Fuera mitos

¿Cómo se adaptan las aves a la vida urbana?

Susan Irais 03 / Jan / 19
Orilladas por la invasión y destrucción de sus hábitats, muchas especies de aves se han adaptado a la vida entre edificios y paisajes grises. Qué impacto tiene en la vida de los emplumados

Ninguna ciudad gris, contaminada, con tráfico y música a todo volumen es el lugar en donde imaginamos a un búho o una chachalaca, pero hoy estos son sus hogares porque han perdido sus bosques.

El cambio climático producido por la actividad del ser humano ha destruído gran parte del hábitat de las aves, pero esto no las ha frenado. Las aves se han adaptado a la vida urbana. “Ellas se refugian en otros lugares con características similares a su hábitat, por ejemplo barracas con humedad y protección solar”, explica Noemí Chávez Castañeda, bióloga de la Colección Nacional de Aves de la UNAM.

Un ejemplo de la adaptación son las chachalacas, “nunca durante 62 años habitaron en Cuernavaca, pero hace medio año comenzaron a llegar.  Cambiaron su alimentación, ahora comen croquetas, se le ve más coloridas y grandes, es decir, ha sido favorable”, afirma la experta en aves.

Antes, estos pájaros comían semillas, gusanos y mosquitos, ahora comen de todo, han encontrado una fuente inagotable de alimentos en casas, patios, escuelas y basureros de la ciudad.

Aves urbanas 
La especialista en aves, Noemí Chávez, señala que algunas especies ajustan sus melodías para asegurar su territorio y reproducción. Por ejemplo: El pinzón mexicano modifica las sílabas (equivalente a dos o más notas musicales juntas) que utiliza de acuerdo al ruido de fondo; el mosquero cardenal ajusta la frecuencia de graves para hacerle frente al tráfico.

Pero algunas otras especies de aves elevan el volumen de su canto para sobresalir entre el ruido de la gran cuidad, otras han decidido levantarse más temprano. Otras descuidan sus horarios de alimentación para vigilar, esto se llama flexibilidad del comportamiento.

Aunque las aves se adaptan a la vida en la cuidad, los esfuerzos por la conservación de la academia no son suficientes. En la Ciudad de México hay aproximadamente 330 especies de aves. La Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel (REPSA) solamente tiene de 175 a 180 especies, a penas la mitad.

Si bien muchos emplumados se están adaptando a la vida urbana, esto no significa conservación porque algunas aves mueren a causa del plomo que ingieren o se desvanecen por la alta contaminación. 

Muchas especies de aves se refugian en zonas urbanas y áreas verdes para sobrevivir ante los embates del cambio de climático. “Se están adaptando hábilmente, pero esto es una llamada de alerta a la sociedad para cuidar nuestro capital natural porque de él dependemos. Es necesario apoyar a la academia en la conservación de estas especies”, expone Chávez Castañeda.

Autor: Susan Irais
Periodista de ciencia. Colaboradora en Tangible y Asistente de Información de Iván Carrillo.