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Con la basura hasta el cuello: ¿Qué hacer con nuestros deshechos?

Citlali Aguilera 14 / Jan / 19
El problema de los desperdicios crece sin control y parece que lo único que sabemos hacer es meter el problema en bolsas negras y mandarlas a donde nadie las vea

La basura es tan incómoda que hacemos como que no existe. No la queremos tocar, ni ver, ni oler. La ponemos en bolsas de plástico negras, la expulsamos de nuestra casa con el alivio de saber que alguien más se hará cargo de ella.

La basura, antes de ser basura, fue un objeto que se compró y utilizó; antes de ser utilizado, se fabricó; y antes de ser fabricado, se obtuvo a partir de recursos naturales del planeta.

Fuera de casa, a la basura le pasa de todo. Desde ser incinerada, integrarse a un volumen mucho más grande de deshechos en un relleno sanitario, quedar abandonada en la calle tapando alcantarillas o, incluso, viajar kilómetros hasta llegar a ríos y océanos donde pasará a formar parte (e impactará negativamente) del paisaje acuático. Cualquiera que sea el caso, la basura seguirá siendo igual de incómoda que cuando estaba en casa, sólo que ahora se ha vuelto problema de todos.

En el Informe 2018 del Banco Mundial What a Waste 2.0: un panorama global de la gestión de desechos sólidos hasta 2050. Se menciona que, anualmente, generamos 2,010 millones de toneladas de basura. Si no hacemos nada, en 31 años más habrá un incremento del 70% de desechos a nivel global, quiere decir que estaríamos generando 3,400 millones de toneladas.

Si bien es sumamente importante la gestión y manejo de los desechos —que por atribución constitucional en nuestro país cada municipio tiene, y existe la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos— más importante debería ser no generarlos.

 

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El Universal

Hay productos que compramos que en cuestión de minutos ya se volvieron basura. Dime qué y cuántas cosas compras y te diré en cuánto contribuyes al problema. Según el informe citado antes, el promedio mundial de basura que produce una persona al día es de 740 gramos. Los mexicanos estamos arriba de la media generando 1.16 kilogramos... ¡Al día! 

Es decir que, como país contribuimos anualmente al problema mundial con más de 50 millones de toneladas.

Lavar la conciencia no basta
¿Qué tipo de productos estamos comprando y consumiendo como para que, al año, cada mexicano genere casi media tonelada de basura? 
Tenemos que reflexionar sobre algunos absurdos en nuestro comportamiento de consumo. Por ejemplo, comprar productos sobre empaquetados, como esos alimentos que el supermercado vende en charola cubierta con plástico transparente (y que encima nos lo entregan dentro de una bolsa de plástico), o la comida de una fiesta servida en plato desechable para que nadie tenga que lavar o —¡peor aún! — la incongruencia de negarnos a recibir un popote para la bebida que viene en vaso de poliestireno expandido (unicel). 

Según datos de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), en México tenemos la oportunidad de reciclar casi el 70% de nuestros desechos, pero sólo reciclamos el 9.6%.

Aunque una cáscara de plátano tarde en degradarse menos de un mes o la botella PET traiga la leyenda “reciclable” y la bolsa de plástico diga “biodegradable”, no quiere decir que se reciclarán por sí solas. Hay que comenzar, por lo menos, a separar los desechos en orgánicos, reciclables y no reciclables. 

Existen cientos de manuales, talleres, tutoriales al alcance de todos que nos dicen cómo hacer la separación de basura.  Pero, para muchos, cambiar de hábitos puede parecer una tarea sin sentido frente a las millones de toneladas mencionadas antes.

Nuestro consumo produce basura, la cual está acelerando monstruosamente los problemas que ya existen: como generación de sustancias tóxicas y cancerígenas, propagación de enfermedades, emisión de gases de efecto invernadero, contaminación de agua, aire y suelo. 

El motor del cambio
Lo que ocurre en el planeta no es ficción, pero sí es distópico, y lo peligroso es que nos estamos resignando a vivir así. Ahora se nos hace irreal y absurdamente inalcanzable transformar el mundo a partir de sencillos y pequeños actos que podemos realizar cada uno de nosotros. 

Dice el escritor uruguayo, Eduardo Galeano, que mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, pueden cambiar al mundo. No podría estar mejor dicho para referirnos a la basura. Pues en la privacidad de nuestra vida cotidiana, tomar la pequeña decisión de generar menos y separar lo que se produce es, sin lugar a dudas, el motor del cambio.

Autor: Citlali Aguilera
Maestra en Gestión Ambiental para la Sustentabilidad. Dirige el proyecto SiembraUV del Centro de Eco-Alfabetización y Diálogo de Saberes de la Universidad Veracruzana. Periodista ambiental y conductora de los programas El Show de la Tierra (RadioMás) y La Ensalada (Radio UV). En el 2018, recibió la Mención Honorífica Nacional del Premio al Mérito Ecológico en la categoría Cultura y Comunicación Ambiental entregado por la SEMARNAT.