Mente

Física y arte: dos mundos, una percepción

Gerardo Herrera Corral 31 / Dec / 18
El arte y el conocimiento científico están en constante evolución. Ambos son una representación del mundo que transforma nuestra percepción de la realidad

Ideas, conceptos, percepciones antes que una representación figurativa, eso es el arte abstracto, pero ¿cuál es su razón de ser? 

La sala está llena. Afuera, una larga fila de gente espera en la taquilla, y luego una segunda fila con el boleto en mano espera turno para entrar. Cuando finalmente uno recibe la aprobación para subir la escalinata, y encaminarse a la sala de exposiciones temporales, se encuentra con una tercera fila en la puerta misma. Es el último paso para entrar. 

Una vez dentro hay que amontonarse frente a los cuadros. Primero de la etapa realista con colores puros, paisajes y representaciones urbanas; posteriormente ante pinturas más difíciles en las que las formas van desapareciendo para dejar solo líneas y colores que quieren dar la “impresión” de algo. Los ríos desaparecen para dejar líneas onduladas, manchas que inspiran árboles y cuadros que podrían ser tejados. Finalmente: Vasili Kandisky en toda su expresión con los más conocidos trazos y manchas incomprensibles. Una muestra de su etapa geométrica para cerrar con sus pinturas orgánicas. Toda referencia con el mundo ha desaparecido. 

Afortunadamente, el curador se esforzó por ser didáctico, y en un acto de misericordia ha colocado explicaciones de lo que Kandisky quiso decir. Nos aclara que hay una reflexión cuidadosa, y una manera de imaginar las emociones. Nos explica el significado de las figuras geométricas y los colores. Nos habla de sinestesia y de cómo Kandisky veía la música, además de escucharla.
 

Algunos miran con actitud curiosa, otros muestran rostros de erudición. Varios se acercan y se alejan de la pintura, inclinan la cabeza con movimientos delicados para mostrar que, solo a través de las perspectivas múltiples, se puede encontrar el mensaje oculto. Hay también quien descubre el momento propicio de manifestar su profundo conocimiento del arte. Para esto, que mejor que una mano en el mentón. Es la postura ideal que permite descifrar el código de los trazos. Muchos leen ansiosos la cédula museográfica buscando la clave, y otros se apresuran a la puerta porque se ha hecho tarde para su cita. Más allá de lo que ocurra en la sala, todos diremos a nuestros amigos que fuimos a ver la exposición: Pequeños mundos de Vasili Kandisnky. 
 

"Toda obra de arte es hija de su tiempo, muchas veces madre de nuestros sentimientos”,  decía Vasili Kandisky | Exposición "Pequeños Mundos" de Kandisky
Foto: UNAM Global

Pocos se atreverán a decir que no supieron qué hacer con las imágenes, mientras los más jóvenes, con más breves vivencias, sin pretensiones intelectuales y con auténtica displicencia, habrán disfrutado de aquella fiesta de colores y formas.

Las nuevas generaciones se aproximan al arte abstracto con la actitud que Pablo Picasso expresa es su famosa sentencia: 

Todo mundo quiere entender el arte, ¿por qué no intentan entender la canción de un pájaro? La gente que intenta explicar un cuadro está en el camino equivocado”.

Para algunos especialistas el arte abstracto ha existido desde los tiempos prehistóricos porque consideran que ya se dejaba ver como expresión artística en las pinturas rupestres. Sin embargo, podemos aceptar, sin ánimos de polemizar, que, como tendencia, es más reciente.
 
Existen varias explicaciones para el surgimiento del arte abstracto. Para quien escribe, es de particular interés aquellas que tienen que ver con la historia de las ideas, con la manera como interpretamos la realidad y, por lo tanto, con el desarrollo mismo de la ciencia. 

Según algunos estudiosos, todo se debe a la aparición colectiva de un deseo profundo en la sociedad por alejarse de la realidad que se nos presenta como dura, desordenada y sin sentido (Adventures of the Black Square review-art that aimed to change the world, Whitechapel Gallery, London, The Guardian). Otros piensan que la materialidad y el mundo externo han sido ya expresados y que se han agotado todos los temas.

Yo mismo especulé en otro artículo titulado El efecto de La Mancha sobre la relación que guardan las artes con el nacimiento de la mecánica cuántica en la física moderna, y que vino a mostrarnos la imposibilidad de representar la realidad en dibujos. La mecánica cuántica nos privó de la plasticidad porque todo lo que podemos decir de la naturaleza se expresa como probabilidades, y éstas no se pueden expresar en una pintura.

Sobre las motivaciones para que el arte buscara la abstracción, me parece que la más convincente es la que tiene que ver con la transición del pensamiento científico en un proceso histórico. Refiriéndose al arte abstracto el físico y periodista alemán, Hoimar von Ditfurth (1974) decía:

Es el resultado de una larga y paulatina pérdida del valor que tienen las apariencias. Para entender esto debemos ir atrás a los tiempos de Copérnico cuando sostuvo que a pesar de lo que parece, la Tierra se mueve alrededor del Sol”.

Cuando la Tierra dejó de ser el centro del universo se generó una imagen nueva: Aunque podemos verificar que la Tierra da vueltas alrededor del Sol no podemos verlo. 

En ese sentido, sostiene von Ditfurth, el heliocentrismo no fue un descubrimiento sino una decisión, y su gran significado fue la renuncia a la confiabilidad que tenemos en la vista. Así comenzó de una nueva forma de entender la realidad en la que la mirada no juega más el papel que jugaba: “Ya no creemos más en lo que vemos sino en algo que no vemos”. 

Esta revolución silenciosa en el mundo de las ideas se propagó a todos las áreas del conocimiento: “En realidad, un árbol es para nosotros un sistema ordenado de células, una piedra es un conjunto químico de moléculas determinadas”, —continúa von Ditfurth— aún cuando no vemos ni las células ni las moléculas.  

Adoptamos una percepción abstracta de la realidad en contra de las apariencias y lo hacemos en todos los ámbitos de nuestra vida. La psicología nos muestra que hay un segundo plano desde el que se puede explicar mejor el comportamiento humano: “La madre sonríe a su hijo, pero más allá de la apariencia hay un deseo sublimado de incesto” (von Ditfurth).  El juez considera las razones ocultas de la criminalidad al momento de dictar sentencia, y todos intentamos entender el comportamiento de nuestras amistades por sus vivencias en la infancia.
 
La realidad en que vivimos no es más la aparente, sino la que construimos y abstraemos.  Los tiempos cambiaron y con ellos nuestra manera de ver el mundo. Ahora no es la mirada las que nos muestra la esencia de las cosas. Ahora es necesario buscar la cualidad y excluir al sujeto. Estos son los tiempos que vivimos y como decía Vasili Kandisky:

Toda obra de arte es hija de su tiempo, muchas veces madre de nuestros sentimientos”. 

Autor: Gerardo Herrera Corral
Es profesor titular del Departamento de Física del Centro de Investigación y De Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (CINVESTAV). Es líder del trabajo de los científicos mexicanos en el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) del Centro Europeo de Investigaciones Nucleares (CERN). Es autor de los libros "El Universo, la historia más grande jamás contada" y "El azaroso arte del engaño", entre otros.