El resonante fraude de la tecnología de resonancia cuántica

No todo es energía
 

En sus lecciones de física universitaria, Richard Feynman (colega de Einstein y también nobel de Física) explicaba que “… existe una cierta cantidad, que llamaremos energía, que no cambia en los múltiples cambios que experimenta la naturaleza. Esta es sobre todo una idea abstracta, porque es un principio matemático; lo que dice es que hay una cantidad numérica que no cambia cuando algo ocurre. No es una descripción de un mecanismo ni nada en concreto…” Esto tampoco impide, faltaba más, que compañías como Aegea construyan por completo su línea de productos Energentics™ a partir de su libre interpretación de que “Todo es energía, declaró Einstein”.

Fundada por el exmarine John G. Prosser II y el director de marketing Jeff Cohen, Aegea considera -al igual que muchos dentro del movimiento New Age- que, dado que toda la materia está hecha de “átomos energéticos que producen, emiten y reciben energía operando a frecuencias específicas”, y dado que nuestras células, tejidos y órganos “tienen sus propios campos electromagnéticos”, si usamos una “tecnología de resonancia cuántica” podemos “sintonizar” nuestro cuerpo a una frecuencia “saludable”. 

A pesar de que en ninguna parte del sitio en red de esta empresa explican qué quieren decir con “resonancia cuántica”, compañías similares en China y otros países y otras páginas promotoras de productos New Age usan el término para referirse a cualquier cosa, animal (humanos incluidos) o espíritu que mediante acupuntura, ayurveda, reiki o un simple acto de voluntad pueda alterar la “frecuencia energética” con la que vibramos para así alcanzar el nirvana o, como mínimo, sanarnos de todo mal. 

Prosser y asociados presumen de haber patentado este sinsentido en Estados Unidos, aunque en la oficina de patentes de ese país lo que más se acerca a tan milagrosa invención es un “Sistema, y proceso, y dispositivo para la emisión o incremento de energía que afecta al cuerpo humano” (patentado en 2018), y que es un chip que, en contacto con la piel, genera campos electromagnéticos. Hassler, Hassler & Hassler son los inventores y, a pesar de que dos de ellos son también responsables de una segunda invención también promovida por Aegea, no aparecen como parte del “Equipo Cuántico” (en palabras de esta compañía) y ni siquiera en algún minúsculo rincón del sito en red.

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Foto: Energetics Aegea

Súper café cuántico

Pero veamos las maravillas que nos ofrece la línea Energentics, comenzando por su producto estrella: café tostado oscuro colombiano. NO ES UN SIMPLE CAFÉ: Es la sinergia de café + innovación energética. Además de estar en el “top 1% de los mejores granos de café del mundo”, además de añadírsele vitamina D y todo el complejo B, te verde, dopamina, aminoácidos, ginseng, cocoa, glucosamina, canela y colágeno, además de todo ello… ¡contiene “nuestra avanzada ciencia y nuestra firma patentada de Energía Tesla”! Sea lo que sea esto, pues nadie se tomó la molestia de inventar una explicación (o tuvo vergüenza suficiente para no intentarlo). ¿Es, tal vez, la energía almacenada en cada grano de café como resultado de hacerlo vibrar con la tecnología de resonancia cuántica?

Acompaña al supercafé una infografía que nos indica que esta mágica infusión contiene potenciadores del humor, del cerebro, de la concentración, de la vitalidad y el zen, del metabolismo, de la belleza, del desempeño y -no podía faltar- de la energía. Tampoco nos emocionemos tanto, porque en letras pequeñas al final de la página leemos que nada de lo que Aegea ha dicho ha sido evaluado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos y que el café no sirve para diagnosticar, tratar, curar ni prevenir ninguna enfermedad, lo que demuestra que, por muy convencidos que estén de la magia de sus productos, en Aegea tampoco son estúpidos.
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Foto: Energetics Aegea

Tarjetas milagro

Quienes no toman café (sí, existen adultos así) pueden optar por una Energy Card. Como el abanico de papel que vendía Don Gato, anunciado en las caricaturas como un “sistema portátil de refrigeración” que había que usar mientras repetíamos “adentro el aire bueno, afuera el aire malo”, mientras portamos lo que parece una vulgar tarjeta de crédito y gracias a la resonancia cuántica que genera de la nada y con la pura proximidad con nuestro cuerpo, sentiremos que la “energía benéfica y saludable, las frecuencias y las longitudes que onda que penetran la piel y las células del cuerpo enriquecen la oxigenación celular, la circulación y ayudan a proceso de sanación y de salud”. Qué lástima que la buena vibra no se mantenga por culpa de la misma advertencia descrita en el párrafo anterior y que vuelve a aparecer al final de la página en línea.

Hablando de buenas y malas vibras, ¿no tendrán tarjetas para protegernos de todas las que nos llegan vía celular? ¡Alabada sea Aegea! ¡Sí! Para ello crearon hologramas Energentics EMF (siglas en inglés de Campos Electromagnéticas), que “protegen al cuerpo de los efectos negativos de los campos electromagnéticos”. Añaden: “El Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer clasifica a las frecuencias electromagnéticas como posibles carcinogénicos en humanos”. Es verdad… al igual que al papel carbón, a las monedas de níquel, al café, al talco y a otras más de 260 sustancias que están en la categoría 2B, lo que no significa que haya evidencia de que ninguna de ellas ni el uso de celulares produzcan cáncer.

Si lo que queremos es que la tecnología de resonancia cuántica nos ayude a conservar frescas por más tiempo nuestras verduras, tenemos la Energentics Freshness Card (la segunda patente de dos del trío de Hassler, que ganó un premio Edison, otorgado no por científicos y no con base en la ciencia detrás del producto, sino en reconocimiento al “desarrollo, marketing y lanzamiento de nuevos productos y servicios. No hay ningún estudio que indique que funcione).

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Foto: Energetics Aegea

Animalistas como ninguno, en Aegea no olvidan a las mascotas y venden también tarjetas para nuestras mascotas (Energentics Pet).

A todos los interesados en estos productos cuánticos que, como bien menciona la compañía, “caben en un sobre” y pueden enviarse con un máximo de utilidad (para la empresa) a cualquier parte del mundo, si nada de lo hasta aquí expuesto ha despertado su escepticismo porque “también se burlaron de Tesla”, “esos de El Universal escriben por consigna”, “no saben nada sobre ciencia de frontera” o (sin)razones similares, puede que encuentren mejores motivos para dudar al saber que Aegea trabaja con el socorrido esquema -más bien estafa- piramidal, en el que comienzan como vendedores Bronce y terminan, en el séptimo nivel o círculo del infierno, como vendedores Élite Platinum.

Por mi parte, en vez de enrolarme y aunque no lo dijera Einstein, prefiero seguir otro de los aforismos de Bashar, mi marciano favorito: “Si tienes bloqueo de escritor, escribe sobre tener bloqueo de escritor y no lo tendrás más”.

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