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Aves rapaces: La migración más grande del mundo que pasa por México

Iván Carrillo 10 / May / 19
Desde Chichicaxtle y Cardel, en Veracruz, se observa la migración de aves rapaces más grande del mundo. En el contexto del Día Internacional de las Aves Migratorias conversamos con dos de los investigadores responsables de su monitoreo y estudio

Wolf Roque Kashmir. Tan inusual es su nombre, como lo era su actividad preferida cuando niño: observar aves. A los once años, el infante solía sentarse en los terrenos de su papá en Apazapan, Veracruz, para atestiguar los pájaros migratorios de primavera. Ese pasatiempo, y la coincidencia con los biólogos de la universidad estatal que investigaban en la zona determinó su vocación. Actualmente es el coordinador del Campo de Monitoreo en Proyecto Veracruz Río de Rapaces Pronatura A.C. en Chichicaxtle, uno de los dos puntos en nuestro país desde donde —año con año—  se observa el paso de la migración de aves rapaces más grande del mundo.
 
Wolf Roque, es de piel clara y espigado. De su cuello cuelgan los binoculares básicos para su trabajo, y porta lentes oscuros para proteger la herramienta más valiosa de su labor. La capacidad de distinguir siluetas de aves en vuelo es sorprendente, e indispensable para el estudio de las aves. A golpe de vista, el biólogo egresado de la Facultad de Biología de la Universidad Veracruzana puede distinguir entre las siluetas de las muchas especies que entre agosto y noviembre sobrevuelan la región. Ya sea que se trate de un milano del Misisipi, una aguililla de ala ancha o un aguililla de Swainson o un zopilote aura, por mencionar algunas.
 
De hecho, son estas cuatro últimas las principales rapaces de Norteamérica que cuando el hemisferio donde habitan se enfría se desplazan inmersas en un mar diverso de aves rumbo al sur, en busca de alimento y un clima más cálido. Inicia así el fascinante fenómeno de la migración que, gradualmente, va en aumento: 10,000 al día los primeros días de agosto hasta 100,000 para finales de octubre y principios de noviembre.

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La capcidad de poder distinguir a las aves en pleno vuelo es fundamental para su estudio | Foto: Iván Carrillo
 
Indicadores del ecosistema
 

“La migración en Cardel y Chichicaxtle es tan impresionante y notable porque es visible para todos, hasta para el público que normalmente no se interesa en ello”, afirma Ernesto Ruelas Inzunza, profesor investigador de la Universidad Veracruzana que accede responder vía teléfono celular un cuestionario para Tangible. El experto en aves rapaces afirma que “durante su migración las aves buscan la ruta más corta, más barata y más segura para llegar a su destino”. Lo que quiere decir que, básicamente, migran a la localidad más próxima donde se pueden encontrar las condiciones que les permitan sobrevivir durante el invierno norteño.

Esto lo definen sus necesidades: si eres ave de bosque húmedo que come insectos, quieres pasar el invierno norteño en un lugar con bosque húmedo e insectos, etc.”

El flujo de aves que se forma en el cielo es la oportunidad para que los científicos contabilicen y anillen en estaciones especiales a las aves y conozcan mejor sus hábitos, su estado de salud y sus patrones de vuelo. Además, son utilizadas como el mejor indicador del estado de salud del ecosistema continental pues, como afirma Ruelas, “los depredadores se encuentran en la cima de las redes tróficas. Son más sensibles a todos los cambios que ocurren en los niveles inferiores de la pirámide alimenticia que las especies”.
 
En el mismo sentido, Roque Kashmir señala que la contabilización que se lleva a cabo en este punto desde 1995 puede “indicar desde pérdida de hábitat hasta contaminación. Por ejemplo, si se están intoxicando. Quizás puede que se reproduzcan bien en Norteamérica, pero si en Argentina están aventando pesticidas de las cuales se están alimentando insectos de los cuales se alimentan las aves, entonces las aves que regresan van a ser menos.”
 

¿Qué ruta tomar?
 
Que las aves sean capaces de viajar desde los fríos parajes canadienses a las cálidas pampas argentinas y de vuelta obedece a un sencillo y fascinante fenómeno físico, y a comportamientos aprendidos a lo largo de millones de años de evolución. Ernesto Ruelas dice que para las aves migratorias “la ruta más corta, barata y segura normalmente está llena de obstáculos: cuerpos de agua muy grandes como el Golfo de México (donde no hay donde perchar o comer), altas montañas, desiertos, etc. Y la ruta más barata a veces te lleva por desviaciones que no son el punto más breve entre A y B. La ruta más segura a veces entraña migrar de noche, muy alto o en grupo, aún si eres una especie de hábitos solitarios”.
 
Los caminos posibles implican decisiones en las que las diferentes especies tienen que resolver correctamente la ecuación de costo y beneficio, y aprovechar los fenómenos de la naturaleza para hacer un vuelo eficiente.
 
En el territorio nacional, el camino más allanado sucede gracias a un fenómeno natural que se presenta a lo largo de la costa del Golfo de México. “Lo más importante son las corrientes de aire caliente. Estas corrientes de aire ascendente calientan la planicie costera y, por ejemplo, cuando hay muchos cúmulos significa que el calor está siendo fuerte y que está generando corrientes de aire caliente, es decir, termales que son columnas gigantescas que pueden alcanzar hasta un kilómetro de alto. Éste las empuja, ellas (las aves) sólo se posan y empiezan a tomar altura, no tienen que aletear, ni nada porque este aire es como un elevador natural”, describe Roque Kashmir.

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Las aves migran cuando el clima de sus regiones de origen cambia por la estación. Deben resolver los problemas de costo-beneficio al momento de escoger la ruta que seguirán | Foto: Pronatura
 
Ernesto Ruelas pide imaginar la superficie terrestre como un espacio heterogéneo en el que hay zonas planas y otras con montañas, algunas con vegetación densa y otras sin vegetación. Posteriormente, pensar en la atmósfera cuya capa inferior (normalmente por debajo de los 2,000 m) está en contacto con la superficie terrestre. Esa capa inferior se llama la capa de mezcla (boundary layer). La interacción en esta región es lo que genera las condiciones propicias para la migración.
 
Por la mañana, la superficie terrestre está fría y se va calentando por la radiación solar a lo largo del día, y disminuye hacia el ocaso. Ese calentamiento de la superficie terrestre empuja la capa de mezcla —que tiene una altura de 300 metros de alto a las 8:00 A.M.— hacia arriba y conforme avanza el día y aumenta el calor, se desarrolla hasta un máximo de unos 1,400 m a las 12:00 hrs. Una vez que alcanza su máximo punto, se estabiliza a cierta altura. Ese aire caliente que se levanta y empuja la capa de mezcla hacia arriba se conoce como termales y forman una especie de sendero invisible de aire caliente que las aves migratorias aprovechas para viajar durante horas recorriendo distancias de 300 o 400 kilómetros (dependiendo el clima) al día, haciendo apenas un mínimo esfuerzo de aleteo para estabilizarse. El viaje requiere tan poco esfuerzo que la mayoría de las especies recorre el continente prácticamente en ayunas, y haciendo uso de las reservas acumuladas antes de emprender el viaje.
 
La prohibición del DDT
 

Roque Kashmir describe un ejemplo concreto de la aplicación del conocimiento que el conteo producto de esta observación permite hacer. El biólogo recuerda cuando detectaron que el águila calva estaba sufriendo un adelgazamiento en sus cascarones, porque sus alimentos estaban contaminados con DDT utilizado en las cosechas.
 
Los censos detectaron una disminución drástica de individuos, lo que propició una investigación más a fondo y reveló la intoxicación de la que eran víctimas. El resultado fue la prohibición del insecticida en Estados Unidos y Canadá y un consecuente repunte de la especie. ”Pero, ¿qué pasa en algunos sitios de Latinoamérica América y México?”, se pregunta el biólogo, “El DDT sigue en uso. Aquí el problema es la legislación que las autoridades no lo vigilan por eso ese estricto manejo de prohibir no es tan efectivo”.
 
Ernesto Ruelas afirma que las amenazas más serias que podrían enfrentar las aves rapaces son la pérdida de hábitat, la contaminación y la persecución directa o cacería, aunque el investigador afirma que

Lo más importante (y posiblemente paradójico) es que la mayoría de las especies de rapaces migratorias no están en problemas poblacionales, como le ocurre a muchas aves en el mundo”.

 

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Personas se congregan para poder apreciar a las distintas aves rapaces y poder capturarlas con sus cámaras | Foto: Iván Carrillo

Observar y disfrutar
 
En el tercer nivel de la torre de observación se pueden ver personas de diversas edades y procedencias. Niños, adultos e investigadores se entre mezclan con grupos de turistas estadounidenses que acomodados en sus sillas no despegan la vista del cielo. Son una suerte de gambusinos que buscan en el río de aves una joya que disfrutar con sus binoculares.
 
Estamos en los últimos días de la migración de este año (2018) y, aunque el día esta amenizado por un festival musical, comida y conferencias, el flujo de pájaros ha sido más bien pobre. Los clics de los contadores de los observadores se escuchan avanzar muy lentamente. De pronto, alguien da una entusiasta señal de alerta: Una aguililla de Swainson ha aparecido en lo alto cielo. Hay emoción, alegría y movimiento en el piso de observación. Decenas de personas se aglutinan para observar en el mismo punto. Los binoculares se prestan de mano en mano, y los comentarios especulan con respecto a la especie y la procedencia del ave. Los movimientos circulares y elegantes de la aguililla son celebrados por la gente mientras trazan el contorno invisible de los termales.
 
El ave ignora la fascinación y la alegría que ha producido en tierra
, de igual manera que nosotros ignoramos las muchas aventuras que le esperan en su recorrido continental. La experiencia se resume a un breve saludo entre forasteros en tránsito aéreo, y lugareños que anhelan algún día emprender un viaje de tales magnitudes. Los observadores registran el paso de la especie.
 

Autor: Iván Carrillo
Editor de Tangible. Forma parte de la generación 2016-2017 del Knight Science Journalism Fellowship del MIT. Conductor del programa Los Observadores de TV Azteca y del Noticiero Científico y Cultural Iberoamericano.