Cuerpo

¿Cómo alejar de tu vida la diabetes y la hipertensión?

Enrique Anzures 05 / Mar / 19
Un estudio científico revela que nuestras decisiones más cotidianas —como la elección de un alimento después del ejercicio— pueden hacernos proclives a padecer enfermedades crónico-degenerativas

En un estudio publicado recientemente por el departamento de Nutrición y Ciencias de la Salud de la Universidad Nebraska-Lincoln, en la revista Nutrients reveló un comportamiento relacionado entre la elección de alimentos antes y después de realizar alguna actividad física. Los grupos de control utilizados para la investigación, y a quienes se les dió la opción de elegir su alimentación posterior a la actividad física, mostraron una preferencia de alimentos con menos contenido calórico como una manzana, a un brownie de chocolate. No obstante, después de realizar ejercicio, se les solicitaba seleccionar su alimentación nuevamente, y se pudo constatar una mayor tendencia a elegir el que contenía más calorías.

El estudio realizado por los investigadores a Karsten Koehler y Christopher Gustafson, sugiere que la planificación anticipada de la alimentación, antes de la actividad física, conlleva al consumo de alimentos más saludables y bajos en contenido energético, debido a la conciencia y compromiso de la persona para mejorar su salud física

Consumir alimentos con bajo aporte energético y mayor aporte de nutrientes, ha sido la panace de las personas que han buscado bajar de peso, motivados principalmente, por mejorar la complexión física, el obtener una mejor salud o como terapia para desahogar el estrés.

Más allá de la estética

Los especialistas de la salud concuerdan que la reducción del peso y la talla de la persona expresada por el Indice de Masa Corporal (IMC) está interrelacionada con los hábitos alimenticios, el estilo de vida —si es sedentario o hace actividad física regular— y la genética heredada de cada individuo.

A pesar de que existe un sector de la sociedad que se preocupa por la figura estética del cuerpo, el ritmo de vida contemporáneo, —que fomenta el consumo de alimentos con alto contenido energético y tiempos de alimentación desfasados, y a la poca actividad física—, ha propiciado que obtener una figura “escultural”, sea un proyecto de vida complicado de realizar, pues, las dinámicas sociales y laborales fomentan ayunos prolongados y estimulan el consumo de grandes cantidades de energía que no se utiliza. Esta acumulación es traducida por nuestro organismo como una reserva de grasa que será almacenada para tiempos de escasez, lo que genera las famosas “llantas” en los costados.

 

Los especialistas de la salud, saben que existe una importante conexión entre el aumento de la grasa que se almacena en el cuerpo, particularmente en la zona de la cintura, con la propensión a la diabetes.
Foto: Especial

Los especialistas de la salud, saben que existe una importante conexión entre el aumento de la grasa que se almacena en el cuerpo, particularmente en la zona de la cintura, con la propensión a la diabetes; debido a que la grasa abdominal genera lipotoxicidad en las células beta del páncreas, produciendo a largo plazo que se destruyan.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), ha alertado a los gobiernos, debido al aumento de la diabetes entre la población mundial. En su informe más reciente, comunica que el incremento, de personas con este padecimiento, ha sido de 108 millones a 422 millones, entre 1980 y 2014. México es un país afectado de manera notable por la diabetes; según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012, la diabetes es una de las causas principales de muerte en el país, y representa un gasto para el sector salud de 3,430 millones de dólares al año para la atención de los enfermos.

Por si no bastara, el aumento de peso también se relaciona con el desarrollo de enfermedades cardiovasculares como la hipertensión arterial, otra de las principales enfermedades causantes de muerte en el país. 

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Imagen ilustrativa de diabetes | Foto: Especial

La epidemia mexicana

Se estima que, en México, existen 22.4 millones de adultos mayores a los 20 años que padecen diabetes, de los cuales solo 11.2 millones se ha diagnosticado correctamente. La OMS ha recomendado tomar medidas preventivas para reducir el riesgo de la población a padecer diabetes e hipertensión. Medidas que, según se demostró en el estudio presentado anteriormente, serán mucho más efectivas si se llevan a cabo a partir de una planificación de nuestra alimentación y de nuestra actividad física. El organismo internacional señala que la mejor manera de prevenir estas enfermedades es a través de una dieta saludable, actividad física regular, mantenimiento de un peso corporal normal, y de evitar el consumo de tabaco. Además, se dice en la página oficial de la OMS, “se puede tratar la diabetes y evitar o retrasar sus consecuencias con dieta, actividad física, medicación y exámenes periódicos para detectar y tratar sus complicaciones”.

La Dra. Liz N. Miranda Vargas coordinadora de nutrición del área de medicina de la Universidad del Valle de México (UVM) campus Coyoacán, afirma que “en gran medida el descuido de los mexicanos por una buena alimentación, se debe a la falta de información, y a la falta de la cultura de la valoración médica… los mexicanos carecen de una planeación alimenticia, lo que ha conllevado a los problemas actuales de salud pública”, dice.

Autor: Enrique Anzures