Sociedad

Diagnóstico psiquiátrico del Grinch

Luis Javier Plata Rosas 07 / Dec / 18
La desmedida amargura y el patente odio a todo lo que huela a fiestas navideñas han servido de base para la enseñanza de algunos trastornos mentales

El 21 de diciembre de 1957 Theodor Seuss Geisel, amante temprano de los animales —que mantuvo a su lado hasta el día de su muerte a Teofrasto, el perro de peluche que su madre le regaló cuando era niño—, publicó su primer libro para niños. Veinte años después, también en diciembre pero ahora bajo el más identificable pseudónimo del Dr. Seuss, Geisel introdujo al único personaje con el que, junto con el Scrooge de Dickens, pueden identificarse todos aquellos que ven encontronazos donde otros tienen por encuentros familiares; materialismo y despilfarro en lo que para otros son regalos de amor y generosidad, y superchería y paparruchas en lo que otros experimentan como auténticos arrebatos místicos. 

Enseñanza moral aparte, los psiquiatras Anthony Tobia, Alexa Melucci y Roseanne Dobkin aprovecharon esta fábula moderna para enseñar psicopatología a los residentes en entrenamiento de la Escuela de Medicina Rutgers de Nueva Jersey, como parte del curso por ellos bautizado como REDRUM (MURDER-asesino, al revés, ¿recuerdan la escena de El resplandor?) por sus siglas en inglés, y que podríamos traducir como REvisión de Desórdenes  [Mentales] con una Relación Única con lo Macabro. Lo que sigue es el diagnóstico provisional (para que fuera definitivo, se habría requerido, entre otras cosas, verificar si los síntomas presentan una periodicidad estacional, pero el Dr. Seuss no nos dejó un “Cómo el Grinch volvió a robar la Navidad”) que estas eminencias médicas hicieron al paciente conocido como el Señor Grinch:

En el libro, apenas apareció a la entrada de su cueva y nos encontramos con que el Grinch odiaba la Navidad. Según los psiquiatras, esta manifestación de enojo, que es propia de diversas etiologías, podría tratarse aquí de un caso de Trastorno Depresivo Mayor. Sobre las posibles razones biológicas detrás de la grinchinez/depresión del personaje el Dr. Seuss especula que “podría ser su cabeza, que no estaba atornillada bien”, o que “podría ser, quizás, que sus zapatos le apretaban demasiado” y concluye que “la razón más probable de todas podría ser que su corazón era dos tallas demasiado pequeño”.

Evidencia adicional que respalda el diagnóstico provisional proviene de la película del año 2000 protagonizada por Jim Carrey. En el filme podemos ver, como parte de la historia psiquiátrica del paciente, que a partir de que su compañera de escuela Martha May  lo rechaza, el Grinch decide aislarse socialmente y retirarse al Monte Crumpit. 
 

Sobre las posibles razones biológicas detrás de la grinchinez/depresión del personaje el Dr. Seuss especula que “podría ser su cabeza, que no estaba atornillada bien”, o que “podría ser, quizás, que sus zapatos le apretaban demasiado”
Foto: Especial

No satisfechos aún, los psiquiatras analizaron también la información presente en la canción “Eres malo, Señor Grinch” de la versión televisiva de 1966 del cuento, y confirmaron el origen de la enfermedad (su patogénesis, dirían los médicos) en una probable relación entre los sistemas nervioso y cardiovascular del Grinch a partir de las líneas: “… tu corazón es un agujero vacío, tu cerebro está lleno de arañas… tu corazón es un tomate muerto (sic) aplastado con morados puntos de moho”. Para estos investigadores de fábula, la depresión del Grinch no es debida a una enfermedad cardiaca, sino que esta última es consecuencia de la primera, lo que en la literatura médica se conoce como cardiomiopatía por estrés o cardiomiopatía de Takotsubo, o más sencillamente referida como síndrome del corazón roto. 

A la luz de este diagnóstico, Tobia y colaboradores consideran que el estrés asociado a la temporada navideña actúa como un agente que precipita el trastorno depresivo mayor del Grinch y una insuficiencia cardiaca congestiva -en la que el corazón no está bombeando bien la sangre y el flujo se acumula en, digamos, los pies de la persona aquejada con este padecimiento- y, ¡milagros navideños de la medicina!- interpretan el día de la publicación de la primera edición del libro como una indicación en clave del Dr. Seuss de que el paciente tiene una fracción de eyección (el porcentaje de sangre expulsada de un ventrículo con cada latido) del 21%.  Los investigadores se atreven también a lanzar la hipótesis de que, con “dos veces demasiado pequeño” el Dr. Seuss no se refiriese entonces al verdadero tamaño del corazón grinchesco y fuese más bien, pensando en los pequeños lectores, una metáfora más ilustrativa de su fracción de eyección. 

En resumen, ¿cómo no iba el Grinch a estar malhumorado todo el día si sus zapatos le apretaban por culpa del edema (hinchazón por acumulación de líquido en los tejidos corporales) causado por la hipervolemia (aumento en el volumen de plasma sanguíneo) resultante de la cardiomiopatía de Takotsubo que sufría y que, a su vez, es desencadenada por el estrés provocado por la extrema comercialización de la época decembrina? Pero para curar su mal, como bien sabemos casi al concluir el libro, el filme y este párrafo sin aparente fin, una esperanza en los Quienes está (spoilers inminentes)…

“Cada Quien abajo en Pueblo-quien,  el alto y el bajo, ¡cantaban!” Y eso que, por culpa del Grinch, no tenían ni un regalo. Y recordemos que ese día el corazón del Grinch creció tres tallas y, con base en las estimaciones de los médicos autores del estudio, esto se tradujo en una fracción de eyección del 63% (21% x 3), que está dentro del rango normal para humanos (y, suponemos, grinches), desapareciendo con ello el desorden mental.

¿En verdad será algo recurrente y estacional? El estreno reciente de la nueva animación del personaje así parece indicar. 

Autor: Luis Javier Plata Rosas
Divulgador científico y profesor de la Universidad de Guadalajara. Doctor en oceanografía costera. Autor de, entre otros libros, "La ciencia y los monstruos", "El océano tiene onda" y "La física del Coyote" y el "Correcaminos". Columnista de Nexos(Sobre ciencia, en teoría) y colaborador de ¿Cómo ves? (sección ¿Será?). Premio Estatal de Ciencia, Tecnología e Innovación de Jalisco en la categoría Divulgación (2014).