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Dickinsonia, el primer animal que habitó la Tierra

Berenice González Durand 10 / Oct / 18
Las moléculas de grasa encontradas dentro de un fósil confirmaron que un organismo macroscópico habitó la Tierra hace 558 millones de años

Ilya Bobrovskiy se subió a un helicóptero que lo transportó hasta los acantilados del Mar Blanco en el noroeste de Rusia. Con sus cuerdas para escalar, empezó a explorar los enormes bloques de piedra que en ese rincón del mundo tienen hasta cien metros de altura y desde donde aún se oye el eco de un océano enfurecido. Así empezó el proceso de excavación para obtener las piedras entre las cuales extraería al fósil adecuado: Dickinsonia, el tesoro paleontológico que finalmente lo llevó a descubrir una nueva pista del periodo Ediacárico, situado entre la época de las bacterias y la de los grandes animales.

El científico de la Universidad Nacional de Australia rescató un fósil de Dickinsonia con la peculiaridad de que aún se hallaban en él restos de colesterol. Este organismo de redonda y plana anatomía simétrica data de hace 558 millones de años y aunque ya se habían encontrado varios fósiles de su género desde hace varias décadas, en ninguno se había detectado el tipo de grasa que es el sello distintivo de un animal. Es así que este registro paleontológico abre nuevas posibilidades a los patrones y morfologías orgánicas que anteceden a los animales modernos, pues este periodo geológico encierra grandes misterios sobre su significado en la evolución de la vida en la Tierra.

Los primeros organismos complejos
Se piensa que Dickinsonia habitaba en los fondos marinos de aguas no muy profundas, pero antes del hallazgo de Bobrovskiy no se pensaba que fuera precisamente un animal. Finalmente, la investigación publicada en la revista Science parece recargar la balanza hacia este grupo. Realizado en colaboración de científicos de la Academia Rusa de Ciencias, el Instituto Max Planck de Biogeoquímica y la Universidad de Bremen en Alemania, este estudio utilizó biomarcadores lipídicos y así se pudo establecer que los fósiles contenían casi exclusivamente colesteroides, un marcador que solo se encuentra en animales.

En la publicación se señala que primeros organismos complejos surgieron durante el período Ediacárico, hace unos 600 millones de años; sin embargo, la afiliación taxonómica de muchos de estos organismos ha sido muy difícil de establecer, particularmente la de Dickinsonia. “El encuentro con colesteroides apoya ahora la idea de que la biota de Ediacara pudo haber sido un precursor de la explosión de formas animales observada más tarde en el Cámbrico, hace unos 500 millones de años.
 

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Infografía: Fermín García
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Infografía: Fermín García
 

Esto es una vuelta de tuercas interesante, pues durante mucho tiempo se llegó incluso a pensar que este periodo podría haber sido una especie de experimento fallido en la línea de evolución que antecedió a la explosión cámbrica, y que no tenía relación alguna con los grupos de animales que después surgieron. La investigación podría dar algunas pistas de que incluso algunos de los animales que conocemos en la actualidad podrían haber tenido sus antecedentes durante este periodo.

Los amigos de Dickinsonia
La enigmática biota de Ediacara (de 571 millones a 541 millones de años) representa los primeros organismos complejos macroscópicos en el registro geológico y puede ser la clave para nuestra comprensión del origen de los animales. Cabe señalar que el principal yacimiento paleontológico que representa este periodo está en Australia, donde se han encontrado algunas de las más importantes pistas sobre la vida de los últimos tiempos del Precámbrico. Fue descubierto en 1946 cuando el geólogo australiano Reginald C. Sprigg estaba explorando una zona montañosa en la ciudad de Adelaida, Australia, conocida precisamente como las colinas de Ediacara.

El encuentro con colesteroides apoya ahora la idea de que la biota de Ediacara pudo haber sido un precursor de la explosión de formas animales observada más tarde en el Cámbrico, hace unos 500 millones de años"

Los macrofósiles de este periodo son tan extraños que incluso han llegado a ser comparados con los de otro planeta y los intentos de clasificación taxonómica han sido muy variados. Interpretaciones que van desde animales marinos o protistas unicelulares gigantes hasta líquenes terrestres. Su morfología es diversa: abundan los organismos de formas planas, pero también ramificados y tubulares.

Otra de las integrantes más famosas de la biota de Ediacara es Kimberella, de la que incluso se cree pudo ser antepasado de los moluscos. Los resultados de la reciente investigación con Dickinsonia muestran que aún podría haber muchas puertas por abrirse y este periodo sí mantiene a los animales macroscópicos confirmados más antiguos, un preludio a la explosión cámbrica de la vida animal.
 

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Autor: Berenice González Durand
Periodista cultural independiente. Ha trabajado en diferentes revistas y periódicos como editora y reportera. Desde 2013 escribe para Conciencia, que antecede a Tangible, como la apuesta por la ciencia de El Universal.