El próximo gran terremoto: ¿Qué tan vulnerables somos?

La brecha de Guerrero no ha presentado un sismo significativo desde el 16 de diciembre de 1911 (magnitud 7.5). Conoce más en nuestro interactivo..... 

Según algunas estimaciones, el terremoto de 1985 dejó al menos 10 mil pérdidas humanas (la cifra oficial dice que fueron 4 mil 541) y 16 mil 200 inmuebles afectados, de los cuales 14% presentó colapso total o parcial (según estimaciones de la entonces Dirección General del Instituto para la Seguridad de las Construcciones en el Distrito Federal), y pérdidas materiales por 4 mil 100 millones de dólares. A pesar de todo, la tragedia se tradujo en la creación de programas de protección civil y en el diseño del Sistema de Alerta Sísmica para la Ciudad de México (Antecedente del actual Sistema de Alerta Sísmica Mexicano), entre otras acciones.

En materia científica, se creó una red de sismómetros en la Ciudad de México. Una infraestructura que en los años que lleva funcionando ha reunido evidencia para conocer el poder de amplificaciones de las ondas sísmicas que sucede en la capital como consecuencia del suelo de origen lacustre, y que puede ser de ser desde 10 hasta 500 veces más grande que en sitios que se encuentran fuera del valle.

Conocimiento para la prevención

Dicha información ha sido la base de diversas políticas de prevención que van desde reglamentos mucho más estrictos y específicos, hasta la creación de “mapas de microzonificación sísmica con los que —según el Atlas de Prevención de Desastres de CENAPRED— se puede conocer con precisión las diferentes intensidades de los movimientos que se presentan en los diversos sitios y elaborar escenarios para distintos eventos”, por ejemplo.

Pero las estimaciones de lo que podría suceder en la brecha de Guerrero podrían superar la experiencia del año 1985. Se piensa que la región acumula un potencial que desataría un sismo de magnitud 8.2 . Un movimiento cuyas ondas sísmicas impactarían en la Ciudad de México con un poder dos o tres veces más grande que las de 1985. 
 

Los expertos no sabían que tan fuertes podrían ser las sacudidas en la Ciudad de México porque no había registro histórico, no había un antecedente para poder advertirlo”: Víctor Cruz Atienza, nombrado  como uno de los mejores científicos del mundo por la revista Nature en 2017

¿Qué representa esto para  una de las zonas metropolitanas más pobladas del mundo? Según el documento denominado “Marco Teórico para identificar iniciativas parta incrementar la resiliencia sísmica de una ciudad”, investigación en la que participaron diversas dependencias capitalinas y 70 expertos para evaluar la vulnerabilidad, en la Ciudad de México existen 1.2 millones de predios registrados en el catastro y de ellos, al menos, 7 mil 500 son de alta prioridad para ser revisados individualmente por presentar características de alto riesgo ante un sismo.

Sin embargo, no es necesario esperar a que ocurra para poder tomar medidas pues, como afirma Cruz Atienza, “el insumo principal de donde debe partir cualquier estrategia preventiva debe ser la cuantificación del peligro que supone una amenaza”. Le pregunto al científico: “¿Hay que saber de qué tamaño es el lobo?”. La respuesta es contundente:“Claro, para ver de qué tamaño ponemos las rejas para que no se pase o lo que haya que hacer para que no nos cause ningún daño. Porque si el lobo es chiquito o es una ardilla entonces no hay que hacer nada. Pero si es grande…”.

Red anfibia

Es a través de una sofisticada instrumentación científica, conocida como Red Sismogeodésica Anfibia, con la que el equipo que encabeza Cruz Atienza intenta comprender la zona de subducción del Pacífico mexicano. Se trata de una infraestructura conformada por instrumentos geodésicos —cuidadosamente colocados tanto en el fondo oceánico como en el territorio continental— para monitorear milimétricamente la deformación de la roca; y por aparatos sismológicos para medir los más ínfimos tremores continentales que permitan cuantificar el potencial sísmico. “La pregunta que yo me hago frecuentemente es: ¿Sí aquí rompe un sismo es posible que se propague y rompa toda la brecha?”, dice el sismólogo. 

La operación —que tendrá un costo total de 7 millones de dólares y durará hasta el año de 2021— busca además responder preguntas en específico que podrían traer buenas noticias, como es el papel de los sismos lentos (movimientos de seis meses de duración) que podrían liberar energía de la brecha sin causar daños (y extender el periodo de recurrencia de la zona); o malas noticias, como el potencial de tsunamis en la costa del Pacífico, una amenaza que no suele tenerse en cuenta en México, pero que está presente
 

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Archivo El Universal

“Estamos generando una serie de escenarios de futuros terremotos, plausibles que se derivan del mapeo del acoplamiento sísmico entre las dos placas. Entonces muy pronto tendremos las primeras estimaciones de mapas de peligros oceánicos ante un futuro terremoto grande en la brecha sísmica de Guerrero. (…) Es un insumo fundamental que necesitan los estructuristas para hacer edificios que no corran riesgos”, dice.

Una idea que suscribe Tomás Sánchez, para quien un mayor conocimiento sobre el peligro sísmico permite que las edificaciones cuenten con niveles de seguridad tales que se eviten daños sísmicos mayores y la pérdida de vidas humanas. ¿Estamos listos para gran terremoto proveniente de la brecha de Guerrero?, interrogó al director de difusión del CENAPRED.

“En los últimos años han habido avances en la organización del Sistema Nacional de Protección Civil. Además de que existe legislación en la materia, fondos para la prevención y atención de desastres e instituciones técnicas y científicas dedicadas a la prevención, estudio y monitores de fenómenos perturbadores. Pero las pérdidas económicas que se registran cada año en México indican que hay un crecimiento de vulnerabilidades, por lo que es necesario avanzar en un mayor cumplimiento del marco normativo sobre construcción, usos de suelo y protección civil, en la identificación oportuna de riesgos, en la educación y desarrollo de capacidades de autoprotección”, me responde vía telefónica.

Los terremotos son un fenómeno cotidiano en México, una amenaza bajo la cual viviremos siempre, afirma Cruz Atienza en su libro Los sismos, una amenaza cotidiana, una obra en la que investigador ha tratado de presentar en un lenguaje amigable la complejidad de la problemática sísmica de México. “¿Qué podemos hacer entonces para vivir sin el temor de morir a causa de ella?”, se pregunta el autor: “La respuesta por más difícil que parezca, en realidad es fácil de enunciar: conocer el fenómeno y usar este conocimiento para reducir nuestra vulnerabilidad”, concluye.

Aquí te presentamos memorias de los sismos que más impactaron la Ciudad de México. En nuestro interactivo encontrarás galerías, los daños que causaron, los personajes relevantes y mucho más, da clic aquí o en la imagen.

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