Cuerpo

¿Es posible eliminar toxinas del cuerpo con el lavado de colon?

Luis Javier Plata Rosas 06 / Feb / 19
Clínicas diversas ofrecen hidroterapias del intestino delgado para desintoxicar el cuerpo y sanarlo de males que van desde el mal aliento hasta la depresión. ¿Qué dice la ciencia?

Revistas de salud y belleza nos lo aseguran: sus beneficios son patentes en practicantes habituales de esta terapia “desintoxicadora”, como Diana de Gales, Leonardo DiCaprio y Gwyneth Paltrow (esta última, por lo visto, es el equivalente a ciertas especies de poliquetos, un tipo de gusanos marinos cuya presencia es indicadora de contaminación: si hay una terapia o un producto que ella use, es altamente probable que la pseudociencia esté presente). ¡Y puedes hacerlo tú solo, sin salir de casa, mientras ves varios capítulos en serie de la última temporada de tu serie favorita! 

¿Cómo? Toma nota: preparas el café que más te guste, pero no lo bebas, que no va a entrar a tu cuerpo por esa vía. De acuerdo con una de las nutriólogas que aconseja esta “excelente opción para mejorar nuestra salud”, “… Te acuestas de lado izquierdo, en posición fetal, para introducir el tubo del enema”, la nutrióloga nunca menciona dónde, pero la palabra enema lo hace innecesario, y dejas que el café, de acuerdo con el charlatán en turno y gurú de los enemas de café, el doctor Max Gerson, se convierta “en un arma poderosa para eliminar cualquier célula cancerosa” por vía anal. 

Un sombrío lugar
Las clínicas de colonoterapia son una opción para quienes prefieren disfrutar de un caliente y aromático café por la vía más convencional y dejar en manos de los hidroterapeutas, profesionales de la limpieza de la parte final de nuestro intestino, el lavado con agua tratada de los restos fecales y materia indigesta que, aseguran ellos (y se equivocan), forman una estratigrafía de varias capas acumuladas una sobre otra durante años, tantos que, inclusive, un colonoterapeuta transmutado en paleontólogo de coprolitos (es decir, heces fosilizadas) atestigua haber extraído una canica que había estado alojada por 22 años en tan sombrío lugar. En vista de ello, las cárceles bien podrían hacer uso de esta terapia natural para remover droga, cupones, cigarros, cerillos y otros objetos que misteriosamente llegan al recto de algunos presidiarios. 

¿Un colon feliz?
El principal responsable de la primera oleada de los enemas como fuente de salud fue el Dr. James Kellogg a principios del siglo XX, pero en 1930 la práctica cayó en desprestigio gracias a las campañas de información realizadas por la Asociación Médica Estadounidense. ¿Quién diría que, casi un siglo después, volveríamos a empeñarnos en pensar que lo que nos está matando es la falta de limpieza de nuestro colon?

Eso tendíamos que concluir si (nos) creemos los Fundamentos de la Colonoterapia, según los cuales, con el paso del tiempo (y de todo lo que ingerimos durante éste) de 2 a 18 kilos de materia fecal se aglutinan en la pared del colon y forman un muro que impide la absorción de nutriente y, peor aún, provoca que nos autointoxiquemos con las toxinas que se acumulan en él y que pasan al torrente sanguíneo y de ahí dispersadas por nuestro cuerpo, provocándonos numerosas enfermedades. 

Las clínicas de colonoterapia deberían seguir el ejemplo de los autolavados y ofrecer una membresía con el beneficio de “lavadas ilimitadas al mes”, pues un colon limpio es un colon feliz… felizmente libre de los siguientes padecimientos (o eso dicen): fatiga, cambios de humor, diarrea, ganancia de peso, estrés, debilitamiento del sistema inmune, asma, alergias, colitis, estreñimiento, esclerosis múltiple, infecciones parasíticas, dermatitis, psoriasis, acné, urgencia urinaria en mujeres y, como ya dijimos (o bueno, dijo el charlatán de Max Gerson), cáncer. 
 

El Manual Oficial
Los colonoterapeutas eliminan todos estos males con tan sólo alrededor de sesenta litros de agua filtrada por sesión (o sea que, si eres de los que les preocupa el ambiente, esta terapia no es para ti). Pero no temas (todavía), “solo se permite que entren en el intestino pequeñas cantidades de agua a la vez”, o sea que no vas a morir por envenenamiento de agua, “el agua actúa como un estimulante para decirle al intestino que está lleno, y el músculo responde mediante la contracción y la eliminación de desechos”. Este entrecomillado, tanto en inglés como en español, se repite casi al pie de la letra en varias páginas de hidroterapia de colon, por lo que debe ser parte de una especie de Manual Oficial de la Colonoterapia.

El uso de una solución de café supuestamente incrementa la efectividad del tratamiento  porque, en (pseudo)teoría las venas que se encuentran en el recto y la vena porta, que transporta la sangre desde el tracto gastrointestinal hasta el hígado, se dilatan por la acción de la cafeína y así ayudan a que se desintoxique la sangre. Cada sesión dura entre media y tres cuartos de hora.

Por desgracia la fisiología humana real vino a aguarles la fiesta (y nada más, pero nada menos) a los hidroterapeutas de colon, pues de acuerdo con ella la materia fecal en el colon derecho es líquida y, conforme se mueve hacia el colon izquierdo, se va solidificando antes de ser evacuada. Durante este proceso cada vez hay menos contacto entre toxinas que se encuentran dentro de la materia fecal sólida y la mucosa absorbente del colon… a menos que estos paquetes fecales sólidos sean rotos por culpa de la introducción de un volumen grande de agua durante una colonoterapia, con lo que no sólo se dispersan las toxinas que estaban contenidas en ellos, sino que además se incrementa la superficie de contacto entre éstas y la mucosa del colon. Pero esto no es lo peor: esta gran cantidad de agua incrementa la presión dentro del colon izquierdo, lo que puede provocar que toxinas y bacterias penetren la pared del colon y lleguen a la circulación sanguínea durante el lavado del colon.

Por otra parte, no existe reporte en la literatura médica de una acumulación de materia fecal formando una capa gruesa en la pared del colon, de la manera descrita por los colonoterapeutas. Imaginando la existencia de una capa así, si aceptamos que ésta impide que los nutrientes sean absorbidos por nuestro cuerpo, entonces también tendría que impedir el paso de las toxinas y no habría autointoxicación alguna. Es de nuevo la fisiología real la que se empeña en desmentir a los hidroterapeutas de colon, pues los nutrientes son absorbidos principalmente en el intestino delgado y en el colon derecho, en tanto que en la materia fecal del colon izquierdo constan de bacterias, células muertas de las paredes del tracto digestivo y residuos indigeridos de comida, buena parte de la cual es fibra dietética. 

Riesgos asociados a los enemas
Párrafo aparte merece mencionar que, de acuerdo con la Sociedad Americana de Cáncer, no existe evidencia de que la colonoterapia sea efectiva en el tratamiento del cáncer ni de ninguna otra enfermedad. 
¿Y, aparte de lo ya dicho, qué problema hay con querer tener un colon limpio? Bueno, ente los años 1978 y 1980 ocurrió un brote de amibiasis, con al menos 36 personas afectadas —6 de las cuales murieron—. debido a un equipo de irrigación contaminado con bacterias coliformes fecales, pero desde entonces en Estados Unidos la Administración de Alimentos y Medicamentos estableció el uso de partes desechables. Hay también numerosos casos de colitis, septicemia y muertes asociadas con desequilibrios hidroelectrolíticos como consecuencia de enemas de café, así como riesgos de perforación del recto durante la irrigación. Sobre esto último, tenemos el caso de un paciente que, buscando curar su estreñimiento, se perforó el recto al autoadministrarse un enema con una manguera conectada directamente a una toma de agua. Al igual que en otros casos de perforación rectal, fue necesaria una intervención quirúrgica. 

En conclusión, dado que los riesgos exceden por mucho los posible beneficios, el lavado de colon sólo debería practicarse por indicación y bajo supervisión médicas. A menos que uno requiera, por ejemplo, de una colonoscopía, o tenga que trabajar en la Estación Espacial Internacional, una hidroterapia de colon no tendría razón de estar en nuestra lista de pendientes.  

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Autor: Luis Javier Plata Rosas
Divulgador científico y profesor de la Universidad de Guadalajara. Doctor en oceanografía costera. Autor de, entre otros libros, "La ciencia y los monstruos", "El océano tiene onda" y "La física del Coyote" y el "Correcaminos". Columnista de Nexos(Sobre ciencia, en teoría) y colaborador de ¿Cómo ves? (sección ¿Será?). Premio Estatal de Ciencia, Tecnología e Innovación de Jalisco en la categoría Divulgación (2014).