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Conoce el verdadero “pulmón de la Tierra”

Citlali Aguilera 02 / Sep / 19
Amazonia, la selva tropical más grande del mundo, hace las aportaciones de agua más importantes del planeta, pero la verdadera fábrica de oxígeno no se encuentra ahí. ¿Dónde, pues, se produce lo que respiras todos los días?

Visualicemos nuestro planeta desde el espacio. Que pequeña y fascinante resulta esa esfera azul suspendida en medio de la oscuridad y el silencio. Una burbuja protegida por una capa de gases —nitrógeno, oxígeno, argón, dióxido de carbono (CO2), ozono, vapor de agua y otras sustancias— que propician la única vida del universo conocida hasta ahora.

Cuando el aire —ese que la burbuja azul contiene- llega a nuestros pulmones, sucede en los alveolos un intercambio gaseoso con la sangre. Cada vez que respiramos, el oxígeno ingresa al torrente sanguíneo, al tiempo que se expulsa el CO2. Esto sucede unas 23 a 28 mil veces al día, cada uno de los días de nuestra existencia.

Aportación nula

Ante los graves incendios sucedidos en la Amazonía, el presidente francés, Emmanuel Macron, publicó en Twitter:

Nuestra casa se quema. Literalmente. La Amazonía, pulmón de nuestro planeta que produce 20% de nuestro oxígeno, está en llamas. Es una crisis internacional […]”.

No obstante, en esa idea que pocos pondríamos en duda — pues la idea de una selva tan grande y frondosa como productora de oxígeno nos parece lógica— contienen en realidad dos errores. El primero es que los pulmones son órganos que sólo tienen los seres vivos del reino animal que inhalan oxígeno y exhalan CO2, por lo tanto, los árboles y otras plantas de la selva tropical no cumplen con el símil de pulmones, pues su respiración es a la inversa.

El segundo error es que —en el entendido de que Macron empleó una metáfora— sería incorrecto darle a la selva amazónica la distinción de “pulmón del planeta” ya que su producción de oxígeno no es del 20%, sino el 6% según estima Jonathan Foley, científico climático y, como cualquier otro ecosistema, así como lo produce también lo consume, por lo que su aportación fuera de la gran selva, es casi nula.

Sería incorrecto darle a la selva amazónica la distinción de “pulmón del planeta” ya que su producción de oxígeno no es del 20%, sino el 6% según estima Jonathan Foley, científico climático y, como cualquier otro ecosistema, así como lo produce también lo consume, por lo que su aportación fuera de la gran selva, es casi nula
Foto: Xinhua

Fábrica de oxígeno

Si queremos utilizar la metáfora de "Pulmón de la Tierra" con un organismo vivo para fines didácticos, tendríamos que voltear a ver al fitoplancton. Sallie Chisholm, oceanógrafa y microbióloga marina del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) señala que estos diminutos organismos marinos que existen en todos los océanos fotosintetizan más oxígeno que todas las plantas terrestres juntas (incluyendo la selva amazónica). Una labor sorprendente, pues su peso no es mayor al 1 por ciento de todas las plantas que crecen en las plataformas continentales. Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina (NASEM, por sus siglas en inglés) son estos pequeños seres vivos los responsables de producir entre el 50 y el 80 por ciento del oxígeno que respiramos.

Sumergidos en el océano

El fitoplancton se compone de seres vivos capaces de realizar fotosíntesis, vive en los océanos, los ecosistemas más grandes que tenemos, y por los que denominamos “planeta azul”  la casa que habitamos. A pesar de su importancia, resulta casi imperceptible a simple vista, ya que pueden ser organismos unicelulares o pluricelulares que miden desde picómetros hasta centímetros. Entre ellos, los más conocidos son las cianobacterias, dinoflagelados y diatomeas.

Al ser autótrofos, es decir, que generan su propia alimento, son la fuente primaria de materia orgánica siendo así la base de la cadena alimenticia que va desde peces, corales hasta las ballenas y, por supuesto, los mariscos que comemos. También, tienen un papel importante para la disminución del CO2 —que además es el principal gas de efecto invernadero causante del cambio climático— logrando capturar anualmente 50 mil millones de toneladas de esta molécula de la atmósfera para depositarla en el fondo de los océanos.
 

Sallie Chisholm, oceanógrafa y microbióloga marina del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) señala que estos diminutos organismos marinos que existen en todos los océanos fotosintetizan más oxígeno que todas las plantas terrestres juntas. En la imagen un fitoplancton
Foto: Especial

Estos seres existen desde aproximadamente 2 mil 500 millones de años habitando la zona fótica, o sea, el área superior del océano que está iluminada (aproximadamente los primeros 200 metros). Desde ahí evolucionaron para transformar los fotones de la explosión termonuclear de nuestro Sol en energía química, fabricando azúcares y oxígeno. Durante esos millones de años el oxígeno que ellos produjeron se fue acumulando en la atmósfera, y es el mismo que siguen y seguirán produciendo si cuidamos y conservamos los océanos.

Un estudio publicado en la revista Science a inicios de este año, calcula que los océanos se están calentando aceleradamente. En promedio, 40 por ciento más rápido de lo que hace cuatro años estimó el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés). Esto traerá diversas consecuencias para todos nosotros, pero en el caso específico del fitoplancton modificará su composición, distribución y crecimiento poblacional y alterará la cadena alimenticia marina, su producción de oxígeno y la coloratura de los mares.

A dos horas del Océano Atlántico pongo punto final a estas palabras. Me encuentro a un lado de una inmensa arboleda de hayas, liquidámbares y helechos arborescentes. Es tan sorprendente y gozoso saber de dónde proviene el aire que alimenta a estos árboles y llena mis pulmones. Aquí, sentada en un escritorio que se encuentra a 1,417 metros sobre el nivel del mar, ahora más que nunca me siento sumergida dentro de él.

Autor: Citlali Aguilera