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Te presentamos al Godzilla de los dinosaurios: Kaijutitan maui

Federico Kukso 17 / May / 19
Al norte de la Patagonia argentina, un grupo de científicos descubrió un nuevo gigante: un dinosaurio herbívoro de unos 30 metros de largo y que vivió hace 86 millones de años. ¿Qué nuevos secretos nos revelará?

Cada vez que en una charla, fiesta de cumpleaños, o entrevista,  al paleontólogo Leonardo Filippi le preguntan cuántas especies de dinosaurios lleva descubiertas, este investigador argentino vacila. Con cierta humildad, se abstiene de presumir. Hasta que insisten y entonces él comienza a recitar:Pitekunsaurus, Narambuenatitan, Petrobrasaurus, Overosaurus, Mahuidacursor y el carnívoro Viavenator.

Entre algunos los paleontólogos, hay una tendencia de querer demostrar quién encontró al dinosaurio más grande o al más viejo", dice este investigador del Museo Argentino Urquiza de la localidad de Rincón de los Sauces, en la provincia de Neuquén. “En mi caso, el placer y la satisfacción están en poder estudiar estos bichos, que es lo que soñé de chico. He tenido la suerte de estudiar ejemplares maravillosos”.

Desde el hallazgo de los primeros restos de dinosaurios en Neuquén —al norte de la Patagonia— en 1882, Argentina comenzó a ser vista como una verdadera "Tierra de gigantes". Al fin y al cabo, en esta región se han descubierto los animales más grandes que han caminado sobre la faz del planeta como los Titanosaurios Patagotitan mayorumArgentinosaurus huinculensis, Puertasaurus reuili, Futalognkosaurus dukei y el Dreadnoghutus schrani.

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Comparación de varios dinosaurios de la familia de los titanosaurios | Foto: Contesía

Un gran “monstruo”

En 2012, Filippi y otros investigadores del Museo Argentino Urquiza y del Museo Olsacher volvieron al campo a probar nuevamente suerte. Esta vez a un sitio ubicado a 10 km al oeste de la ciudad de Rincón de los Sauces. “Decidimos recorrer una zona donde otros colegas ya habían descubierto los restos de un dinosaurio hacía unos años”, recuerda. “Y mientras almorzábamos, un técnico llamado Salvador Palomo me avisó que había visto algo interesante. ¡Eran los restos de lo que parecía ser un cráneo!”.

El dinosaurio parecía asomar la cabeza del suelo, como si después de tantos millones de años quisiera al fin ser descubierto. En medio del frío y la soledad patagónica, los científicos pensaron que, por el tamaño de aquellos huesos, que se trataba de un dinosaurio carnívoro. “Pero cuando sacamos el material desparramado en 20 metros cuadrados y lo empezamos a preparar la sorpresa fue otra: se trataba de un dinosaurio saurópodo, específicamente un titanosaurio, la familia más común en la Patagonia. Era un animal muy grande”.
 

Tanto que la extracción se extendió durante seis campañas.

Además de ser un bicho grande, hemos tenido gran dificultad en identificar los huesos”, dice Filippi. “Los fósiles tienen el mismo color que la arcilla. Y muchos huesos no están bien preservados”.

Por eso entre campaña y campaña, los investigadores tomaban sus recaudos: cubrían con tierra lo que no podían llevarse, marcaban con GPS para no perder el sitio y disimulaban el lugar para que ningún curioso se acercara y lo dañase.

Los investigadores no encontraron muchas partes del cuerpo de este animal en buen estado pero las que hallaron —fragmentos del cráneo, vértebras del cuello y de la cola y un fémur de más de 2 metros de longitud— le permitieron a Filippi determinar que tenía frente a sus ojos una nueva especie de gigante, al que bautizó con un nombre que estaba a su altura: Kaijutitan maui, un gran “monstruo” que fue presentado oficialmente en sociedad este viernes.
 

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A los científicos les tomó seis campañas para extraer gran parte de los restos del dinosaurio | Foto: Cortesía
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Tibia del dinosaurio | Foto: Contesía
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Paleontólogo Leonardo Filippi junto a huesos de la extremidad anterior | Foto: Cortesía
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Metacarpiano, hueso de la mano del dinosaurio | Foto: Cortesía

Cerebro de berenjena

Este gran dinosaurio pertenece a la extensa familia de los titanosuarios cuyos restos han sido encontrados en todos los continentes, incluida la Antártida. Pero fue al sur del supercontinente de Gondwana donde estos megaherbívoros cuadrúpedos habrían alcanzado su mayor diversidad.

Por las rocas, calculamos que Kaijutitan vivió hace unos 86 millones de años”, indica el paleontólogo. “Estimamos que medía unos 30 metros de largo. Era un animal gigante pero no tanto como el Patagotitan o el Argentinosaurus”. 

Reconstrucción del cráneo del Kaijutitan maui, a partir de lo que hallaron los investigadores -fragmentos del cráneo, vértebras del cuello y de la cola y un fémur de más de 2 metros de longitud- les permitieron determinar que se trataba de una nueva especie
Foto: Cortesía

Teniendo en cuenta un fémur incompleto y un húmero, los investigadores creen que habría pesado entre 38 mil y 50 mil kilos. Puede que no sea el dinosaurio más grande hallado pero este descubrimiento aporta mucho sobre su evolución a partir del hallazgo de una parte crucial del cuerpo de estos animales tan grandes que hasta ahora se negaba a aparecer: el cráneo. “Por lo general, es poco probable que se encuentren restos de cráneos de titanosaurios porque son materiales bastante delicados”, advierte Filippi. “Cuando el animal moría, se empezaba a desarticular. Los huesos de la cabeza eran los primeros en perderse ya sea por la acción de animales carroñeros o por algún río. Esta vez tuvimos suerte y encontramos partes del neurocráneo, es decir, los huesos que rodeaban la cavidad encefálica del animal”.

Gracias a esta pieza, los científicos saben que su cerebro era chico en relación al tamaño del resto de su cuerpo. “En el caso del Kaijutitan, no debía haber sido más grande que una pera o una berenjena”, dice. “Hicimos una reconstrucción de cómo podría haber sido su cráneo en base a distintos dinosaurios”.

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La sonrisa del titanosaurio. El paleontólogo argentino Leonardo Filippi y una reconstrucción del cráneo de Kaijutitan maui | Foto: Cortesía

Un monstruoso homenaje

Como otros titanosaurios, los ejemplares de esta especie no se habrían movido en solitario sino en manadas. “Vivían en la periferia de una zona desértica donde había cierta vegetación que les permitía alimentarse”, cuenta Filippi. “Creemos que este animal en particular murió cerca de un río. El agua se desbordó en algún momento, tapó los huesos y los preservó. Tenemos algunas hipótesis sobre cómo fue desarticulado su esqueleto: quizás por la acción de algún carroñero o incluso otros herbívoros que lo habrían pisoteado porque hay huesos que están muy rotos. Es decir, su cuerpo e stuvo a la intemperie durante un largo tiempo”.

Además de los fósiles de su cráneo, los investigadores descubrieron otra curiosa particularidad de este dinosaurio: espinas bífidas (divididas). “Advertimos que una vértebra cervical ubicada a unos 50 cms del cráneo tiene una espina bífida. Esta característica se había hallado en otros saurópodos como el Amargasaurus y el Bajadasaurus pero no en esta familia. O sea, se trata del primer registro de espinas en titanosaurios”. 

Huesos hallados de Kaijutitan maui. Los investigadores no encontraron muchas partes del cuerpo de este animal en buen estado pero las que hallaron -fragmentos del cráneo, vértebras del cuello y de la cola y un fémur de más de 2 metros de longitud- les permitieron determinar que se trataba de una nueva especie.
Foto: Cortesía

Los rasgos de este dinosaurio son tan espectaculares que a la hora de ponerle un nombre Filippi no dudó en realizar un homenaje cinéfilo. “Cuando empezamos a analizar el material y a limpiar las vertebras halladas, creímos ver algún parecido con ciertos dinosaurios hallados en Asia. A mí me gustan mucho las películas de monstruos como Pacific Rim.

Y se me ocurrió la palabra japonesa kaiju que significa bestia extraña o monstruo y se aplica para denominar a Godzilla, el famoso monstruo ficticio japonés, por ejemplo. Era un nombre corto con mucha personalidad”. 

Luego descartaron que tuviera algo que ver con los dinosaurios asiáticos pero el nombre ya había quedado: “monstruo gigante del Museo Municipal Argentino Urquiza”.

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El  paleontólogo argentino Leonardo Filippi junto al fémur incompleto de  Kaijutitan maui | Foto: Cortesía

Tesoros enterrados

Después de tantos años de estudio, Kaijutitan se volvió parte de la familia de Filippi: “Ya casi converso con el dinosaurio”, confiesa. No está del todo errado.

A su modo, los fósiles hablan, cuentan historias de un mundo lejano, sin humanos. Un mundo perdido y que recién desde hace 200 años empezamos a conocer. “Los paleontólogos tenemos que escucharlos. Interpretarlos según el grado de preservación”, dice el científico. “Nosotros convivimos con los fósiles tanto tiempo que un día te das cuenta de algo que antes no habías advertido. Por eso también el proceso de estudio lleva tiempo”.

Ubicación del descubrimiento. Bajo las tierras de la Patagonia la lluvia y el viento hacen que se vean cosas en el suelo que quizás un día antes no habían advertido.
Foto: Cortesía
 

En la Patagonia, los paleontólogos saben que caminan sobre tesoros enterrados que quizás nunca lleguen a descubrir. La erosión es su mejor aliada. La lluvia y el viento hacen que vean cosas en el suelo que quizás un día antes no habían advertido.

De ahí que año tras años, se reporten desde esta zona del mundo nuevos hallazgos. Como dice el paleontólogo:

“No paramos de sacar dinosaurios del suelo. Estoy seguro que hay dinosaurios enterrados para seguir sacando de acá a por lo menos cien años más”.

 

Autor: Federico Kukso
Periodista científico independiente. 2015-16 Knight Science Journalism Fellow at MIT. Escribe sobre ciencia, tecnología y cultura para publicaciones como La Nación (Argentina), Undark (MIT), Muy Interesante Argentina, Agencia Sinc (España), Scientific American (Estados Unidos), Brando, Le Monde Diplomatique, Suplemento Soy de Página 12 (Argentina), Bank Magazine, entre otras. Fue editor de las secciones de ciencia en diarios como Página 12, diario Crítica de la Argentina y subeditor de la sección Ideas en la Revista Ñ (Clarín). Autor de los libros: Todo lo que necesitás saber sobre Ciencia y Dinosaurios del fin del mundo, entre otros.