdo con evidencia empírica, que en este caso se refiere a entrevistas con prostitutas, éstas son más acosadas por la policía. El incremento en el acoso policiaco se debe a su vez a que la alta afluencia de visitantes a la sede de las competencias provoca que los gobiernos envíen mayor número de agentes del orden en esas fechas.

La babilonia sexual

El mito del Super Tazón como Babilonia sexual está presente, de acuerdo con Martin y Hill, en casi 8 de cada 10 historias publicadas en la prensa estadounidense en los seis años analizados, las cuales apuntaban al Super Bowl como causante de un aumento en el tráfico sexual, pero sin aportar ninguna prueba de ello. Esta hipotética relación causal se basaba únicamente en lo afirmado por políticos, autoridades policiales y miembros de organizaciones en contra del tráfico sexual.  Sólo 22 notas periodísticas (menos de un cuarto de las examinadas) se mostraban escépticas con respecto a esta asociación. Cuando, como en algunos de los ejemplos citados al inicio de este texto, aparecían datos, estas citas no incluían fuentes verificables. 

superbowl2019_0.jpg
Publicidad del Super Bowl 2019 | Foto: Especial

Es únicamente a partir del Super Bowl de 2018 que, gracias a la estrategia de comunicación implementada por el Centro de Investigación Urbana y de Alcance-Compromiso, con base en los hallazgos del equipo de Martin y Hill, los medios comenzaron a cuestionar mayormente el mito, enfatizando que el tráfico sexual es una actividad que ocurre los 365 días del año y que no está ligada específicamente a este evento, y evitando las narrativas que muestran estereotipos como el de hordas de hombres hambrientos de sexo y mujeres como víctimas que requieren ser rescatadas, dado que es necesario considerar que el tráfico sexual incluye además a niños, hombres y personas transgénero.
 
En palabras de las autoras: “… nuestra colaboración [en la que participaron individuos con agendas tan distintas como cristianos evangélicos y feministas] no compartía un compromiso con ‘paradigmas carcelarios’ con la premisa en el rescate o castigo de mujeres y la recriminación de hombres. En vez de ello, juntó a las partes interesadas con el fin de revisar, respetar y actuar con base en la evidencia”. Basta con comparar las noticias sobre el tema antes y después del Super Bowl LII para comprobar el éxito de esta aproximación.

De acuerdo con la revisión bibliográfica, el origen del mito que hace de los grandes eventos deportivos deplorables orgías de explotación sexual se encuentra en los Juegos Olímpicos de Atenas, en 2004, momento a partir del cual hay un salto de las publicaciones académicas a los medios masivos.

Autor: Luis Javier Plata Rosas
Divulgador científico y profesor de la Universidad de Guadalajara. Doctor en oceanografía costera. Autor de, entre otros libros, "La ciencia y los monstruos", "El océano tiene onda" y "La física del Coyote" y el "Correcaminos". Columnista de Nexos(Sobre ciencia, en teoría) y colaborador de ¿Cómo ves? (sección ¿Será?). Premio Estatal de Ciencia, Tecnología e Innovación de Jalisco en la categoría Divulgación (2014).
Referencias:
Martin, L. y Hill, A., 2019, “Debunking the myth of ‘Super Bowl Sex Traffickin’: Media hype or evidence-based coverage, Anti-Trafficking Review, 13, 13-29.