El Big Bang, no fue ni big ni bang... y otros términos erróneos de las física

fred_hoyle_1.jpg
El astrofísico Fred Hoyle

Leptón: se usa para designar a un grupo de partículas elementales con características especiales. Existen seis leptones. De ellas, el electrón es el mas conocido. También el muon y el tau son leptones. Cada uno tiene un neutrino que aparece en reacciones en que estos intervienen: el neutrino del electrón, neutrino del muon y neutrino del tau.  Se les designó así porque se pensó que serían ligeros, y ese es el significado de la palabra griega “leptón”. 

Sin embargo, la idea de que serían ligeros, como el electrón que ya era conocido, resultó equivocada, pues el peso del leptón tau es 3 mil quinientas veces mayor que el del electrón y el doble que el peso del protón. 
 
Hadrón: es una palabra que ha entrado en el lenguaje común a través de la medicina. Ahora existe la llamada Hadroterapia, que hace uso de los hadrones (específicamente protones) para tratar el cáncer de manera más eficiente que los métodos radiactivos que hacen uso de luz o de electrones.  La etimología es griega y significa “fuerte” o “espeso”. El hadrón más ligero es el protón, y como hemos visto no es precisamente la más “espesa” de las partículas subatómicas. El protón está hecho de tres quarks, y ahora se conocen aglomerados de cuatro y hasta cinco cuarks.  

La lista podría continuar con barión, mesón y muchas más. En otras áreas de la ciencia también se tiene palabras equivocadas como dinosaurio, veneno, meteorito... que acabaron siendo neologismos más allá de su etimología. En general, hay muchos términos que con el tiempo mostraron ser la descripción equivocada de lo que nombran.

¿Y los Quarks?
Murray Gell Mann, descubridor de los llamados quarks comenta: “Pensé que el sonido «quark» era un buen sonido… sonaba bien como nombre de los constituyentes fundamentales de la materia”.  

Murray fue uno de los proponentes de la idea de que existían partículas elementales que forman a los protones y los neutrones, así como a las partículas subatómicas conocidas en su época. En una entrevista comentó: “pero entonces examinando la obra literaria Finnegans Wake del autor James Joyce note la línea que decía: “tres quarks para Muster Mark”. Entonces, el físico estadunidense pensó: “cuando damos nombres griegos pomposos a las cosas, usualmente resulta que lo que quieren decir, más tarde acaba siendo inapropiado (...) quark no significa nada y, por lo mismo, la designación no será obsoleta nunca”. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir