Cosmos

El mexicano que participó en la misión Apolo VIII

Octavio Plaisant Zendejas 05 / Dec / 18
El Dr. Ramiro Iglesias Leal, fue el primer médico en la historia en recibir en la Tierra información del estado de salud de un astronauta. Se cumplen 50 años de la misión considerada el antecedente de la conquista lunar.

El 21 de julio del próximo año el mundo celebrará el cincuenta aniversario de la llegada del hombre a la Luna, y vendrá a la memoria colectiva la frase célebre del astronauta estadounidense, Neil Alden Armstrong, cuando puso el pie en la superficie lunar: Es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad”. 
Sin embargo, ésta hazaña no habría sido posible sin el éxito de la tripulación del Apolo VIII, un hito en la historia de la exploración y ciencias espaciales por los aportes técnicos y científicos obtenidos. 

La misión Apolo VIII fue el primer vuelo “Interplanetario” en que tres seres humanos incursionaron por primera ocasión en el campo gravitatorio de otro cuerpo celeste, y salieron literalmente de la influencia terrestre, orbitaron a la Luna -elíptica primero y circular después- y finalmente regresaron sanos y salvos la Tierra.

El lanzamiento de la cápsula Apolo VIII fue impulsada por un cohete Saturno V –tercer vuelo y su primero con tripulación- y fue el primer lanzamiento desde Cabo Kennedy Florida el 21 de diciembre de 1968.

La tripulación de tres astronautas: comandante Frank Borman, piloto del módulo de comando James Lovell, y piloto del módulo lunar William Anders - fueron los primeros en observar a la Tierra completa y el lado oculto de la Luna y los primeros en contemplar el amanecer de la Tierra desde el satélite natural. 

Los astronautas obtuvieron imágenes espectaculares como la primera foto de la Tierra completa vista desde la Luna, de la superficie lunar, “Mar de la Tranquilidad” y de su lado oculto. Además realizaron estudios de la topografía del suelo de satélite para decidir el mejor lugar de aterrizaje para futuras misiones. 

 

Otros de los hitos de la misión Apolo VIII se refieren a que se obtuvieron por primera vez, desde la órbita lunar, electrocardiogramas y neumogramas desde una distancia de más de 300 mil kilómetros de la Tierra tan nítidos como los registros que se obtienen en un consultorio médico. El mexicano Ramiro Iglesias Leal, desde el Centro de Control Espacial de la NASA fue el primer médico en el mundo en recibir e interpretar el electrocardiograma del piloto William Anders mientras volaba alrededor de la Luna.

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Insignia del Apolo VIII Crédito: NASA

Invitación de la NASA
El año de 1968 fue emblemático para México. Las protestas estudiantiles y la brutal represión gubernamental en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco. También fue el año de los Juegos Olímpicos de México que marcaron precedente en el uso de innovaciones tecnológicas hasta el punto que fueron las primeras que se transmitieron por televisión vía satélite a todo el mundo. 

En ese mismo año, el médico tamaulipeco Ramiro Iglesias Leal fue invitado por el doctor Charles A. Berry, Director Médico de la NASA para presenciar el lanzamiento y el desarrollo del vuelo del vehículo espacial Apolo VIII.

El Dr. Iglesias Leal describe su experiencia: 

“A mi llegada a Cabo Kennedy, Florida, los doctores Charles A. Berry, Director Médico y Alan Harter, Jefe de Servicio Médico Operacional de la NASA, me recibieron el día previo al lanzamiento y me mostraron las instalaciones del Centro espacial y, en particular, todas las instalaciones médicas, así como procedimientos de entrenamiento y selección de astronautas para las diferentes misiones. Tuve la oportunidad de conocer la forma en que se elaboran los alimentos que deben consumirse durante el viaje. Se me mostró además los exámenes previos para obtener datos de referencia y ser comparados con los que se obtienen después del vuelo; este último se refiere particularmente a los efectos que imponen la impesantez o ingravidez, la descalcificación de los huesos, el desacondicionamiento cardiovascular, los cambios hematológicos, los efectos radiactivos, entre otros”. 

“Después de nuestra visita a Cabo Kennedy se programó el traslado al Centro Espacial de Vuelos Tripulados de Houston, Texas, desde donde se llevó a cabo el control de todo el proceso”.

“El lanzamiento fue programado para el día 21 de diciembre de 1968 a las 7.51 de la mañana, tiempo de Cabo Kennedy, Florida. Presencié el lanzamiento del cohete impulsor Saturno V. En la fase de aceleración para colocar la cápsula espacial en órbita terrestre no hubo ninguno problema médico, incluso las fuerzas “G” (*) recibidas fueron inferiores a los vuelos previos del proyectos Mercurio y Géminis”.

Sin embargo, -explica el cardiólogo mexicano- durante la trayectoria lunar “los tres astronautas sufrieron un problema de gastroenteritis, probablemente de origen viral que estuvo a punto de interrumpir la misión, pero afortunadamente fue controlado mediante la administración de medicamentos apropiados”.

 
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Sala de Control de la NASA en la que se encuentra el Dr. Iglesias (en la esquina superior derecha) durante la misión Apolo VIII. Crédito: NASA
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En la izquierda Dr. Valeri Polyakov, 438 días en el espacio y a la derecha el Dr. Ramiro Iglesias, durante su estancia en la Agencia Espacial Rusia  (verano 2001). Crédito: NASA 

Latidos desde órbita lunar  
El Centro de Control de la NASA en Houston cuenta con equipo especial de médicos que reciben constantemente los signos vitales de los astronautas a través de una serie de conexiones (censores y electrodos). La información es analizada por los médicos y se informa al director de vuelo sobre la situación clínica de los tripulantes.
Los datos clínicos son obtenidos a través de equipos de radiometría. Los que generalmente son registrados son electrocardiogramas y neumogramas. Otros datos son enviados verbalmente como la presión arterial (tomada del propio astronauta), la temperatura del organismo, el contenido de presión de gases en la cabina, la temperatura ambiente, la humedad, consumo de O2, CO2 y CO, radiación, etc.
 

El médico mexicano estaba informando por primera vez en la historia que en el espacio, el corazón humano bombea más lento; baja la frecuencia y la presión con la que circula la sangre. Eso se ha repetido en todos los astronautas y cosmonautas en todos los vuelos espaciales. Crédito: NASA
 

Algunas peculiaridades

 “Yo estaba en el equipo de Control Médico, en el Centro de Control Espacial —cuenta el mexicano— el 24 de diciembre, por la mañana, se nos informó que en pocos minutos se recibiría el primer electrocardiograma enviado desde la Luna y el responsable del módulo médico de la NASA me dijo: "Doctor Iglesias, usted es cardiólogo y conoce la medicina espacial, por eso le pedimos que se siente frente a la consola, reciba el electrocardiograma y nos diga si encuentra alteraciones o algunas características que debamos saber”.

 Al recibir el electrocardiograma del astronauta Anders, enviado desde una distancia de 384 mil kilómetros y que tardaba un segundo y medio en llegar, el médico originario de Tamaulipas interpretó y dijo con seguridad:

“Trazo electrocardiográfico con características normales, pero con algunas peculiaridades”. Eso era lo más importante que había que informar en una primera respuesta. Entonces le preguntaron cuáles eran las peculiaridades y ahí se hicieron efectivos todos sus años de estudio y práctica: “Primero, que la frecuencia cardiaca presenta cierta lentitud: en lugar de 70 latidos por minuto, el astronauta presenta 60 latidos por minuto. Segundo, la morfología del trazo indica vagotonía, o sea que predomina el sistema parasimpático, esto es lo contrario al efecto de la adrenalina”.

El médico mexicano estaba informando por primera vez en la historia que en el espacio, el corazón humano bombea más lento; baja la frecuencia y la presión con la que circula la sangre. Eso se ha repetido en todos los astronautas y cosmonautas en todos los vuelos espaciales.

 

Dr. Ramiro Iglesias Leal, médico espacial colaborador de la NASA.
CréditoOctavio Plaisant Zendejas

Regreso a casa

Durante la misión Apolo VIII hubo un momento crucial del viaje en que la cápsula debería incrementar la velocidad para abandonar el campo gravitacional de la Luna; de no haber funcionado el mecanismo impulsor los astronautas hubieran permanecido indefinidamente en la órbita lunar sin posibilidades de regreso. La NASA no tenía previstas maniobras de rescate porque las posibilidades de auxilio no existían más allá de la órbita terrestre.

El reingreso a la atmósfera terrestre se efectuó a una velocidad de 40 mil kilómetros por hora y la tripulación recibió una desaceleración de 6 a 6.5 fuerza “G”. Los astronautas norteamericanos descendieron en el océano y fueron recatados por un barco de rescate de la marina estadounidense.
 

Izquierda: astronautas del Apolo VIII, Anders, Lovell y Borman dentro del Apollo CM durante la salida del agua. A la derecha: los astronautas del Apolo VIII después de salir de la CM en balsas salvavidas.
Crédito: NASA

Espacio profundo

La misión Apolo VIII marcó un hito ya que por primera ocasión tres seres humanos viajaron y miraron la Tierra desde una distancia nunca alcanzada. Cabe señalar que las naves tripuladas hasta el momento no han llegado más allá de los confines de la Luna. Al respecto la NASA recientemente anunció que sus esfuerzos científicos y financieros estarán primordialmente encaminados a la exploración del espacio profundo como los viajes a Marte. Los rusos, chinos, europeos, japoneses, indios harán lo propio.

Homenaje

Con motivo del 50 aniversario de la misión Apolo VIII y de la participación del Dr. Ramiro Iglesias Leal, se realizará un evento especial el 14 de diciembre en las instalaciones del Planetario Luis Enrique Erro, en la Unidad Zacatenco del Instituto Politécnico Nacional (IPN), en la Ciudad de México.

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Ramiro Iglesias Leal recibe Doctorado Honoris Causa por la Universidad Autónoma de Tamaulipa CréditoOctavio Plaisant Zendejas
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Doctor Iglesias Leal le presenta su libro al Sr. Hang Seok Cho, investigador de la Agencia Espacial de Corea del Sur (KARI) durante el Taller Internacional sobre Desarrollo Aeroespacial Corea México, en el IPN 2018. CréditoOctavio Plaisant Zendejas
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Planetario "Dr. Ramiro Iglesias Leal", en Ciudad Victoria Tamaulipas Crédito: Octavio Plaisant Zendejas

Referencias:

(*) “Una G representa la fuerza con la que la Tierra nos atrae hacia su centro; equivale al peso de una persona, en posición de ortostatismo; la fuerza gravitatoria se ejerce en el eje longitudinal del cuerpo de cabeza a los pies; en decúbito dorsal se recibe transversalmente de adelante atrás”.

Referencias Bibliográficas:

Iglesias Leal Ramiro. Aspectos Médicos del Vuelo Circunlunar Apolo VIII, Acta Médica, Órgano Oficial de la Escuela Superior de Medicina, del IPN, Vol. V Enero- Marzo, 1969.

Iglesias Leal Ramiro. Reporte Médico del Vuelo Apolo VIII. Hélice, Órgano de Difusión de Asociación de Pilotos Aviadores (Aspa) de México, Diciembre 1968.

Antimio Cruz Bustamante. Ramiro Iglesias, un mexicano pionero de la medicina espacial en la NASA, Diario La Crónica de Hoy, 2017-04-29.

 

Autor: Octavio Plaisant Zendejas
Académico, periodista científico y divulgador del Centro de Desarrollo Aeroespacial (CDA) del IPN.