Sociedad

Tus próximas vacaciones en una de las 5 islas de basura que flotan en el océano

Citlali Aguilera 19 / Dec / 18
La isla más grande está compuesta por 79 mil toneladas de basura, se ubica en el océano pacífico, donde colinda con las naciones más contaminadas del planeta: Estados Unidos y China

Vivimos inmersos en la cultura de lo desechable. Comprar, usar y tirar, de eso trata el consumo que ha traspasado la frontera de la cadena de la actividad económica, para instalarse cómoda y tiránicamente en nuestras vidas.

Guilles Lypovetsky, sociólogo y filósofo francés, dice que vivimos en la sociedad del hiperconsumo que ha dado nacimiento al Homo consumericus: un turbo consumidor que además de estar deseoso del bienestar material, busca confort, experiencias emocionales, salud, marcas e inmediatez.

Pero llenar nuestra vida de cosas es saquear a la vida que hay en el planeta, pues muchas veces el precio de los productos no corresponde con el impacto social y ambiental. Que no lo veamos en el aparador, en el sitio web o en la etiqueta, no quiere decir que no exista.

Entre los impactos sociales están los 25 millones de mujeres, niños y hombres que —según el informe Estimaciones mundiales de esclavitud moderna de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)— trabajan en condiciones de semiesclavitud con sueldos ínfimos y jornadas sin fin para brindar algún servicio o producir la comida y ropa que está en el mercado.

En relación a los impactos ambientales, el más preocupante es el cambio climático que va de la mano del modelo energético dependiente del petróleo, carbón y gas utilizados en la producción de energía para transporte, industria y agricultura, por ejemplo.

La ropa y accesorios que en estos momentos llevamos puestos, la comida que hoy estará en nuestras mesas, la gasolina, los zapatos, el cepillo de dientes, el dispositivo electrónico que nos permite leer estas palabras, todo lo que nos podamos imaginar, proviene del mismo lugar: la naturaleza. Hoy en día nuestro consumo excede un 70% de lo que el planeta puede renovar, así lo ha declarado el creador del concepto Huella ecológica Mathis Wackernagel.
 

Hoy en día nuestro consumo excede un 70% de lo que el planeta puede renovar, así lo ha declarado el creador del concepto Huella ecológica Mathis Wackernagel.
Foto: El Universal

¿Qué pasaría si el Homo consumericus se fuera de vacaciones a una de las 5 islas de basura que flotan en los océanos? No sé si es irónico, coincidente o kármico que la isla más grande, compuesta de 79 mil toneladas de basura, se encuentre en el océano Pacífico donde colinda con las naciones más contaminantes del planeta: Estados Unidos y China. 

En el reino de lo efímero, donde vertiginosamente todo está programado para caducar y darle paso a lo nuevo, donde el niño de Taiwán se pierde de su niñez al tener que manufacturar ropa, o el orangután pierde su selva debido al monocultivo para la producción de aceite de palma, también nosotros, como consumidores, somos consumidos.

El mercado capitalista exacerba y alienta la insaciabilidad y el deseo, ese impulso neurológico, emocional y psicosocial que uno siente al estar frente a un producto. La mercadotecnia ha hecho bien su trabajo para vendernos, en múltiples formas, algo inherente a nosotros: amor y felicidad. 

Pero, también podemos encontrar dentro de un auto de lujo frustración, mal humor e infelicidad. Porque más que comprar cosas, hemos comprado la idea de que lo importante es poseer. ¿Tener o ser? Es la pregunta que el psicoanalista y psicólogo social Erich Fromm nos plantea.

¿Compramos ropa de moda o identidad, comida en un restaurante o estatus social, un curso de emprendimiento o autoestima, productos orgánicos o sentido de pertenencia, vacaciones a un resort o likes en redes sociales? Ya lo dijo Séneca, filósofo del estoicismo: “Pobre no es el que tiene poco, sino el que mucho desea”.

La felicidad está a la venta. Pero el problema no es la industria, sino quien consume de ella. ¿Qué pasaría si como consumidores cambiáramos de hábitos y ejerciéramos la autonomía de nuestra felicidad y bienestar emocional, mental y físico? Seguramente el mercado tendría muy poco que ofrecernos.

Autor: Citlali Aguilera
Maestra en Gestión Ambiental para la Sustentabilidad. Dirige el proyecto SiembraUV del Centro de Eco-Alfabetización y Diálogo de Saberes de la Universidad Veracruzana. Periodista ambiental y conductora de los programas El Show de la Tierra (RadioMás) y La Ensalada (Radio UV). En el 2018, recibió la Mención Honorífica Nacional del Premio al Mérito Ecológico en la categoría Cultura y Comunicación Ambiental entregado por la SEMARNAT.