SCI-Tech

"Battle Angel": La nanotecnología al servicio del manga

Luis Javier Plata Rosas 22 / Feb / 19
La adaptación al cine del cómic de Kishiro es una galería de aplicaciones nanotecnológicas... no tan futuristas

En el siglo 26 de un futuro distópico imaginado por Yukito Kishiro en el manga Battle Angel Alita y adaptado al cine en Battle Angel: La última guerrera vemos que finalmente la humanidad ha hecho del planeta entero un Patio de los Desperdicios en el que es posible pepenar un ojo, un brazo, un torso o cualquier otra pieza mecánica que nos haga falta para así seguir (sobre)viviendo eternamente.

La gran diferencia entre las creaciones de Kishiro y los Terminators, Robocops y otros parientes del cyborgverso cinematográfico es que, en este caso, estamos también ante una de las sagas de ciencia ficción del subgénero conocido como ciberpunk que más ha sido inspirada e influida por las especulaciones sobre el uso, riesgos y alcances de la nanotecnología. Battle Angel es, por derecho propio, una de las grandes pioneras del nanopunk.

La promesa de la nanomedicina
“Átomo por átomo, molécula por molécula” podría ser el coro de una marcha de nanotecnólogos mientras se dirigen al laboratorio o industria en la que, mediante manipulaciones a escala nanométrica (en el orden de una milmillonésima parte de un metro), pueden manipular la materia para, por ejemplo, con 35 átomos de xenón escribir IBM sobre una superficie de cristal de níquel.

En Battle Angel tenemos personajes como el doctor Desty Nova, que se presenta como “especialista en nanotecnología. Puedo cambiar libremente moléculas en esbirrots robots [¿esbirrots?] mincroscópicos. […] Puedo controlar mis pequeños esbirros… reparar heridas, amputar, reconstruir… ¡Soy un DIOS que salva o mata a voluntad!”.

Ignorando por un momento las declaraciones de Nova, es verdad que la nanomedicina es una de las áreas de aplicación más prometedora, pero de esto ha imaginar una inyección de millones de robots nanométricos —nanobots-— programados con algo muy próximo a la inteligencia artificial para que, como si de nanoplomeros y nanoalbañiles se tratase, circulen por nuestras venas y arterias, se introduzcan en nuestras células y encuentren, reemplacen, compongan o resanen lo que sea necesario para evitar que enfermemos, envejezcamos y muramos hay un salto cuántico que nos lleva directamente a la ciencia ficción altamente especulativa del manga y de libros como Engines of Creation (La nanotecnología: el surgimiento de las máquinas de creación), de K. Eric Drexler. 
 

AltEspecial 

La era de los posthumanos
Si por un lado todo aquel que trabaje con nanotecnología podría agradecer en gran medida a Drexler la popularización del término desde su publicación en 1986 y éxito mundial con traducciones a varios idiomas, también podría culparlo en igual medida por ser responsable de trasplantar el mito de Frankenstein a territorio nano al advertir sobre la posibilidad de un apocalipsis por culpa de lo que él llamó “la plaga gris”: un ejército de nanobots con, a semejanza de los seres vivientes, la capacidad de autorreplicarse a partir de la materia que los rodea. Como no puede importarles menos a estas máquinas que esa materia provenga de una célula de una colonia bacterial, un ratón o un humano, la erradicación de la vida en la Tierra por culpa de esta ecofagia no alcanzaría, desde la perspectiva nanobótica, ni siquiera la categoría de daño colateral.

La antropotecnia —entendida ésta como las muy diversas maneras en que podría darse el reemplazamiento de lo orgánico por lo artificial en nuestra especie— es tema tan central en Battle Angel como el cuestionamiento de lo que es humano cuando estamos rodeados de poshumanos —aquellos que, gracias a todas las mejoras que la nanotecnología ha permitido en sus cuerpos son ahora más que humanos: más fuertes, inteligentes, sanos y longevos—. Y esta antropotecnia, que en el manga es posible sobre todo por la nanotecnología, se ha nutrido sobre todo de la obra de Drexler.

Cyborg angelical
Como nanobotón de muestra, Denis Taiillandier, experto en ciencia ficción japonesa, ha identificado en boca de personajes de Battle Angel en el manga —en especial en el volumen 5—, frases textuales provenientes de Engines of Creation, como: “al restaurar todas las células y tejidos del cuerpo a una estructura juvenil, las máquinas reparadoras restaurarán la salud juvenil”. Dicho de otra manera, si esto fuese posible el cyborg resultante tendría, por añadidura y como si no fuese suficiente todo lo demás, el regalo de la eterna juventud. 

Pero una cosa es tener ojos enormes en el manga e incrementar con este rasgo neoténico (esto es, una característica infantil o juvenil que se mantiene presente en un adulto) nuestros sentimientos de ternura (así nos manipulan, entre otros, los bebés de humanos y perros) y otra muy distinta es, en una película, exhibirlos como una creación digital con aspecto altamente realista y muy próximo al de un humano. 

Ya en los setenta el robotista Masahiro Mori advirtió que, a medida que los robots lucen cada vez más como nosotros, nuestra afinidad hacia ellos aumenta… hasta que deja de hacerlo, se transforma en desagrado y cae en lo que él bautizó como el valle inquietante, para recuperarse de nuevo si el parecido vuelve a aumentar. Es por ello que varios expertos recomiendan no usar, en personajes creados con ayuda de una computadora como Alita, características como ojos exageradamente grandes y perturbadores. Dado que salta a la vista que desoyeron el consejo, puede ser que la batalla más grande de esta cyborg angelical consista en escalar el valle inquietante para convertirse en, al menos, una trilogía nanopunk. Lo bueno es que no tendremos que esperar, gracias a la nanotecnología, hasta el siglo 26 para averiguarlo. 

Autor: Luis Javier Plata Rosas
Divulgador científico y profesor de la Universidad de Guadalajara. Doctor en oceanografía costera. Autor de, entre otros libros, "La ciencia y los monstruos", "El océano tiene onda" y "La física del Coyote" y el "Correcaminos". Columnista de Nexos(Sobre ciencia, en teoría) y colaborador de ¿Cómo ves? (sección ¿Será?). Premio Estatal de Ciencia, Tecnología e Innovación de Jalisco en la categoría Divulgación (2014).