Cuerpo

Inmunoterapia, qué es y por qué es una esperanza contra el cáncer

Carmina de la Luz Ramírez 21 / Jan / 19
Los resultados de una nueva investigación son clave para identificar aquellos casos donde este tratamiento puede ser altamente efectivo

En la práctica, los oncólogos ya habían observado el fenómeno desde hace tiempo. Ahora, un nuevo y extenso estudio —publicado en la prestigiosa revista Nature Genetics el pasado 14 de enero— se suma a la evidencia: los cánceres altamente mutables responden mejor a las inmunoterapias. Los resultados son esperanzadores para miles de personas que padecen cánceres como el de colon, mama, pulmón, piel (melanoma) o páncreas; sin embargo, también representan un reto en el sentido de desarrollar pruebas precisas con las que sea posible identificar los casos prioritarios.

Hay que soltar el freno
De acuerdo con el doctor Miguel Ángel Álvarez Avitia (quien no participó en el estudio), hasta hace relativamente poco tiempo, el tratamiento contra el cáncer descansaba sobre tres grandes pilares: la cirugía, que consiste en extirpar los tumores malignos; la radioterapia, basada en radiación de alta energía para reducir el tamaño de las masas cancerosas, y la quimioterapia, tratamiento con fármacos que interrumpen la formación de células malignas. “Alrededor del año 2010 —dice el oncólogo médico del Instituto Nacional de Cancerología (INCan, México)—, a partir del conocimiento sobre la función y control del sistema inmunológico, se unió también la inmunoterapia a los tratamientos de pacientes con cáncer avanzado”. 

El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos (NCI, por sus siglas en inglés), define la inmunoterapia como un “tipo de terapia para la que se usan sustancias a fin de estimular o inhibir el sistema inmunitario y de esta manera ayudar al cuerpo a combatir el cáncer”; entre esas sustancias, destacan los denominados inhibidores de puntos de control inmunitario o immune checkpoint inhibitors (ICI) —por cierto, una larga trayectoria en el estudio de los puntos de control inmunitario les valió a Tasuku Honjo y James Allison el Premio Nobel de Medicina 2018—.  

De manera natural, el organismo humano controla las reacciones de su sistema inmune. Por ejemplo, algunos de sus elementos producen proteínas que funcionan como “frenos”, evitando que las células T destruyan células cancerosas. Según el NCI, “cuando se impide la acción de dichas proteínas [que es precisamente lo que hacen los inhibidores de puntos de control inmunitario], se liberan los frenos del sistema inmunitario y las células T pueden eliminar, de mejor forma, las células cancerosas”.

“Alrededor del año 2010, a partir del conocimiento sobre la función y control del sistema inmunológico, se unió también la inmunoterapia a los tratamientos de pacientes con cáncer avanzado”. 
Miguel Ángel Álvarez Avitia / Especial

Pero ¿por qué medicamentos como los ICI funcionan preferentemente en casos de cánceres altamente mutables? Álvarez Avitia explica que “al final del día, cada nueva mutación [cambio] que hay en el genoma de un tumor se traduce como una nueva proteína que el sistema inmune puede reconocer como extraño a nuestro cuerpo y como identificable para ser atacado”. Así, entre más mutaciones presente cierto cáncer, más probabilidades hay de que —soltando los frenos adecuados— el cuerpo se proteja así mismo. 

Contra los tumores altamente mutados
Los autores del reciente estudio analizaron datos clínicos y genómicos de 1,662 pacientes con cáncer avanzado que habían sido tratados con ICI, y los compararon con datos de 5,371 pacientes que no habían recibido ese tipo de inmunoterapia. A grandes rasgos, el equipo de investigación encontró que los pacientes que mejor respondieron a los inhibidores de puntos de control inmunitario fueron aquellos con tumores altamente mutados. 

Estos resultados coinciden con otros de estudios previos, sin embargo, el mérito del nuevo trabajo radica en el gran tamaño de la muestra y el amplio espectro de cánceres considerados (así lo asegura Luc Morris, investigador del Memorial Sloan Kettering Cancer Center en Nueva York y uno de los autores de la investigación). Entonces, si la promesa es tan evidente, ¿por qué el uso de la inmunoterapia aún no es extensivo? 

Al respecto, el doctor Álvarez Avitia señala que la disponibilidad de este tipo de tratamientos es limitada, ya que solo tienen acceso pacientes capaces de pagarlos o quienes cumplen con los criterios para ser parte de protocolos de investigación, como algunos que se llevan a cabo en el INCan.  

Estudios como el recientemente publicado en Nature Genetics están encaminados a hallar biomarcadores que ayuden a predecir los casos de cáncer donde la inmunoterapia sería más exitosa —como la carga de mutación de los tumores—. En realidad, aún hay un largo camino de investigación, pues los datos también mostraron que el número de mutaciones que “predicen” una buena respuesta a la inmunoterapia varían según el tipo de cáncer; esto quiere decir que será necesario establecer umbrales para cada variante del padecimiento. 
Paralelamente, algunos expertos se muestran escépticos sobre la posibilidad de trasladar estos resultados a pruebas de laboratorio porque ¿cuáles serían los intervalos en la cantidad de mutaciones para decidir si alguien recibe o no el tratamiento? El debate está abierto. 

Autor: Carmina de la Luz Ramírez