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Aviones vs mamuts: los fósiles frenan Santa Lucía

Susan Irais 05 / Jun / 19
En el área del nuevo aeropuerto, el INAH halló vestigios que datan de la Era del Hielo, ¿pueden convivir restos históricos y aeronaves?

Un fósil cuenta la historia de un mundo antiguo que nunca veremos. Los vestigios de estos animales son piezas de un rompecabezas que hace apenas 200 años comenzamos a armar.

Hoy se reveló en una publicación de EL UNIVERSAL, que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) hace 60 años registró el descubrimiento de megafauna prehistórica en la zona de la base aérea militar de Santa Lucía, lugar donde se planea construir el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, el proyecto aeroportuario del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.

De acuerdo al Informe Rescate de Fauna Pleistocénica: Santa Lucía III, Edomex y algunas Interpretaciones sobre la Prehistoria en la porción Noroccidental de la Cuenca de México, los restos allí encontrados son colmillos de tigre dientes de sable, huesos y molares de mamuts, peces y restos de camélidos. ¿Esto significa que se debe frenar la obra?

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Restos fósiles de un mamut, imagen ilustrativa | Foto: Especial

“Lo primero por aclarar es que los descubrimientos fueron en 1960 y no se trata de ejemplares completos, sino de fragmentos. En ese entonces se decidió dejarlos allí, quizá para mostrarlos o por la premura de la construcción de la base militar”, aclara el doctor Joaquín Arroyo Cabrales, del Laboratorio de Arquezoología del INAH.

Un lugar para morir

Bajo todo el Valle de México hay evidencia de seres extintos, en toda la zona hay fósiles, restos de la historia que aún no conocemos, ¿Cuál es la de Santa Lucía?

Los lagos del Valle de México fueron el hábitat de la mega fauna en el periodo conocido como el Pleistoceno o el fin de la Era de Hielo. Estos sedimentos lacustres eran como hoy lo siguen siendo los lagos, un lugar donde los animales viejos llegan a morir, ahí los demás los pisan, o los comen y lo que obtenemos es pedacería dispersada, rota”, narra Arturo Homero González González, director del Museo del Desierto.

La “escena del crimen” que brinda Santa Lucía susurra en pequeñas oraciones lo que sucedió durante 2.5 millones de años, es decir, en Pleistoceno, cuando iniciaron las variaciones climáticas que causan glaciaciones y deglaciaciones, podríamos decir, el inició del calentamiento global. 
 

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Fauna de la Edad de Hielo en México, en la imagen un mastodonte americano | Recurso: CONABIO
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Fauna de la Edad de Hielo en México, en la imagen un mamut de Columbia | Recurso: CONABIO

“El Pleistoceno es un periodo muy importante porque en el continente ya había humanos, eso nos da pie para estudiar la interacción del hombre con los animales y comparar cambios climáticos”, dice Joaquín Arroyo.

En el Pleistoceno desaparecieron más de 80 especies de mamíferos terrestres, grandes, medianos y algunos pequeños, entre ellos los perezosos gigantes, armadillos gigantes, mamuts, mastodontes, gonfoterios, caballos, camellos, osos, berrendos, capibaras, bisontes, felinos y cánidos. (En la imagen la recreación de un tigre dientes de sable).
Si te interesa saber qué paso en México durante este periodo, te recomendamos: México hace 10 mil años, no como lo cuenta AMLO
Foto: Especial

 
“Cualquier sitio con restos es necesario para entender nuestro presente. Cada ejemplar nos cuenta una historia”, exclama el maestro René Hernández Rivera, investigador del Laboratorio de Paleontología del Instituto de Geología de la UNAM.

Las piezas de la historia

Si bajo todo el Valle hay fósiles, ¿es posible distinguir zonas más importantes que otras?

Un fragemento puede contarnos mucho, pero siempre es mejor tener un individuo articulado porque es más fácil recrear la escena del crimen, cuál fue su último alimento, qué dieta tenía, con qué otra fauna convivía”, dice el biólogo y arqueólogo, Arturo González.

En el caso de Santa Lucía, lo que hay, es padecería dispersa, y muchas veces rota. Pero, en Texcoco, que también fue postulado para terminal aérea hay más cantidad de restor oseos.
 

Los lagos del Valle de México fueron el habitad de la mega fauna en el periodo conocido como el pleistoceno o el fin de la Era de Hielo. Estos sedimentos lacustres eran como hoy lo siguen siendo los lagos, un lugar donde los animales viejos llegan a morir, ahí los demás los pisan, o los comen y lo que obtenemos es padecería dispersada, rota.
Foto: CONABIO

“Hace más o menos cinco años, cuando el aeropuerto iba a ser construido en Texcoco yo pedí al INAH que se hicieran estudios con sonares, resonancia, resistividad, y magnetometría porque esa zona es muy rica en cuanto a vestigios. Aquí hay individuos articulados que podrían ser una pieza importarte para reconstruir nuestra historia. Pero el INAH me dijo que no porque era un asunto de seguridad nacional”, cuenta el director del Museo del Desierto.

¿Aeropuerto de la Era del Hielo?

No debemos destruir lo que alguna vez estuvo vivo porque nunca lo vamos a recuperar”, afirma el paleontólogo René Hernández. En ese sentido, ¿habría que parar la obra?.

“Podría seguirse, siempre y cuando se realicen en la zona los estudios pertinentes para recuperar los restos, y siempre con la supervisión de un arqueólogo para cuidar que donde se haga sedimentación profunda no haya ningún vestigio”, dice González.

Sin embargo, los trabajos de excavación y recuperación son lentos porque no solamente se trata de extraer los fósiles, también se debe sacar toda la evidencia que rodea al vestigio, de esta forma se puede estudiar la historia del individuo.

Y agrega el investigador de INAH, “el patrimonio oculto de esta zona deber ser evaluado a través de estudios de prospección arqueológica, el informe nos da las coordenadas y los dibujos del depósito; así que es necesario estudiar si es posible sacarlo o no, si no se puede, entonces proponer que sea exhibido ahí mismo como un plus en el aeropuerto”.

“Las soluciones son hipotéticas. Lo que hay que hacer es una evaluación de la zona, ver el lugar que van a intervenir, a qué profundidad, en cuánta extensión; y de este modo ver la posibilidad de extraer o conservar isitu (es decir, en el lugar). De ser factible la exposición de los restos oseos, no olvidar que como atractivo requieren de mantenimiento, y otros cuidados”, concluye Felisa Aguilar Arellano, presidenta del Consejo de Paleontología del INAH.
 

Autor: Susan Irais
Periodista de ciencia. Colaboradora en Tangible y Asistente de Información de Iván Carrillo. Profesora adjunta de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Ha escrito para la revista Algarabía y Ciencia UNAM de la Dirección General de Divulgación de Ciencia.
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