Dickinsonia, el primer animal que habitó la Tierra

Ilya Bobrovskiy se subió a un helicóptero que lo transportó hasta los acantilados del Mar Blanco en el noroeste de Rusia. Con sus cuerdas para escalar, empezó a explorar los enormes bloques de piedra que en ese rincón del mundo tienen hasta cien metros de altura y desde donde aún se oye el eco de un océano enfurecido. Así empezó el proceso de excavación para obtener las piedras entre las cuales extraería al fósil adecuado: Dickinsonia, el tesoro paleontológico que finalmente lo llevó a descubrir una nueva pista del periodo Ediacárico, situado entre la época de las bacterias y la de los grandes animales.

El científico de la Universidad Nacional de Australia rescató un fósil de Dickinsonia con la peculiaridad de que aún se hallaban en él restos de colesterol. Este organismo de redonda y plana anatomía simétrica data de hace 558 millones de años y aunque ya se habían encontrado varios fósiles de su género desde hace varias décadas, en ninguno se había detectado el tipo de grasa que es el sello distintivo de un animal. Es así que este registro paleontológico abre nuevas posibilidades a los patrones y morfologías orgánicas que anteceden a los animales modernos, pues este periodo geológico encierra grandes misterios sobre su significado en la evolución de la vida en la Tierra.

Los primeros organismos complejos
Se piensa que Dickinsonia habitaba en los fondos marinos de aguas no muy profundas, pero antes del hallazgo de Bobrovskiy no se pensaba que fuera precisamente un animal. Finalmente, la investigación publicada en la revista Science parece recargar la balanza hacia este grupo. Realizado en colaboración de científicos de la Academia Rusa de Ciencias, el Instituto Max Planck de Biogeoquímica y la Universidad de Bremen en Alemania, este estudio utilizó biomarcadores lipídicos y así se pudo establecer que los fósiles contenían casi exclusivamente colesteroides, un marcador que solo se encuentra en animales.

En la publicación se señala que primeros organismos complejos surgieron durante el período Ediacárico, hace unos 600 millones de años; sin embargo, la afiliación taxonómica de muchos de estos organismos ha sido muy difícil de establecer, particularmente la de Dickinsonia. “El encuentro con colesteroides apoya ahora la idea de que la biota de Ediacara pudo haber sido un precursor de la explosión de formas animales observada más tarde en el Cámbrico, hace unos 500 millones de años.
 

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