Huertos urbanos: Más que una moda, una opción real para la alimentación... y el ambiente

Wickingbeds

La agricultura urbana debería considerarse como parte de la gestión gubernamental, una política pública y una actividad que contribuya a que el derecho humano a la alimentación se pueda ejercer plenamente por cada uno de nosotros. Además de las responsabilidades y obligaciones del Estado, nosotros, como ciudadanos podemos comenzar un huerto urbano en casa, la escuela, incluso la oficina.

Cuando comencé a sembrar en la ciudad experimenté diversas ventajas sociales, económicas, ambientales y de salud pero también me enfrenté al obstáculo de no tener tiempo, ni espacio suficiente, ni los insumos necesario para construir mi huerto. Al menos, eso creía.

Pero pronto esas potenciales desventajas desaparecieron. Mi falta de tiempo y espacio me llevaron a investigar técnicas de agricultura urbana como las camas de acción capilarwickingbeds, un sistema creado por el ingeniero agrónomo, Colin Austin, donde el sistema de riego se puede hacer hasta una vez al mes debido al fácil y práctico diseño que ahorra hasta un 50 por ciento de agua.

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Los gobiernos a través de la gestión gubernamental deben considerar la agricultura como el medio para garantizar el derecho humano a una alimentación adecuada | Foto: Especial

Crear comunidad

Además, en las ciudades tenemos poca tierra pero mucha basura —el informe del Banco Mundial What a Waset 2.0, estima que mundialmente el 40 por ciento de ella son alimentos— así es que en los residuos orgánicos de nuestra casa podemos encontrar la materia prima para elaborar composta para poder cultivar

Al sembrar gran parte de mis propios alimentos me di cuenta que hubo un ahorro familiar significativo. Por ejemplo, si el jitomate subía de precio en el mercado, nosotros lo seguíamos comiendo sin mayor problema, sabiendo que en nuestro caso el precio sólo incluía el costo ínfimo de la semilla y el agua de riego.

Pero, sin duda, la más significativa transformación en mi vida fueron mis hábitos de alimentación. Pues no tuve otra opción que comerme lo que yo misma había sembrado. No soy vegetariana pero mis platillos comenzaron a tener alrededor de un 50 a un 70 por ciento de vegetales frescos. Sin proponérmelo, comencé a seguir las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que menciona que al día se tienen que comer como mínimo 400 gramos de frutas y verduras.

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El huerto urbano es una opción para que cualquiera pueda tener sus propios cultivos, ya sea en escuela, casa u oficina | Foto: Especial

Vivir la sustentabilidad

Gilles Lipovetsky, filósofo francés, dice que las ciudades de hoy están marcadas por costumbres individualistas que las condenan al desastre, así es que, si dentro de unas décadas vamos a estar viviendo la mayoría de nosotros en ciudades, para resolver el problema del abastecimiento de comida primero tenemos que fortalecer nuestros lazos sociales.

En mi experiencia en una ciudad mediana de nuestro país, el huerto se convirtió en el pretexto perfecto para hacer comunidad, y convivir con mi familia, amigos e, incluso, con mis vecinos con quienes previamente no tenía relación. Todo lo que he experimentado y vivido a través de la agricultura urbana me ha llevado a corroborar que la sustentabilidad, más allá de ser un concepto sobreutilizado en los discursos ambientales, sí se puede vivir desde el huerto.

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