Sociedad

¿Cómo evolucionó la música de Queen? La ciencia te lo explica

Luis Javier Plata Rosas 09 / Nov / 18
Utilizando los árboles filogenéticos que en biología permiten describir que tan cercanas o lejanas son las relaciones evolutivas de las especies, un grupo de investigadores nos muestra el “genoma” de Queen, los Beatles y ABBA

Es un lugar tan común que no necesitamos Google Maps para hallarlo el afirmar que en gustos se rompen los géneros musicales: unos sufren con Cher y Pierce Brosnan (exagente 007 y ahora amante de Chiquitita/Meryl Streep gracias a la pseudomagia del cine) cuando perforan nuestra cabeza con gusanos auditivos como Fernando y otras piezas de ABBA; otros muerden el polvo y hasta el respaldo del asiento en el cine, en vez de incluirse en el coro de We Are the Champions, apenas oyen los excelsos agudos de la reina de las bandas roqueras. 

Aunque para sus fans es anatema, es posible que entre los no convencidos haya quien se cuestione si Queen no será poco más que un grupo sobrevaluado y resucitado gracias a una película igualmente (en opinión de esas mismas personas de hipotética existencia) sobrevaluada. Habrá, incluso, quien niegue prodigios mercurianos como haber hecho de la banda sonora de Flash Gordon lo más memorable de esa cinta o, más aún, haber convertido el tráiler del Escuadrón Suicida en lo mejor de este bodrio sólo por tener Bohemian Rhapsody, más que como música de fondo, como atracción principal al lado de Harley Queen (por donde se busque, Queen fue lo único rescatable ahí).

Más allá de los muy personales y respetables comentarios a favor o en contra, más allá de lo que puedan decirnos los críticos especializados en música, hace unos años Joe George y Lior Shamir, expertos en ciencias computacionales, propusieron un método cuantitativo y automatizado para analizar las similitudes entre canciones pertenecientes a un mismo álbum y las similitudes entre diferentes álbumes de un grupo musical[1].

La pareja de científicos tomó prestados (más bien se apropió de ellos, sin pedir permiso alguno) los árboles filogenéticos que en biología permiten observar qué tan próximas o distantes son las relaciones evolutivas entre especies con una ascendencia (un antepasado) común. Entre más separadas se hallen las ramas del tronco de este árbol tan especial, ello significa que el genoma (el conjunto de todos los genes) de las especies en tales ramas difiere más del correspondiente a las especies más cercanas al tronco común. Por ejemplo, en el árbol filogenético de los primates, al que pertenecemos, las ramas más próximas a la nuestra son las de chimpancés y bonobos (son nuestros parientes más cercanos, evolutivamente hablando), en tanto que la de los lémures es la más lejana a la nuestra en el tronco de los antepasados que todos compartimos.

 

En su análisis computacional, George y Shamir tomaron todos los álbumes grabados en estudio de los Beatles, Queen, ABBA, Tears for Fears y U2 y con ayuda de herramientas matemáticas determinaron el espectrograma de cada canción de cada álbum
 

Aplicado en el terreno musical, un árbol filogenético (que tal vez, dicho más apropiadamente, sería un árbol “filomusical”) permite percibir, a primera vista y sin necesidad de ser un melómano experto, la “evolución” de un grupo musical: qué tanto fue alejándose o bifurcándose la propuesta de cada álbum con respecto a la de los otros. Si se tienen los árboles filogenéticos de diferentes grupos musicales, también es posible comparar visualmente la complejidad -en términos de diversidad, dada por el número de ramificaciones y la distancia entre éstas, si en todos ellos se usa la misma escala- de cada banda para así poder afirmar de manera objetiva y medible, si, por ejemplo, la música de Queen es más rica en propuestas que la de ABBA o al revés.

 En su análisis computacional, George y Shamir tomaron todos los álbumes grabados en estudio de los Beatles, Queen, ABBA, Tears for Fears y U2, considerando que cada álbum es, en conjunto, una unidad que refleja un cierto estilo musical, si bien esto no siempre es cierto ya que, como bien mencionan los científicos, no son raros los debates entre los integrantes de una banda sobre qué canciones incluir en un álbum. Álbumes de conciertos en vivo o de bandas sonoras de películas como Flash Gordon no fueron incluidos, dado que no es posible asumir que reflejan el sonido y la música tal y como era la intención original de sus creadores.

Con ayuda de herramientas matemáticas George y Shamir determinaron el espectrograma de cada canción de cada álbum (el espectrograma muestra la intensidad de cada una de las distintas frecuencias presentes en una canción y puede considerarse como una representación visual de ésta última). Armados con estos espectrogramas, es posible medir la similitud -en términos de una distancia- entre una canción c y un determinado álbum A, y la similitud -es decir, la distancia- entre un álbum A y otro Z.

Repitiendo el procedimiento para todos los álbumes de Queen, se obtiene una matriz -un arreglo de números en renglones y columnas- de similitudes -distancias- que puede representarse gráficamente con los árboles filogenéticos.
 

El árbol filogenético de Queen muestra que en el triple de tiempo esta banda experimentó con más estilos, más alejados unos de otros que los Beatles, y la música que permitía reconocerlos en su primer álbum homónimo es muy distinta a la que los caracteriza en A Night at the Opera

De manera análoga al caso de las especies biológicas, la mayor o menor distancia entre ramas indica mayor o menor similitud entre álbumes, y la mayor o menor ramificación indica el grado de variación en el estilo de cada grupo musical.

Para verificar qué tan bien funcionaba su método, George y Shamir lo probaron con uno de los grupos cuya evolución musical es de las mejor conocidas: los Beatles (figura 1). En la parte derecha del árbol están los álbumes más antiguos, siendo muy similares Please Please Me, With The Beatles y A Hard Day’s Night, en tanto que los más recientes se hallan en el extremo izquierdo del árbol y ahí se agrupan los psicodélicos como Revolver, Sargent Pepper’s Lonely Hearts Band Club y Yellow Submarine, lo que significa, hablando únicamente desde el punto de vista de su evolución musical, que no perdemos mucho si removemos, por ejemplo, Revolver o, en todo caso, perdemos mucho más si hacemos de cuenta que nunca existió Let It Be a la hora de estudiar los diferentes estilos adoptados por los Beatles a lo largo de 7 años.

En comparación, el árbol filogenético de Queen muestra que en el triple de tiempo esta banda experimentó con más estilos, más alejados unos de otros que los Beatles, y la música que permitía reconocerlos en su primer álbum homónimo es muy distinta a la que los caracteriza en A Night at the Opera; ambos álbumes son, además, muy diferentes tanto entre ellos como con relación a lo que escuchamos en Made in Heaven, su última creación terrenal.

¿Y qué puede decirse de ABBA, además de que sus canciones son pegajosas? De los tres grupos presentados aquí, es el que experimentó menos diversidad en su estilo, aunque también es cierto que, por pequeñas que fuesen, sí hay variaciones en cada uno de sus álbumes, siendo la mayor la del último de ellos, The Visitors. ¿Hay, entre los lectores, quien no concuerde con esto y que considere que todas las canciones de ABBA suenan igual? Tal vez no se equivoque: si únicamente se consideran propiedades del audio de sus canciones  (como las que podemos obtener con el software jAudio, disponible en línea) para construir el árbol filogenético, resulta que Ring y Super Trouper son los dos únicos álbumes cuya pérdida marcaría una auténtica diferencia en nuestro conocimiento de la evolución musical de esta banda.
En conclusión, es mejor no andarnos por las ramas, unirnos al coro y cantar junto con Freddie Mercury: We Will Rock You, ABBA!
 

Alt Brian May

Brian May, el astrofísico

Un aspecto no menos sobresaliente que ser uno de los mejores guitarristas desde el comienzo de este universo es haber contribuido al conocimiento astronómico de este último gracias a su formación en física y matemáticas en The Imperial College of Science, Technoloy and Medicine -o, simplemente, la Escuela Imperial de Londres, Reino Unido-.

Se equivoca quien crea que la capacidad de Brian May como científico dista mucho de su talento musical, pues ya en 1972, mientras estudiaba su doctorado en astrofísica y un año antes de lanzar su primer disco con Queen, había publicado en Nature, una de las revistas científicas de mayor prestigio mundial, un breve artículo de dos páginas acerca de la dispersión de la luz por la presencia de polvo cósmico proveniente de cometas en el cielo nocturno sobre el plano de la eclíptica (la línea curva por donde pasa el sol en su movimiento aparente visto desde nuestro planeta, también conocido como plano zodiacal, por lo que esa luz reflejada se conoce también como luz zodiacal). El artículo fue resultado de mediciones hechas por él y sus coautores con un interferómetro desde el Observatorio del Teide, en la isla de Tenerife, España, y treinta y cinco años después serían parte de su tesis doctoral sobre la presencia de emisiones de magnesio neutro (MgI) en el espectro electromagnético que constituye la luz zodiacal.

En 2016, junto con Chris Lintot y Patrick Moore, Brian May publicó Bang! La historia completa del universo, cuya lectura bien puede acompañarse con las canciones del álbum Sheer Heart Attack.
 

Autor: Luis Javier Plata Rosas
Divulgador científico y profesor de la Universidad de Guadalajara. Doctor en oceanografía costera. Autor de, entre otros libros, "La ciencia y los monstruos", "El océano tiene onda" y "La física del Coyote" y el "Correcaminos". Columnista de Nexos(Sobre ciencia, en teoría) y colaborador de ¿Cómo ves? (sección ¿Será?). Premio Estatal de Ciencia, Tecnología e Innovación de Jalisco en la categoría Divulgación (2014).
Referencias:
[1] George, J. y L. Shamir, 2014, Computer analysis of similarities between albums in popular music, Pattern Recognition Letters, 45, 78-84.