Cosmos

Brad Pitt y la minería espacial: ¿Un nuevo Salvaje Oeste entre las estrellas?

Federico Kukso 25 / Sep / 19
La nueva cinta Ad Astra abre un debate que, aunque parezca lejano, no deja de ser factible en el futuro. La extracción de recursos preciosos en asteroides podría ser la disputa de los futuros piratas espaciales

 Apenas llega a Luna, al astronauta interpretado por Brad Pitt en la nueva película Ad Astra le advierten: “Tenga cuidado. Los piratas lunares andan ahí afuera, en el lado oculto. Algunos son protegidos por ciertos gobiernos. Secuestran, asaltan a nuestros rovers. Es como el Salvaje Oeste allí afuera”. 

Pero Roy McBride no hace caso. Y lo paga. Ni bien se aventura en territorios fuera de la ley, es asaltado por un grupo de forajidos espaciales. Lo corren. Le disparan. Hasta que a duras penas logra escapar. 

Más allá de esta persecución ubicada en un futuro cercano e indefinido, se trata de una advertencia, una exploración de un posible nuevo escenario que podría llegar a abrirse con el inminente regreso a la Luna luego de haberle dado la espalda y abandonado hace unos 47 años.

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En la película "Ad Astra", los seres humanos ya se han establecido en la Luna. Y también negocios como DHL, Virgin America y Subway | Foto: 20th Century Fox

Aunque en esta ocasión la expansión no está impulsada por el deseo de exploración y aventura o de adueñarse de territorios de pueblos originarios sino por un nueva forma de explotación: la minería espacial, una potencial industria que una vez que deje de ser un sueño de sus impulsores podría desatar toda clase de competencias para obtener acceso a productos preciosos en asteroides, lunas y planetas enanos cercanos a la Tierra

“Nuestro objetivo es abrir el acceso a una gran cantidad de recursos minerales previamente inexplorados", anunció en 2016 el economista Étienne Schneider. Así, con esas palabras, el viceprimer ministro de Luxemburgo exponía al mundo las intenciones de este ducado europeo sin una agencia espacial de convertirse en una especie de Silicon Valley de la minería espacial al invertir en compañías interesadas en extraer agua, metales preciosos y minerales de asteroides cercanos a la Tierra. “Apoyaremos el desarrollo económico a largo plazo de actividades nuevas e innovadoras en las industrias espacial. Al principio, nuestro objetivo es llevar a cabo investigaciones en esta área, que en una etapa posterior podría conducir a actividades más concretas en el espacio".

Con esas palabras, la burbuja comenzó a crecer y a crecer. Hasta que, como toda burbuja, no tardó en explotar.

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Apenas llega a Luna, el astronauta interpretado por Brad Pitt en la nueva película Ad Astra es emboscado por piratas espaciales | Foto: 20th Century Fox

Negocios espaciales

Los astrónomos han observado asteroides cercanos a la Tierra desde hace más de 200 años, cuando en 1801 el italiano Giuseppe Piazzi descubrió a Ceres, entre Marte y Júpiter. Se conoce el 95 por ciento de los mayores de 1 km de diámetro, pero los más pequeños aún son un misterio.

Se estima que existen más de 17.600 asteroides cercanos a nuestro planeta, el mayor de los cuales tiene hasta 32 km de ancho: un suministro casi infinito de metales preciosos como el oro y metales raros como el iridio, el osmio y el rodio, que son difíciles de encontrar en la Tierra, pero son importantes en aplicaciones de alta tecnología.

Nuestro objetivo es abrir el acceso a una gran cantidad de recursos minerales previamente inexplorados", anunció en 2016 el economista Étienne Schneider.

Allí reside la dualidad de estos objetos espaciales. Al mismo tiempo que una alteración de sus órbitas los podría llegar a convertir en potenciales amenazas para la vida en nuestro planeta, los asteroides ofrecen a los astrónomos un incalculable tesoro de información sobre el origen del sistema solar así como a la vez prometen ser un suministro abundante de materias primas para la humanidad.

“Estamos entrando en una fase del desarrollo industrial de la economía en la cual el espacio se convierte en un lugar donde podemos hacer negocios”, indicó en 2016 el ex ingeniero de la NASA Chris Lewicki, CEO de Planetary Resources, una de las compañías apoyadas por Luxemburgo y entre cuyos inversores iniciales figuraban Larry Page (Google) y Richard Branson (Virgin Group).
 

Los asteroides cercanos a la Tierra son un suministro casi infinito de metales preciosos como el oro y metales raros como el iridio, el osmio y el rodio, que son difíciles de encontrar en nuestro planeta.
Foto: ESA

Lo que hasta hacía no mucho constituía una fantasía imaginada por escritores de ciencia ficción o guionistas de series como The Expanse para un puñado de entusiastas espaciales se volvía día tras día en una aspiración, un camino a seguir en la evolución tecnológica y económica de la humanidad.

Se estima que existen más de 17.600 asteroides cercanos a nuestro planeta, el mayor de los cuales tiene hasta 32 km de ancho: un suministro casi infinito de metales 

Agua, el petróleo del siglo XXI

Más que una realidad, la minería espacial es una industria en el horizonte. Un deseo de un grupo de inversores para hallar riquezas fuera de casa. Además de apoyar en su momento a Planetary Resources, Luxemburgo también invirtió en una misión conjunta con la empresa Deep Space Industries llamada Prospector-X, una nave espacial pequeña y experimental.

La idea no estaba mal: en lugar de mandar una sola y costosa sonda, se podría enviar un enjambre de pequeñas naves para escanear y analizar la composición de un asteroide. Con especial atención al agua. Según Peter Márquez, ex director de política espacial del presidente Obama, un asteroide cercano a la Tierra tiene suficiente agua para abastecer a 135 misiones espaciales.

Este material juega un papel crucial en la nueva economía espacial. “Será mucho menos costoso producirla allí que traerla de la Tierra”, declaró en su momento Lewicki. “La búsqueda de agua definirá el siglo XXI en el espacio, como el petróleo definió el siglo XX en la Tierra”.
 

Inversores de compañías de minería espacial como Deep Space Industries sueñan con extraer recursos de asteroides.
Foto: Deep Space

El agua podría usarse para producir oxígeno y agua potable para los astronautas, además de descomponerse en hidrógeno y oxígeno para producir combustible. Los asteroides podrían convertirse así en especie de estaciones de servicio en el espacio, plataformas de lanzamiento para viajes de larga distancia.

“Anteriormente hemos cruzado océanos y volado por el aire”, indicó con esperanzas Lewicki. "Hoy tenemos la tecnología para explorar el espacio. Los asteroides son como rocas en la costa del océano de un nuevo continente".

Sueños postergados

Pero cuando se pensaba que ambas compañías estaban encaminadas hacia donde nadie ha ido antes, la burbuja de la minería espacial explotó. Ni el entusiasmo ni los alucinantes videos promocionales fueron suficientes. Sin lograr recaudar fondos suficientes, Planetary Resources fue adquirida por una firma llamada ConsenSys y sus sueños espaciales fueron aniquilados.

Estamos entrando en una fase del desarrollo industrial de la economía en la cual el espacio se convierte en un lugar donde podemos hacer negocios”, indicó en 2016 el ex ingeniero de la NASA Chris Lewicki, 

Deep Space Industries corrió con una suerte similar. La compró Bradford Space Group y reorientó su misión al desarrollo de componentes de naves espaciales. El negocio billonario de la minería de asteroides explotó antes de despegar.

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El agua en los asteroides podría usarse para producir oxígeno y agua potable para los astronautas, además de descomponerse en hidrógeno y oxígeno para producir combustible | Imagen: NASA

Aún así los sueños no murieron. Quizás se pospusieron un poco. Misiones como Osiris-Rex de la NASA y Hayabusa 2 de la agencia espacial japonesa (JAXA) están demostrando la factibilidad técnica de estas aventuras.

Como preámbulo de la nueva economía espacial, ambas están en estos momentos explorando la composición de los asteroides cercanos. Mientras la sonda estadounidense tomará próximamente muestras de la superficie del asteroide Bennu -para regresar a la Tierra con la muestra en 2023-, la nave japonesa ya hizo su parte en el asteroide Ryugu.

Según la base de datos Asterank -que calcula e infiere el valor económico de 600,000 asteroides-, Ryugu valdría 83 mil millones de dólares. Bennu, en cambio, 670 millones.

La búsqueda de agua definirá el siglo XXI en el espacio, como el petróleo definió el siglo XX en la Tierra”.

Con sus planes grandiosos, figuras como Elon Musk y Jeff Bezos mantienen a flote las ambiciosas aspiraciones de la industria espacial. “Creo que el espacio está lleno de recursos", piensa el fundador de Amazon.com y Blue Origin, quien sueña con un billón de personas viviendo y trabajando en en el espacio. En especial en colonias artificiales conocidas como “cilindros O'Neill”, en honor al físico estadounidense Gerard Kitchen O'Neill, quien desarrolló por primera vez la idea en su libro The High Frontier (1976).
 

En breve la sonda estadounidense tomará muestras de la superficie del asteroide Bennu y regresá a la Tierra con la muestra en 2023
Foto: NASA / Goddard / University of Arizona

“El desafío para esta generación es construir el camino hacia el espacio”, dijo el magnate en mayo pasado en una conferencia en la que reveló que está desarrollando un módulo de aterrizaje que podría llevar carga y astronautas a la superficie lunar para 2024

O'Neill propuso construir colonias esféricas —capaces de girar para crear gravedad artificial en el interior— a partir de material extraído de la luna y asteroides. Sus paneles solares le proporcionarían electricidad continua. “Los taxis espaciales podrían transportar visitantes de una colonia a otra en un día o menos”, dijo Bezos. “Mientras tanto, la industria pesada se trasladaría fuera de la Tierra para preservar la joya única que es nuestro planeta”.

Desafíos legales

Además de enfrentarse a problemas técnicos, los sueños grandilocuentes de colonización y minería espacial se toparán con desafíos legales. Firmado por 104 naciones, el Tratado del Espacio Exterior de 1967, por ejemplo, afirma que ningún país puede reclamar la propiedad sobre un asteroide, planeta u otro cuerpo celestial. 

Pero varios abogados espaciales tienen sus propias interpretaciones: consideran que no prohíbe específicamente a los ciudadanos o empresas individuales poseer “recursos celestes” fuera de la Tierra, solo prohíbe a las naciones reclamarlas como propias. En este sentido se considera en gran medida análoga a la ley de ultramar, que permite la pesca privada en aguas internacionales y la extracción de fondos marinos.

El problema radica, más bien, en la ausencia de una autoridad capaz de impedir tal explotación. Los recursos ocultos en los asteroides están ahí para que cualquier nación o compañía los extraiga.

Creo que el espacio está lleno de recursos", piensa el fundador de Amazon.com y Blue Origin, quien sueña con un billón de personas viviendo y trabajando en en el espacio.

Desde 2010 la NASA organiza una Competencia de Minería Robótica, en la que estudiantes universitarios construyen prototipos de robots para navegar en la Luna y Marte.
Foto: Cortesía

Los planes siguen en marcha. En enero, la Agencia Espacial Europea anunció un acuerdo con la compañía ArianeGroup para estudiar y preparar una posible misión lunar para 2025 con el objetivo de extraer recursos de la superficie lunar, que contiene oxígeno y agua. Le siguen a China e India que también han investigado la extracción de helio-3, una sustancia extremadamente rara en la Tierra, pero abundante en la Luna y que podría usarse como combustible nuclear más seguro para impulsar naves espaciales.

“Ninguna de estas ideas implica traer materiales de asteroides para vender en la Tierra”, señala el físico Philip Metzger de la Universidad de Florida, quien a fines de 2018 formó parte de un estudio financiado por United Launch Alliance para determinar si se puede extraer agua también en la Luna. “Serán depósito de reabastecimiento de combustible en el espacio para reducir los costos de exploración de la Luna o Marte. Los estudios han demostrado que podemos reducir drásticamente el costo de las misiones humanas al planeta rojo si utilizamos recursos locales: el hielo de agua debajo del suelo marciano y el dióxido de carbono en su atmósfera. Con estos podemos crear metano y oxígeno para los propulsores de cohetes, y podemos proporcionar aire y agua para la tripulación. El hielo de agua es más fácil de excavar en los polos marcianos, donde se encuentra justo en la superficie. Los robots en la superficie de Marte deberán hacer todo esto sin colapsar durante aproximadamente un año y medio. Si se descomponen, no habrá un taller de reparación de robots para repararlos. Deben ser diseños muy confiables".

La NASA ya se está preparando para esto y desde 2010 organiza una Competencia de Minería Robótica, en la que estudiantes universitarios construyen prototipos de robots para navegar en la Luna y Marte.

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Los robots mineros serán clave para la colonización de Marte | Foto: 20th Century Fox

Piratas en el espacio

Más allá de los detalles técnicos, la industrialización el espacio podría derivar en la repetición de la historia. El italiano Ezio D'Agostino cree que la extracción de recursos de asteroides probablemente exacerbará la desigualdad de riqueza existente. “En uno o doscientos años, las corporaciones privadas que tengan acceso al espacio controlarán las materias primas y el agua en un mundo vacío de recursos”, predice este fotógrafo, quien en su obra NEOs documentó los avances de Luxemburgo en la minería espacial. 

Y también podrían renacer antiguas amenazas. “Los piratas amenazaron y actualmente amenazan los mares abiertos y lo mismo podría suceder en el espacio”, advirtió el senador estadounidense Ted Cruz en mayo durante una audiencia del Subcomité de Aviación y Espacio. “Desde que los antiguos griegos se embarcaron por primera vez, las naciones han reconocido la necesidad de las fuerzas navales y el mantenimiento de una capacidad superior para proteger los viajes y el comercio en el agua de los malos actores".

Pero más que atención, Cruz recibió una ola de burlas por sus comentarios. Presentadores como Jimmy Kimmel lo parodiaron y Elon Musk tuiteó una bandera pirata como respuesta.

En un par de décadas, cuando las caravanas de SpaceX sean atacadas en su camino a Marte, este millonario quizás no se ría tanto.

Autor: Federico Kukso
Periodista científico independiente. 2015-16 Knight Science Journalism Fellow at MIT. Escribe sobre ciencia, tecnología y cultura para publicaciones como La Nación (Argentina), Undark (MIT), Muy Interesante Argentina, Agencia Sinc (España), Scientific American (Estados Unidos), Brando, Le Monde Diplomatique, Suplemento Soy de Página 12 (Argentina), Bank Magazine, entre otras. Fue editor de las secciones de ciencia en diarios como Página 12, diario Crítica de la Argentina y subeditor de la sección Ideas en la Revista Ñ (Clarín). Autor de los libros: Todo lo que necesitás saber sobre Ciencia y Dinosaurios del fin del mundo, entre otros.