Fuera mitos

¿Comer garnachas produce cáncer?

David G. Vallejo Escamilla 27 / Sep / 18
Realidad: Esa afirmación sería engañosa, pues la cantidad de maíz contaminado en nuestro país, es mucho menor

Recientemente, algunos medios de comunicación reportaron una serie de comentarios que hizo la Dra. Magda Carvajal Moreno, durante el Seminario Permanente sobre Agricultura, Alimentación y Nutrición (SPAAN) sobre el efecto del consumo de garnachas en el desarrollo de cáncer. 

Una búsqueda rápida sobre el tema en internet salta de inmediato con titulares como: “Las 'garnachas' provocan cáncer, confirmado por la UNAM” o “UNAM revela que 'garnachas' provocan cáncer”. Sin referencia alguna más allá de lo informado durante el SPAAN, los medios se precipitaron a publicar notas sin conocer el impacto que estas tienen en la población. Para informar de manera más precisa, es necesario indagar entre la evidencia científica reportada.
 
En primer lugar, tenemos que validar la fuente principal de la información, en este caso, la Dra. Magda Carvajal. No intento poner en duda la formación o seriedad del trabajo de la Dra. Carvajal, sino realizar el ejercicio de que es sano cuestionar la fuente principal. La Dra. Carvajal es una investigadora del Instituto de Biología de Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Su línea de investigación se enfoca en el estudio de la presencia de toxinas por hongos en alimentos y el posible efecto carcinogénico en humanos de las mismas. Con más de 60 publicaciones en el tema, es preciso afirmar que la Dra. Carvajal es una experta de alto nivel en el estudio de las toxinas.
  
La base de la noticia es el alto porcentaje de maíz contaminado que se encontró en muestras de la Ciudad de México. “Las tortillas y derivados de la masa están muy contaminados, el 96% del maíz blanco y 60% del amarillo contienen toxinas basado en un estudio reciente realizado por la Dra. Carvajal” reportaron las notas. Mientras revisaba las publicaciones de la investigadora, me encontré con un artículo del 2010 en referencia al tema tratado en el SPAAN titulado: “Survey of aflatoxins in maize tortillas from Mexico City” realizado por la investigadora en colaboración con otros investigadores de la UNAM.

A diferencia de las notas periodísticas, el artículo presenta resultados menos alarmantes. De 396 muestras de tortillas tomadas en distintos puntos de venta de la Ciudad de México, solo un 21% (83) de las muestras presentaron niveles detectables de toxinas. De este 21%, solo un 10% (8) de las muestras superaron el nivel de toxinas máximo establecido por la ley Mexicana NOM-187-SSA1-2001.
 
- La NOM-187-SSA1-2001 establece un límite máximo de 12µg de aflatoxinas por kg en tortillas para consumo humano -
 
La diferencia entre los datos de las notas y este artículo demandan una aclaración. Dado que los mexicanos consumimos diariamente productos derivados del maíz es crítico definir si el 96%, el 21% o el 0.02% del maíz que consumimos, está contaminado con niveles peligrosos de toxinas. Para confirmar los resultados se requiere de una fuente independiente con estudios que validen la información anterior.
 
Sin embargo, me fue imposible localizar otra publicación que confirmará los datos en el maíz mexicano.
 
No obstante, realizando un búsqueda más a fondo encontré el artículo del Dr. Thomas W. Kensler que evalúa el riesgo global del consumo de toxinas por hongos en maíz y cacahuates y la efectividad de las normativas regulativas específicas de cada país. En su estudio, el Dr. Kensler incluye a México y algunos otros países de Latinoamérica. Con su análisis concluyen que los únicos países con la necesidad de una normativa regulatoria más estricta son Kenia y Perú. Las normativas regulativas que Kenia y Perú tienen actualmente podrían permitir el aumento en la cantidad de casos de cáncer de hígado en 1 caso por cada 10,000 habitantes. Cabe destacar que su simulación se basa en un ciudadano que consume diariamente entre 200-300 gramos de maíz (de 10 a 15 tortillas al día) con el nivel más alto de contaminación por toxinas permitido en Perú y Kenia, además de incluir la prevalencia de hepatitis como factor adicional al riesgo de cáncer de hígado. Aunque no lo mencionan directamente en el artículo se sugiere que la NOM-187-SSA1-2001 de México es eficaz en la disminución del riesgo a padecer cáncer de hígado por alimentos contaminados.
 
Tras entender esto la mayoría de las notas pueden ser catalogadas como alarmantes. Ya que aseguraban que 96% del maíz se encontraba contaminado, de ser así el cáncer de hígado sería el más frecuente en México. Sin embargo, cáncer de mama y cáncer de próstata son aún las neoplasias más frecuentes en mujeres y hombres respectivamente.
Para tener impacto, la ciencia se debe presentar, debatir y comunicar. Las notas alarmistas en ciencia en temas como vacunas y alimentación demuestran los cambios negativos que tienen noticias con poco fundamento.
 
Conclusión: Aunque el efecto carcinogénico de las toxinas es real, es innecesario afectar el consumo de un alimento básico en nuestro país como lo es el maíz. Más aún, cuando la mayor parte de nuestra población depende de él como sustento principal porque no está demostrado que nuestro consumo de maíz repercuta directamente en nuestra posibilidad de tener cáncer y que es sano cuestionar lo que leemos y buscar qué hay detrás de lo que se publica.

Mito: Las garnachas dan cáncer
Realidad: Esa afirmación sería engañosa, pues la cantidad de maíz contaminado en nuestro país, es mucho menor

 

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Autor: David G. Vallejo Escamilla
Estudiante de la Licenciatura en Investigación Biomédica Básica con experiencia de siete años en diversos laboratorios de la Universidad Nacional Autónoma de México. Asistente de la Dirección de Investigación del Instituto Nacional de Cancerología y miembro activo del Colegio Mexicano para la Investigación del Cáncer (C-MIC).