SCI-Tech

Fat Gamers: ¿Jugar videojuegos predispone a la obesidad?

Luis Javier Plata Rosas 19 / Jun / 19
Tan adorados como satanizados, los videojuegos viven bajo el lupa de la ciencia para conocer los efectos en la salud de esta actividad que ocupa a miles de millones de personas en todo el mundo

Un poco más de dos mil millones de personas en el planeta tienen problemas de sobrepeso u obesidad según la Organización Mundial de la Salud y la tendencia es al alza. Un poco más de dos mil millones de personas en el planeta tienen en sus manos el control de un videojuego y, al igual que con el problema de peso que enfrenta la humanidad, el comportamiento es también al alza. 

Lo que tenemos es casi una correspondencia uno a uno entre gordos (dicho esto únicamente de forma descriptiva y no peyorativa, pero evitando la corrección política) y gamers, y aunque por supuesto la realidad no funciona así y nadie en ninguna parte se ha atrevido a afirmar algo tan absurdo como que todos los gordos lo sean por culpa de los videojuegos, sí abundan las sentencias del tipo: “la ciencia dice que por cada nivel que subes en Fornite aumentas un kilo de peso” o, en sentido inverso, “científicos aseguran que por cada kilo de sobrepeso que tengas la probabilidad de que juegues Fortnite se incrementa un 10% (no pierdan el tiempo googleando estas frases que, aunque inventadas, sí se basan en afirmaciones parecidas, si bien no tan precisas en cuanto a niveles y nombres de videojuegos y kilogramos y porcentajes). 

¿Soy gamer por gordo o viceversa?

La realidad es que, a pesar del estereotipo del videojugador gordo -el Fat Gamer adolescente o adulto joven que pasa más horas salvando al mundo dentro de la pantalla que trabajando en el mundo fuera de ella, y acompañado tan sólo de cantidades industriales de bebida y comida chatarra-, la evidencia que apunta a que esta caricatura en verdad tiene uno o ambos pies en la realidad es, por decir lo menos, controversial. 

No hablemos ya (o mejor sí) tanto de la posible dirección de la causalidad en caso de existir (¿estoy gordo porque juego videojuegos o juego videojuegos porque estoy gordo?), como de los factores que median en ella (si estoy gordo por ser gamer, ¿es por el tiempo que paso jugando en vez de: a) hacer ejercicio; b) dormir suficiente; c) comiendo papas, dulces y demás comida chatarra; c) todas las anteriores; d) alguna otra razón? Y en la otra cara de la criptomoneda, si soy gamer porque estoy gordo, ¿es porque me siento más seguro: a) físicamente; b) psicológicamente; c) alguna otra razón?).

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Foto ilustrativa | Crédito: Especial

Pantallas engordadoras

Un problema no menor para establecer la asociación gamer/obesidad es que durante décadas la gran mayoría de los estudios sobre el efecto en nuestra salud física que tiene el tiempo que pasamos sentados frente a una pantalla se refieren a la actividad pasiva de ver la televisión, y en las dos décadas recientes este tiempo de pantalla ha pasado a significar principalmente actividades relacionadas con computadoras videojuegos incluidos—, por lo que las conclusiones referentes al primer caso puede que no sean extensivas al segundo. 

Tampoco ayuda el que los principales mecanismos que se han propuesto para explicar la posible relación entre sobrepeso y videojuegos han levantado objeciones que se traducen en “se requieren más estudios” (una línea más que familiar dentro de la investigación científica): 

1) no está claro que el tiempo que desaprovechamos para, digamos, entrenarnos para el próximo triatlón se corresponda con el tiempo que aprovechamos para, por ejemplo, sembrar Lanzaguisantes en Plants vs Zombies; 

2) es verdad que, comparado con el crossfit o la natación y con videojuegos activos (también llamados exergames que, de hecho, contribuyen a tener un menor índice de masa corporal) como Just Dance, jugar videojuegos requiere un mucho menor gasto energético, pero éste es notablemente mayor que simplemente acostarse a ver televisión; 

3) algunos investigadores han sugerido que por culpa de la publicidad (y no de la subliminal, que ya hemos visto, en esta misma sección, que no existe) los gamers se convierten en versiones de Pac-Man, que engullen alimentos con alto contenido calórico como si se tratase de power-pills y su vida dependiera de ello, pero el problema con esta teoría es que, como todo gamer puede atestiguar, en comparación con la televisión en los videojuegos, por lo general, hay una cantidad muchísimo menor de anuncios de comida chatarra. Además, no hay más que ver a un gamer para deducir que su atención y sus manos están más ocupados en la pantalla y en los controles que hurgando dentro de una bolsa de botanas.

 
Algunos investigadores han sugerido que por culpa de la publicidad, los gamers se convierten en versiones de Pac-Man, que engullen alimentos con alto contenido calórico como si se tratase de power-pills y su vida dependiera de ello, pero el problema con esta teoría es que, como todo gamer puede atestiguar, en comparación con la televisión en los videojuegos, por lo general, hay una cantidad muchísimo menor de anuncios de comida chatarra. Además, no hay más que ver a un gamer para deducir que su atención y sus manos están más ocupados en la pantalla y en los controles que hurgando dentro de una bolsa de botanas.
Foto: Especial

En busca de los orígenes del Fat Gamer

Considerando todo esto y para verificar de una buena vez si el Fat Gamer no es más bien una criatura mítica cuya disección es mejor dejarla a la criptozoología, Caroline Marker, Timo Gnambs y Markus Appel, investigadores expertos en las interacciones entre humanos y computadoras, revisaron 753 estudios de diferentes regiones (mayormente Estados Unidos y Europa) sobre el tema y analizaron estadísticamente los datos provenientes de 20 de ellos, lo que representa una muestra de casi cuarenta mil personas, 52% de ellos mujeres y 48% hombres, en un intervalo de edades de niños a adultos (universitarios la mayoría de ellos) y con una edad promedio de 15 años. 

Marker y sus colegas determinaron que, sin importar si son hombres o mujeres, sí hay una asociación entre ser un gamer y tener sobrepeso, pero hay varios matices esperanzadores para los gamers que están leyendo este texto, siendo la primera de ellas que esta asociación es muy pequeña (¿qué tan pequeña? Menos del uno por ciento del peso o, en su caso, sobrepeso, de un gamer puede ser atribuido al tiempo que pasa jugando frente a una pantalla).  Tampoco hay que omitir que, nuevamente, no es posible determinar con estos datos si la primera es causa de la segunda o al revés.

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No está claro que el tiempo que desaprovechamos para, digamos, entrenarnos para el próximo triatlón se corresponda con el tiempo que aprovechamos para, por ejemplo, sembrar Lanzaguisantes en Plants vs Zombies | Foto: Especial

La segunda buena noticia para los gamers —o sus familiares— es que la citada asociación sólo se presenta en el caso de los adultos. Aislemos esta conclusión en un párrafo aparte:

Los investigadores concluyeron que no hay una asociación entre gamers menores de 18 años y sobrepeso u obesidad.

Pero antes de sentirnos liberados y sentarnos a librarnos de todo el que se nos ponga enfrente en alguna modalidad de battle royale, una última advertencia es que, si estudios posteriores confirman que la flecha de la causalidad apunta hacia los videojuegos como culpables de un mayor peso en gamers que en no gamers, dado que este efecto no se da de la noche a la mañana, bien podría ser una explicación de porqué aparece esta asociación en adultos. En vista de ello, no está de más prestar atención a nuestros hábitos como gamers para identificar y prevenir problemas de (sobre)peso.

Autor: Luis Javier Plata Rosas
Divulgador científico y profesor de la Universidad de Guadalajara. Doctor en oceanografía costera. Autor de, entre otros libros, "La ciencia y los monstruos", "El océano tiene onda" y "La física del Coyote" y el "Correcaminos". Columnista de Nexos(Sobre ciencia, en teoría) y colaborador de ¿Cómo ves? (sección ¿Será?). Premio Estatal de Ciencia, Tecnología e Innovación de Jalisco en la categoría Divulgación (2014).
Referencias:
Marker, C., Gnambs, T. y Appel, M., 2019, Exploring the myth of the chubby gamer: A meta-analysis of studies of sedentary video gaming and body mass, Social Science & Medicine.