Sociedad

Chapulines, gusanos, moscas y alacranes, el alimento del futuro

Berenice González Durand 06 / Nov / 19
Una de las alternativas para la creciente demanda de alimentos a nivel mundial es la entomofagia (consumo de bichos). En Morelos ya hay una compañía productora

En una década habrá alrededor de nueve mil millones de bocas que alimentar. Eso sin contar los miles de millones de animales que se mantienen anualmente con fines alimentarios o recreativos. No hay duda, nuestro mundo estará cada vez más hambriento y las alternativas más comunes para saciar el apetito están en crisis. Es por esto que desde hace quince años,instituciones como La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) trabaja impulsando alternativas para tratar de combatir el problema, como la entomofagia. Así se le denomina al consumo de insectos, un hábito que siempre ha estado en la conducta alimentaria de los seres humanos y que se mantiene tradicionalmente en muchos países de todo el mundo, pero principalmente en regiones de Asia, África y América Latina.

Se calcula que el consumo de insectos complementa la dieta de aproximadamente 2 mil millones de personas, pero la costumbre es legendaria. En el Códice Florentino, Fray Bernardino de Sahagún, describía alrededor de 96 especies de insectos comestibles. En la actualidad, México cuenta con 549 especies comestibles y en el mundo se multiplican a más de dos mil estas posibilidades alimenticias. El mencionado organismo internacional, enumera sus ventajas de manera puntual: los insectos están en todas partes, se reproducen rápidamente, poseen tasas elevadas de crecimiento, tienen un reducido impacto ambiental durante su ciclo de vida, y además, son muy nutritivos, ya que contienen elevados niveles de proteínas, grasas y minerales.

Chapulines, chinicuiles, ahuautle (huevo de la chinche de agua), jumiles, escamoles, gusanos de maguey, alacranes y chicatanas son algunos de los insectos más consumidos en México. En todo el mundo, la principal fuente de insectos se produce a través de la recolección silvestre, principalmente en los bosques, sin embargo, la ciencia también ha propuesto nuevas alternativas para volver la actividad más productiva.

En este sentido, la cría de insectos en granjas especializadas se convierte en una especie de miniganadería con grandes oportunidades para aumentar la oferta sin poner en peligro a las poblaciones de insectos silvestres y gestando un producto de mayor calidad. También se experimenta con especies que a pesar de no ser las más populares, pueden tener una aportación proteíca que valga la pena el esfuerzo.

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Se calcula que México cuenta con 549 especies comestibles y en el mundo se multiplican a más de dos mil estas posibilidades alimenticias | Foto: Pixabay

Larvas y moscas súperpoderosas

Esta es la experiencia que vivió Ivonne Márquez García, bióloga por la UNAM y maestría en Genética por la UBC de Canadá. Desde hace varios años empezó a investigar sobre las ventajas nutricionales de varios insectos que finalmente dieron vida al proyecto OptiProt, una compañía en el estado de Morelos formada por científicos especialistas en entomología, ecología y nutrición. La interacción académica y científica entre los miembros de la compañía ha permitido la formación de un equipo multidisciplinario que finalmente encontró en el cultivo de la larva del escarabajo Tenebrio molitor, una propuesta alimenticia de alto valor nutricional y buenas posibilidades de comercialización.

En 2016 empieza formalmente el proyecto. “Lo elegimos porque es una nimal altamente proteico (53%). Con hierro, zinc, calcio, magnesio, omega 3 y 6. Además, no tiene patas, antenas o alas que a veces pueden dificultar la sensación al consumirlo. Tiene un sabor suave, como a nuez, y eso le da la posibilidad de combinarlo con lo que sea. Se deshidrata y se produce entero o molido, como un ingrediente que se pueda mezclar con cualquier cosa”. A este tipo de suplemento alimenticio lo nombraron Okuille.

La bióloga comenta que el cultivo del insecto es relativamente fácil. El procedimiento consiste en separar a los adultos reproductores y cada semana extraer sus huevos. Los huevecillos crecen en unas camas de salvado de trigo y sólo se adicionan con algunas verduras; esta combinación les permite crecer. Cabe señalar que en general el contenido nutricional de los insectos depende de su etapa de vida, hábitat y dieta.

Se calcula que el consumo de insectos complementa la dieta de aproximadamente 2 mil millones de personas, pero la costumbre es legendaria

Tardan aproximadamente cuatro meses y medio desde que son huevos hasta que ya complementaron su ciclo. Todo el tiempo se alimenta a las larvas y justo antes de que se conviertan en pupas, como se le denomina a la etapa antes de su adultez, es cuando los especialistas consideran que los animales alcanzaron su cúspide en cuanto a concentración de nutrimentos. Después viene el procedimiento de deshidratación del animal. Explica que la proteína que contienen es de muy alta calidad y altamente biodisponible, esto significa que el organismo la puede asimilar más fácilmente. “Las proteínas de los insectos en general son mucho más fáciles de absorber. Se aprovechan en más el 90%”, puntualiza.
 

La cría de insectos en granjas especializadas se convierte en una especie de miniganadería con grandes oportunidades para aumentar la oferta sin poner en peligro a las poblaciones de insectos silvestres y gestando un producto de mayor calidad. Conoce más de nuestro interactivo dando click aquí o en la imagen
Foto: El Universal

Márquez menciona que una de las grandes ventajas de este tipo de proyectos es que está inserto en un sistema de economía circular; es decir, se presenta como un sistema de aprovechamiento de recursos donde se le da prioridad a la reducción, reutilización y reciclaje de los elementos. “En el proceso nada se desperdicia: las heces del insecto son utilizadas como fertilizante, mientras que las pieles que va cambiando el animal están formadas por quitina, elemento muy utilizado en la industria farmacéutica. Los adultos que terminan su ciclo de vida, también son utilizados como quitina”.

La especialista señala que a pesar de que la entomofagia es una tradición milenaria y México es el país con la mayor cantidad de insectos comestibles, todavía las personas no están habituadas a su consumo que se ve más en ciertas comunidades indígenas y en los restaurantes de lujo. “ A pesar de que no estamos acostumbrados, se percibe un cambio en la conciencia de las personas que están buscando comer nutritivo y alimentos más sustentables”, señala y agrega que en este sentido empiezan a desarrollarse granjas especializadas en el cultivo de insectos. En nuestro país ha surgido alrededor de una decena dedicada al cultivo del chapulín, sin contar la que produce la larva del Tenebrio, también conocido como gusano de la harina y que de manera natural es considerado una plaga.

La interacción académica y científica entre los miembros de la compañía ha permitido la formación de un equipo multidisciplinario que finalmente encontró en el cultivo de la larva del escarabajo Tenebrio molitor, una propuesta alimenticia de alto valor nutricional y buenas posibilidades de comercialización.

“Estamos formando una asociación de insectos comestibles porque es una industria que está empezando a crecer y nos anima mucho que haya otros más. Actualmente, estamos trabajando la certificación del producto para poder exportar”. El mercado en México todavía es pequeño, pero en lugares como Canadá y algunos países de Europa reporta un crecimiento más rápido. Otra ventana de oportunidad en el cultivo de insectos tiene que ver con el desarrollo de productos para el consumo animal. En OptiProt están experimentando condos nuevos insectos para este fin, pero en otras partes del mundo la tendencia reporta un veloz crecimiento, como el caso de la cría de moscas soldado negro en España.

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Tabla de valor nutrional del Okuilli en comparación con distintas carnes | Foto: Proyecto OptiProt

La cría artificial de dípteros aporta soluciones a la demanda de proteínas alternativas en alimentación animal, pero también son comercializadas como efectivos polinizadores. En alimentación animal, los dípteros o moscas son una fuente de alimento muy nutritivo y saludable con alto contenido de proteínas, vitaminas, fibra y minerales. Tanto las larvas como los adultos de las mosacas constituyen el alimento natural de muchos animales insectívoros como aves, mamíferos, reptiles y anfibios.

Las proteínas de los insectos en general son mucho más fáciles de absorber. Se aprovechan en más el 90%”

Según datos de Bioflytech S.L, empresa creada a partir del grupo de investigación básica y aplicada en insectos dípteros de la Universidad de Alicante, la harina de insectos sólo para consumo animal tendría un mercado potencial de 5 mil millones de euros a nivel mundial.

Es así que desde la codiciada oruga de una mariposa emperador en África hasta la cría de un escarabajo en México o una mosca en España, el cultivo de centenas de especies de insectos puede convertirse en una sustentable alternativa alimenticia y económica en el mundo.

Autor: Berenice González Durand
Periodista cultural independiente. Ha trabajado en diferentes revistas y periódicos como editora y reportera. Desde 2013 escribe para Conciencia, que antecede a Tangible, como la apuesta por la ciencia de El Universal.