Fuera mitos

¿En verdad padeció sífilis Schubert, el gran compositor austriaco?

Luis Javier Plata Rosas 05 / Jun / 19
Se da como un hecho histórico que el reconocido músico romántico padeció esta enfermedad venérea, pero son prácticamente nulas las evidencias de que haya sido así

Que el compositor Franz Peter Schubert padeció de sífilis ha sido reproducido de manera acrítica y con supuesta y completa autoridad por historiadores de arte, musicólogos y otros expertos interesados en la vida del autor de la Sinfonía Inconclusa —inacabada, según varios de ellos, por causa de esta enfermedad— desde hace más de cien años, pero este año la investigadora Eva María Cybulska, doctora en medicina, ha examinado exhaustiva y minuciosamente la evidencia médica en que está basado el diagnóstico y rastreado el origen de lo que, a partir de su estudio, tendrá que forzar a la revisión y modificación de copiosos y sesudos textos que toman esta asociación sífilis-Schubert como un hecho y, partiendo de ahí, conjeturan o de plano imaginan y concluyen situaciones variopintas.

¿Una enfermedad sin evidencias?

Tenemos el caso de Robert Breenberg, historiador y pianista, quien con certeza nos dice que Schubert contrajo la sífilis en el verano de 1822,“durante una excursión de placer con su amigo y cómplice sexual, Franz von Schober”. El doctor Adolfo Martínez Palomo nos dice que “Los síntomas de la sífilis fueron tan evidentes que los médicos no dudaron ni del diagnóstico ni de la gravedad del padecimiento”. Y un artículo científico cuyo propósito es indagar sobre el impacto que la sífilis tuvo en la obra de Schubert precisa: “Dos eminentes médicos atendieron a Schubert: el Dr. Ernest Rinna von Sarenbach y el Dr. Joseph von Vering, y no tuvieron dudas sobre el diagnóstico”.

Cybulska, quien sí tuvo sus dudas, señala que, cualquiera que fuese su enfermedad, de acuerdo con los registros escritos con que se cuenta, Schubert exhibió los síntomas más tempranos de ella en febrero de 1823, a sus 25 años de edad. En el otoño de ese mismo año, el músico fue hospitalizado por varias semanas y, aunque no hay archivos médicos sobre su estancia, es entonces cuando su amigo, el poeta Franz von Schober, escribe la carta en la que está la única referencia que existe en toda biografía sobre Schubert sobre el salpullido en que se apoyan todos los que no requieren mayor prueba confirmatoria de su sífilis: “Schubert está mejor, y no pasará mucho antes de que tenga su propio cabello de nuevo, que ha tenido que cortarse por la comezón”. Y sí, durante una fase de la sífilis se puede presentar salpullido, pero, como bien sabemos todos los que hemos tenido que rascarnos esta erupción cutánea con nuestras propias uñas, eso no significa que estemos sifilíticos.

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Franz Peter Schubert, en Madame Tussauds wax museum, Vienna  

Fiebre nerviosa

En abril de 1824 Schubert se quejó de dolores severos en su brazo izquierdo y de problemas de garganta que no le permitían cantar y que, de nueva cuenta, fueron interpretados por algunos expertos —entre ellos Elizabeth Norman McKay, musicóloga y autora de tres libros sobre Schubert— como prueba de que tenía sífilis (llegados a este punto, podemos agradecer que hoy en día la detección de la sífilis no depende de musicólogos ni de historiadores de arte).

En 1827 Schubert experimentaba de forma cotidiana dolores de cabeza. Alrededor del 13 de noviembre de 1828 se sometió a sangrías —tratamiento común para muy distintos males en esa época— y tuvo que guardar cama por presentar fiebre y debilidad general. El 17 de noviembre deliraba sobre haber sostenido una plática con Beethoven en un cuarto subterráneo y dos días después falleció a sus 31 años. En su certificado de muerte quedó consignada como causa de ella la palabra en alemán Nervenfieber (“fiebre nerviosa”), que ha sido interpretada como fiebre tifoidea a pesar de que no hay registros de una epidemia de tifoidea en esas fechas. 

Cybulska resume los síntomas de Schubert de los que hay registro: comezón cefálica de naturaleza pasajera y no específica, dolores de cabeza, malestar general, afluencia de sangre a la cabeza, debilidad pasajera del brazo, problemas pasajeros de garganta y posible exceso en el consumo de té a lo largo de seis años (no falta el que leyó demasiadas novelas de Agatha Christie y sospecha de envenenamiento por mercurio presente en la infusión, lo que en realidad no significa que alguien quisiera asesinarlo, sino que era algo común en esa época como parte del tratamiento para la sífilis).

Ausencia de síntomas

En contraste, de haber padecido sífilis el compositor, los síntomas de los que no hay registro alguno son: chancro, erupción en tórax, manos o plantas de los pies y placas mucosas en boca, genitales y ano. Tampoco hay mención alguna de que sufriera fiebre en los primeros años de su enfermedad, ninguna referencia a anomalía pupilar, ni a ataxia (deterioro de la coordinación), temblores ni disgrafia (esto último atestiguado por la escritura a mano de sus últimas cartas), ni demencia ni ninguna evidencia clara de que fuese tratado con mercurio, por más que esto es continuamente señalado por diferentes biógrafos.

Por si no fuera suficiente para enterrar el mito, no hay ningún diagnóstico de sífilis por parte de los médicos que trataron a Schubert (al contrario de lo que afirma, entre otros, el Dr. Martínez Palomo), no obstante y que entre ellos estaba Joseph von Veering, especialista en enfermedades venéreas en la Viena de esa época. Según Cybulska, es improbable que Schubert padeciera sífilis terciaria, dada la ausencia de síntomas y a que esta etapa de la enfermedad requiere que los microorganismos causantes de ella se multipliquen por más años que el corto tiempo que pasó entre el supuesto contagio y la muerte de Schubert, aunque es imposible descartarla por completo. 
 

Es improbable que Schubert padeciera sífilis terciaria, dada la ausencia de síntomas y a que esta etapa de la enfermedad requiere que los microorganismos causantes de ella se multipliquen por más años que el corto tiempo que pasó entre el supuesto contagio y la muerte de Schubert, aunque es imposible descartarla por completo. 
Franz Peter Schubert  (estatua de cera) en Madame Tussauds wax museum, Vienna Foto: Thomas Becker

Otros posibles (y desconocidos) padecimientos

¿Quién es el responsable, entonces, de iniciar esta leyenda musicológica? El culpable es el historiador de arte Otto Deutsch, quien en 1907, 79 años después de la muerte del compositor, fue el primero en elucubrar a partir de lo que NO decían cartas y documentos de los amigos y conocidos de Schubert, que el músico había tenido una enfermedad venérea y que, probablemente, ésta había sido sífilis. Lo demás es (falsa) historia: los biógrafos que sucedieron a Deutsch no dudaron en eliminar el “probablemente” para asegurar que su enfermedad era ahora reconocida “sin duda alguna” como sífilis, y fueron añadiendo cada vez más elementos a este ilusorio castillo de naipes —como que Schubert la había mantenido en secreto para evitar la condena social o que era algo bien sabido y compartido por sus amigos en sus cartas—. 

Por desgracia para todos los convencidos de la naturaleza de la enfermedad de Schubert y para quienes con ella compusieron narraciones de corte romántico y hasta admonitorio, a partir de la sintomatología exhibida por Schubert y de la que existe evidencia escrita, tenemos que él pudo haber tenido, entre otras enfermedades no identificadas cuando estaba vivo: leucemia (descrita por primera vez en 1847), anemia (descrita en 1910), enfermedad de Hashimoto (descrita en 1912), y síndrome de Conn (descrita en 1955), enfermedades de la tiroides. Su famoso salpullido pudo deberse a causas diversas, que van desde sarampión hasta endocarditis (descrita en 1885). “Cualquiera que haya sido la enfermedad que padeciera el compositor”, concluye Cybulska, “no parece haber tenido influencia directa alguna en su música; ni una sola ‘nota sifilítica’ puede ser escuchada en ninguna de sus composiciones”.

¿Qué fue, entonces, lo que padeció Schubert en esos seis tormentosos años finales de su vida? A menos que surjan nuevas evidencias, con la actual, es imposible saberlo.

Autor: Luis Javier Plata Rosas
Divulgador científico y profesor de la Universidad de Guadalajara. Doctor en oceanografía costera. Autor de, entre otros libros, "La ciencia y los monstruos", "El océano tiene onda" y "La física del Coyote" y el "Correcaminos". Columnista de Nexos(Sobre ciencia, en teoría) y colaborador de ¿Cómo ves? (sección ¿Será?). Premio Estatal de Ciencia, Tecnología e Innovación de Jalisco en la categoría Divulgación (2014).
Referencias:
Poulakou-Rebelakou, E. y Rempelakos, L., 2014, Syphilis impact on late Works of classical music composers, The Journal of Urology, 191(4), 15 pp.,Cybulska, E.M., 2019, The myth of Schubert’s Syphilis: A critical approach, Music & Medicine, 11(1), 44-47.