Fuera mitos

¿Existe el “efecto freshman 15” con el que los estudiantes engordan en su primer año universitario?

Luis Javier Plata Rosas 22 / May / 19
Conocido principalmente en economías desarrolladas donde los estudiantes abandonan el hogar paterno para asistir la universidad, este efecto podría ser un problema de salud que requiere una atención más a fondo

En Estados Unidos y buena parte del mundo —por lo menos del mundo en que la mayoría de los jóvenes dejan el hogar familiar para estudiar una carrera en alguna universidad, lo que no es tan común en México— existe la muy extendida creencia de que, durante el primer año de educación superior, la capacidad de las células nerviosas de los recién enrolados universitarios de procesar y almacenar nuevos conocimientos no es nada comparada con la capacidad de sus células adiposas de almacenar grasa en esta nueva etapa de su vida.

La cantidad de peso que, en promedio, se supone que ganan los universitarios de reciente ingreso es equiparable al de los mamotretos que deben cargar en sus mochilas (perdón, backpacks): unas 15 libras (6.8 kg), estimación hecha sin intervención de ningún instrumento de medición y sólo basada en lo que madres y padres saben sobre, entre otras cosas, cómo les queda la ropa a sus queridos expatriados luego de uno o dos semestres fuera de casa. Es por esta cifra que tan indeseable fenómeno es popularmente conocido como freshman 15.

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La capacidad de las células nerviosas de los recién enrolados universitarios de procesar y almacenar nuevos conocimientos no es nada comparada con la capacidad de sus células adiposas de almacenar grasa en esta nueva etapa de su vida  |  Foto: Especial

El efecto engordador

Con más de mil novecientos millones de adultos de 18 o más años con sobrepeso, más de 650 millones de ellos obesos, una ganancia de peso generalizada en un sector de la población es motivo de consternación a la hora de establecer políticas de salud públicas para contrarrestar el supuesto efecto engordador de este periodo de transición. Lo de menos es que sean 15 libras o “sólo” un kilogramo (aunque quienes experimentan en carne propia la incorporación de masa extra es posible que opinen de otra forma), lo de más es que esto signifique cambios en el estilo de vida que favorecerán, gramo a gramo y kilo a kilo, el continuo superávit de grasa corporal a partir de entonces y hasta mucho tiempo después de que hayamos olvidado la mayor parte de lo que aprendimos.

Villanos a quienes culpar no faltan: la presión académica ejercida por materias desalmadas como Introducción a las Matemáticas Universitarias (“antes de sentarme a resolver esa integral necesito relajarme comiendo unas galletas”), el consumo de alcohol (“antes de sentarme a resolver esa integral necesito tomar algo”), los cambios en los ritmos biológicos debidos a desvelos e ingestión de alimentos a deshoras (“antes de sentarme a resolver esa integral necesito ir a la cafetería”), las modificaciones en la dieta (“antes de sentarme a resolver esta integral necesito comer algo que sea rápido, como una pizza o una torta”) y la disminución en la actividad física (“antes de hacer ejercicio necesito sentarme a resolver esa integral”. ¿Que no piensan así los universitarios de hoy? Bueno, es que así pensaba el universitario de ayer que escribe esto, y eso fue ya hace mucho tiempo).

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El estrés al que son sometidos los estudiantes en sus primeros semestres de universidad va relacionado con el aumento de peso, pero no de manera tan drástica como lo establece el freshman 15 |  Foto: Especial

Libra por libra

La realidad es que, a pesar de que sigue hablándose del freshman 15 en varios sitios de la red —portales de noticias científicas incluidos— por demás respetables (por supuesto que no en Tangible), desde 1985 hay estudios que muestran que sí, no negaremos que hay un problema de peso durante el primer año de universidad, al menos en nuestro vecino país, pero tampoco se trata de 6.8 kilogramos. Una revisión de todos los estudios publicados de 1985 a 2009 reduce la ganancia de peso a un promedio de 1.75 kg, que podemos redondear a 2 kg en poco más de un semestre. Pero, como ya dijimos, tampoco es algo que pueda despreciarse, además de que es necesario determinar si en otros países (¿podría ser que en México?) se tiene un problema similar, Claudia Vadeboncoeur y otros especialistas en políticas de salud pública analizaron en 2015 datos de cuatro países (Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Bélgica) en el periodo de 1993 a 2014.

A partir de 22 estudios, que representan una muestra de más de cinco mil estudiantes, Vadeboncoeur y sus colegas determinaron que, durante el primer semestre de estudios universitarios (un intervalo de tiempo de entre 6 semanas y 8 meses) la ganancia promedio de peso, sin importar que se tratasen de hombres o mujeres, fue de 1.36 kg, pero detrás de esta cifra se tienen tanto a quienes aumentaron muchos más kilogramos como a quienes redujeron de peso en ese período. Es por ello que estos investigadores separaron de la muestra a aquellos estudiantes que subieron de peso, que fueron la mayoría (60.9 %, para ser exactos) y calcularon cuántos kilos ganaron éstos. Y, si bien no alcanzaron las 15 libras o 6.9 kilogramos pregonados, sí subieron en promedio 3.38 kg, lo que tampoco es poco y de hecho es casi el triple del promedio general.

A partir de 22 estudios se descubrió que los estudiantes no suben los 6.9 kilogramos que dice el freshman 15, pero sí 3.38 kilogramos, lo cual es el triple del promedio general
Foto: Especial

Salzburgo libre del efecto

¿Hubo quienes ejemplificaron, en rigor, el efecto freshman 15? Sí, uno de cada diez estudiantes de nuevo ingreso, lo que significa que el mito no lo es tanto y, a pesar de que su enunciación jamás consideró evidencia alguna, resultó ser más bien una hipérbole de esta situación.

Freshman 1, 2, 3 o el número que sea, el notable aumento de peso de los universitarios en los países analizados es real (¿los universitarios mexicanos sufrirán este efecto?) y si a eso añadimos que, en estudios que estiman la proporción de estudiantes de nuevo ingreso que arrastran ya sus kilos de más antes incluso de pasar por la puerta principal de la universidad (un devastador 84%, con edades de 19 a 21 años, en la Facultad de Medicina de la Universidad de Kashan, Irán, por ejemplo), puede que esto requiera la urgente aplicación de medidas para combatir el problema.

A menos que se trate de estudiantes alemanas de la Universidad de Salzburgo. Ahí no hubo evidencia alguna de efecto freshman de ningún “kilataje”.

Autor: Luis Javier Plata Rosas
Divulgador científico y profesor de la Universidad de Guadalajara. Doctor en oceanografía costera. Autor de, entre otros libros, "La ciencia y los monstruos", "El océano tiene onda" y "La física del Coyote" y el "Correcaminos". Columnista de Nexos(Sobre ciencia, en teoría) y colaborador de ¿Cómo ves? (sección ¿Será?). Premio Estatal de Ciencia, Tecnología e Innovación de Jalisco en la categoría Divulgación (2014).
Referencias:
Vadeboncoeur, C., Townsend, N. y Foster, C., 2015, “A meta-analysis of weight gain in first year university students: is freshman 15 a myth?”, BioMed Central, 2(22), 9 pp.

,Shariff, M.R. y Sayyah, M., 2018, “Assessing physical and demographic conditions of freshman 15 male medical students”, International Journal of Sport Studies for Health, 1(1), e67421.

, Meule, A. y P. Platte, “An examination of the Freshman-15 in Germany: Predictors of weight change in female university students”, European Journal of Health Psychology, 25(1), 2-8.