Fuera mitos

Godzilla contra los zoólogos

Luis Javier Plata Rosas 30 / May / 19
Con más de medio siglo en la pantalla grande, el titán prehistórico no aguanta una mirada rigurosa desde la zoomorfología

Tan indestructible como el armamento nuclear a quien debe su origen en 1954, Godzilla continúa demostrando que en verdad es el Rey de los Monstruos del cine —para esta bestia que evidencia que el tamaño sí importa, verla en cualquier otra pantallita destruye de inmediato su mayor atributo— único merecedor de una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood y poseedor del Récord Guinness como protagonista de la franquicia de mayor duración en la historia del celuloide.

Si el origen de Godzilla fueron las mutaciones y el muy entendible temor de los japoneses a la radiación y el resto de los efectos destructivos de las bombas atómicas, cada mutación de los culpables de la histeria colectiva japonesa y mundial se ha materializado en poderosos enemigos que mantienen vigente al leviatán reptiliano.

No podemos pelear a puño limpio contra algo tan intangible como la contaminación, pero podemos experimentar una catarsis cada que Godzilla escupe su fuego purificador en Godzilla contra el monstruo de smog para acabar con esa basura de kaiju llamada Hedorah. ¿Quién no querría darle, como en Godzilla contra Mothra un coletazo en el rostro a esa alegoría del capitalismo salvaje y de las malévolas corporaciones que vacían nuestros bolsillos e inundan nuestra vida de productos tan inútiles como tiernos e irresistibles? Si se trata de combatir a trompadas amenazas planetarias, el único capaz de darlas con eficacia es Godzilla.

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"Godzilla", la primera película que encarnaría el Rey de los Monstruos | Foto: Archivo El Universal

El secreto del éxito

Para el economista Benny Chen-heng Yang, la flexibilidad de Godzilla para encarnar o combatir agentes de destrucción masiva es el factor sociológico detrás de su éxito. Según Chen-heng Yang, hay además otros tres factores:

1) político, en sus inicios, para los japoneses Godzilla simbolizaba el poder y el daño que los Estados Unidos habían infligido sobre su país en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, así como sus esperanzas, pues, por ejemplo, en Godzilla contra King Ghidorah, el rival del Rey de los Monstruos era creado para reducir la influencia mundial de un Japón que dominaba el mundo del siglo XXIII;

2) histórico, considerando que Japón ha sido la única nación cuya población ha sufrido dos veces las consecuencias de un ataque nuclear; y

3) biológico, pues la atracción de los dinosaurios, en cuyo aspecto se inspira Godzilla, es universal y da una gran libertad creativa a los guionistas para desatar su poder destructor sin despertar tanta empatía como —especula Chen-heng Yang— ocurriría de tratarse de, digamos, una criatura de otra clase taxonómica (ya sabemos qué pasa con, digamos, un gorila como King Kong).

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Godzilla contra King Ghidorah, el rival del Rey de los Monstruos era creado para reducir la influencia mundial de un Japón que dominaba el mundo del siglo XXIII | Foto: Captura de pantalla
 

Un gigante anoréxico

Lo que nadie esperaba es que el enemigo más devastador que enfrentaría Godzilla sería la transformación de cuarta a la que lo someterían en 1998 los estadounidenses, supuestamente en aras de hacerlo más “realista” (misteriosa y casualmente, la nueva morfología se asemejaba bastante a la de los dinosaurios de la unos años antes estrenada y muy exitosa Jurassic Park), pues ya era hora de enriquecerse con el trasplante de esta franquicia a territorio trumpiano, por aquel entonces menos reacio a la inmigración ilegal de Bad Monsters.

Per Christiansen, experto en zoomorfología de la Universidad de Copenhague, puso a prueba esta afirmación de que la nueva versión de Godzilla era más cercana a lo que, de existir, sería una especie reptiliana de estas dimensiones. Para ello, a partir de un modelo a escala de la bestia (un juguete electrónico de plástico que rugía al apretar un botón en su espalda) y aplicando el principio de Arquímedes (después de sellar el juguete para evitar la entrada de agua en él, claro está) y considerando una densidad similar a la del agua, Christiansen determinó que la masa del Godzilla Made in America Great Again de 61 metros de altura y 123 metros de largo (una vez que se añade la cola) era de poco más de siete mil toneladas métricas.

Aunque impresionante, un valor así es muy pequeño para un animal de tan gigantescas proporciones, por lo que estamos ante un Godzilla anoréxico o, por decir lo menos, extraordinariamente esbelto y que viola la regla biológica que obliga a que, a medida que el tamaño de una especie se incrementa, se vuelva cada vez más robusta para lidiar mejor con la fuerza de gravedad. Un tiranosaurio agrandado hasta alcanzar la altura de Godzilla tendría que pesar unas dos mil toneladas más que lo estimado para el kaiju por lo que, según Christiansen, la morfología de la versión clásica de Godzilla es más congruente con lo esperado en un monstruo de esa talla.
 

Según las estimaciones el Godzilla de la versión de 1998 pesaría 7 mil toneladas métricas, 61 metros de altura y 123 metros de largo. La regla biológica obliga a que, a medida que el tamaño de una especie se incrementa, se vuelva cada vez más robusta para lidiar mejor con la fuerza de gravedad, por lo que al reptil le faltarían unas dos mil toneladas de peso
Foto: Captura de pantalla

Los pasos de Gringodzilla

Peor le va al pobre de Gringodzilla cuando es puesto en la mesa de disección para estudiar sus extremidades inferiores. En la película estadounidense, Godzilla se mueve mucho más ágilmente que su contraparte nipona y hasta corre sin mayor problema, pero el zoólogo señala que, cuando un animal excede los 300 kg, la posición de sus patas es prácticamente vertical, como en los elefantes, para así actuar como columnas que soportan ese peso, pero que no permiten trotar y mucho menos correr a su dueño. Con base en un modelo matemático que considera el tamaño de las patas de 33 dinosaurios terópodos (un grupo caracterizado por su andar bípedo), la circunferencia del fémur de Gringodzilla sería de unos 11 metros, demasiado delgada e incapaz de resistir el esfuerzo necesario para poder correr y que en especies animales actuales es cinco veces mayor que el calculado en el caso del monstruo. Es mucho más probable que las patas elefantiásicas del Godzilla japonés le permitan, si no correr, por lo menos moverse de una forma más acorde con las películas.

Y para rematar a Gringodzilla y a toda su descendencia, los huevos de donde nacen los Godzukis en el blockbuster (es un decir. Eso hubieran querido los productores) estadounidense son tan grandes (unos 2 metros y medio de largo), que no permiten que el aire que requieren los embriones para respirar atraviese por difusión el cascarón, por lo que éstos se sofocarían y acabarían con la saga. ¿Quién puede asegurar que no fue esto lo que en verdad ocurrió con este primer intento de naturalizar a Godzilla en Nueva York?

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Las estimaciones de su peso y altura se hicieron a partir de una juguete y el principio de Arquímides | Foto: Archivo El Unviersal

La lección tan colosal como esta diva dinosáurica que, en más de medio siglo de continuas apariciones fílmicas, nos ha enseñado Godzilla, es que ni presupuestos raquíticos, ni efectos especiales risibles, ni guiones patéticos, ni explicaciones biológicas implausibles, y ni siquiera la totalidad de la burocracia japonesa de Godzilla contra los Godínez (título que, quien se anime a verla, notará que es intercambiable con Godzilla resurge, una de sus reencarnaciones más recientes), son capaces derrotar a este monstruo. 

Autor: Luis Javier Plata Rosas
Divulgador científico y profesor de la Universidad de Guadalajara. Doctor en oceanografía costera. Autor de, entre otros libros, "La ciencia y los monstruos", "El océano tiene onda" y "La física del Coyote" y el "Correcaminos". Columnista de Nexos(Sobre ciencia, en teoría) y colaborador de ¿Cómo ves? (sección ¿Será?). Premio Estatal de Ciencia, Tecnología e Innovación de Jalisco en la categoría Divulgación (2014).
Referencias:
Chen-heng Yang, B., 2017, Why Godzilla? The factors for global fame of tokusatsu giant
monsters, International Journal of Liberal Arts and Social Science, 5(5), 7-16.,Christiansen, Per, 2000, Godzilla from a zoological perspective, Mathematical Geology,
32(2), 231-245.