Sociedad

¿Cuánta agua se necesita para fabricar una playera, unos jeans y unos zapatos?

Citlali Aguilera 22 / Mar / 19
EL concepto de huella hídrica sirve para crear conciencia con respecto a la utilización del agua en los procesos de producción de los bienes y servicios que consumimos

El agua que usas no viene de la llave. Llegó de una cuenca hidrológica, un gran contenedor natural en tierra firme, delimitado por las montañas más altas —conocidas como parteaguas— que permiten que se concentren todos los escurrimientos de arroyos y ríos que confluyen, y desembocan hacia un lago o el mar.

Por eso es importante saber que cada vez que te vas a cepillar los dientes o que te metes a bañar o, o bien, que vas a “hacer del uno” o “del dos”, el agua que utilizas no apareció mágicamente en el tinaco de tu casa, sino que provino de la cuenca próxima a donde vives (y que muchas veces está a cientos de kilómetros de ti).

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El agua que consumimos no aparece en el tinaco de nuestros hogares, viene de cuencas hidrológicas | Foto: Especial

El territorio mexicano cuenta con 757 cuencas hidrológicas. Por cuestiones orográficas del territorio, todos los mexicanos vivimos en alguna de ellas. Ignacio Gonzáles co-coordinador de la Red Mexicana de Cuencas, me cuenta que las mejor conservadas son aquellas que están dentro de áreas naturales protegidas, sin presencia de industria, habitadas por grupos indígenas, y sin presas hidroeléctricas.

La Ley de Aguas Nacionales pone de manifiesto que el agua es un bien nacional, y  considera a toda cuenca hidrológica como la unidad básica para la gestión de los recursos hídricos incluida su explotación, uso o aprovechamiento.

Huella hídrica
El indicador conocido como huella hídrica (HH) fue creado por el investigador neerlandés, Arjen Hoekstra. Este cuantifica el agua que consumimos y contaminamos al hacer un producto, a lo largo de toda la cadena de suministro.

Por ejemplo, en el caso de la ropa que vestimos, generalmente no pensamos en cuánta agua se necesitó para regar el cultivo de algodón, ni cuánta fue la necesaria para fabricar la tela y teñirla, ni mucho menos en los ríos, lagos y mares que terminaron contaminados durante su manufactura. Según la Water Footprint Network, para que nos vistamos con un pantalón de mezclilla azul, una playera de algodón y unos zapatos de piel, se consumieron aproximadamente 13 mil litros de agua.

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México cuenta con 757 cuencas hidrológicas, por cuestiones orográficas, todos vivimos cerca de alguna | Foto:Especial

El Fondo Mundial para la Naturaleza, declara que México es el onceavo país con mayor HH de producción en el mundo. La producción agrícola es el componente mayoritario, seguido del sector pecuario (pastoreo y producción), juntos representan el 91% del gasto nacional de agua.

El derecho al agua
A todos los sectores poblacionales y económicos nos interesa que el agua se cuide, pues es el epicentro de nuestras actividades, tanto es así, que se considera un derecho humano, y cobra relevancia en su situación actual pues, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), actualmente la escasez afecta a cuatro de cada 10 personas en el mundo.

Georgina Vidriales, experta en agua y en sistemas de información geográfica me comentó que México es uno de los países vulnerables a la escasez. Esto como consecuencia de que poco más del 60 por ciento de los cuerpos de agua está en algún estado crítico ya sea por extracción, contaminación o cambio climático. Además, me dice que ya extrajimos más de lo que podemos sacar sobre todo las zonas cercanas a complejos industriales y ciudades grandes como en el caso de la Ciudad de México.

¿Soluciones? Por un lado, necesitamos involucrarnos y asegurarnos de que haya estrategias sustentables de manejo del agua en nuestro municipio. Por ejemplo, informarnos y comprender las implicaciones de los 10 decretos, que desde el 6 de junio de 2018 están vigentes y que elimina las vedas de casi 300 cuencas hidrológicas de México (55% de lagos y ríos del país). Esto quiere decir que se quita el candado para que se pueda aprovechar y extraer agua y se otorguen concesiones a particulares.

Y por el otro lado —y no menos importante— reflexionar y cuestionarnos sobre nuestras acciones cotidianas sobre el uso y manejo que hacemos del agua a nivel personal y comunitario.

Se necesita voluntad política en los tres niveles de gobierno —junto a la participación de las organizaciones de la sociedad civil que trabajan ya en los territorios regionales y locales— para así lograr una gestión integral de su manejo y uso. 

Ahora que sabemos que el agua no viene de la llave nos toca ser ciudadanos informados, proactivos, y consumidores conscientes.

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Es importante concientizar sobre las acciones cotidianas sobre el manejo y el uso del agua | Foto: Especial

Autor: Citlali Aguilera
Maestra en Gestión Ambiental para la Sustentabilidad. Dirige el proyecto SiembraUV del Centro de Eco-Alfabetización y Diálogo de Saberes de la Universidad Veracruzana. Periodista ambiental y conductora de los programas El Show de la Tierra (RadioMás) y La Ensalada (Radio UV). En el 2018, recibió la Mención Honorífica Nacional del Premio al Mérito Ecológico en la categoría Cultura y Comunicación Ambiental entregado por la SEMARNAT.