Cosmos

El Big Bang, no fue ni big ni bang... y otros términos erróneos de las física

Gerardo Herrera Corral 25 / Feb / 19
Es larga la lista de términos en la física contemporánea que no describen el objeto que representan. Este breve glosario te ayudará a sobrevivir en la era del conocimiento

Quarks son las partículas elementales de las que se componen los protones que, a su vez, forman a los átomos con que se constituyen las moléculas que están en todo lo que vemos. ¿Pero, por qué se llaman quarks? Antes de responder conozcamos un breve glosario de palabras equivocadas de uso común en la física.

Átomo: Que significa indivisible. Aún cuando los átomos son divisibles. La palabra se atribuye a Demócrito y Epicuro, filósofos griegos que propusieron que la materia estaba hecha de ladrillos indivisibles. Fue retomada muchos años después cuando se pensó que los “átomos” eran la parte más pequeña de la materia. Hoy sabemos que no lo son, y que el nombre que reciben está equivocado. 

Big Bang: El nombre incorrecto de Big Bang o Gran Explosión se debe a un detractor de esta teoría, Fred Hoyle, quien para mofarse de la idea que criticaba, dijo que se trataba solo de una «gran explosión», en el sentido de «una llamarada de petate», refiriéndose al modelo. Uno debe saber que, de acuerdo con esta teoría —actualmente aceptada por la comunidad científica— el origen del universo ni fue «gran» ni fue «explosión». Según esta idea, el universo surgió de una singularidad microscópica, infinitamente pequeña, y no existió una explosión, porque el espacio donde pudiese desarrollarse como tal no existía. 

Protón: La palabra significa la primera cosa. Con ella se quería describir a la partícula elemental con que comienza la construcción de todo lo demás. Hoy sabemos que el protón no es elemental, está formado por tres quarks, y no hay razón para pensar que es la primera partícula. 
 

fred_hoyle_1.jpg
El astrofísico Fred Hoyle

Leptón: se usa para designar a un grupo de partículas elementales con características especiales. Existen seis leptones. De ellas, el electrón es el mas conocido. También el muon y el tau son leptones. Cada uno tiene un neutrino que aparece en reacciones en que estos intervienen: el neutrino del electrón, neutrino del muon y neutrino del tau.  Se les designó así porque se pensó que serían ligeros, y ese es el significado de la palabra griega “leptón”. 

Sin embargo, la idea de que serían ligeros, como el electrón que ya era conocido, resultó equivocada, pues el peso del leptón tau es 3 mil quinientas veces mayor que el del electrón y el doble que el peso del protón. 
 
Hadrón: es una palabra que ha entrado en el lenguaje común a través de la medicina. Ahora existe la llamada Hadroterapia, que hace uso de los hadrones (específicamente protones) para tratar el cáncer de manera más eficiente que los métodos radiactivos que hacen uso de luz o de electrones.  La etimología es griega y significa “fuerte” o “espeso”. El hadrón más ligero es el protón, y como hemos visto no es precisamente la más “espesa” de las partículas subatómicas. El protón está hecho de tres quarks, y ahora se conocen aglomerados de cuatro y hasta cinco cuarks.  

La lista podría continuar con barión, mesón y muchas más. En otras áreas de la ciencia también se tiene palabras equivocadas como dinosaurio, veneno, meteorito... que acabaron siendo neologismos más allá de su etimología. En general, hay muchos términos que con el tiempo mostraron ser la descripción equivocada de lo que nombran.

¿Y los Quarks?
Murray Gell Mann, descubridor de los llamados quarks comenta: “Pensé que el sonido «quark» era un buen sonido… sonaba bien como nombre de los constituyentes fundamentales de la materia”.  

Murray fue uno de los proponentes de la idea de que existían partículas elementales que forman a los protones y los neutrones, así como a las partículas subatómicas conocidas en su época. En una entrevista comentó: “pero entonces examinando la obra literaria Finnegans Wake del autor James Joyce note la línea que decía: “tres quarks para Muster Mark”. Entonces, el físico estadunidense pensó: “cuando damos nombres griegos pomposos a las cosas, usualmente resulta que lo que quieren decir, más tarde acaba siendo inapropiado (...) quark no significa nada y, por lo mismo, la designación no será obsoleta nunca”. 

Autor: Gerardo Herrera Corral
Es profesor titular del Departamento de Física del Centro de Investigación y De Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (CINVESTAV). Es líder del trabajo de los científicos mexicanos en el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) del Centro Europeo de Investigaciones Nucleares (CERN). Es autor de los libros "El Universo, la historia más grande jamás contada" y "El azaroso arte del engaño", entre otros.