La ciencia de crear dragones

Estos animales fantásticos cobran vida gracias a la ayuda de expertos en el mundo animal ¿En qué animales reales se podrían inspirar? Conoce más en nuestro interactivo... 

La imaginación hoy tiene mucho material de donde inspirarse ante los numerosos hallazgos paleontológicos. En varias publicaciones recientes de la revista Science se habla de la importancia del hallazgo en Polonia del Lisowicia bojani lo que según la publicación asimilaría la cruza de nueve toneladas entre un rinoceronte con una tortuga gigante.

Los paleontólogos dicen que esta criatura ofrece una nueva visión de los albores de la era de los dinosaurios, pues se pensaba que durante el Triásico tardío (hace 200 millones de años) los primeros mamíferos y sus parientes se retiraron mientras los dinosaurios se alzaban y crecían hasta alcanzar enormes tamaños. El nuevo hallazgo significa que la historia no era tan simple. Se sugiere que las mismas fuerzas evolutivas que favorecían a los dinosaurios gigantes, también trabajaban en otras criaturas con formas que desafían la imaginación más acelerada.

Los dragones parecen ser algunos de esos seres míticos que no pierden vigencia y que incluso adquieren nuevas dimensiones en una sociedad con mayor conocimiento que brinda nuevos genes para crear renovadas criaturas fantásticas. En los últimos años, la cultura pop ha revivido el mito de los dragones, mediante series y películas engalanadas con estas criaturas. Una de ellas es Game of Thrones, la serie de ficción de la cadena televisiva HBO que está a punto de estrenar su última temporada. Especialistas de Pixomodo, el estudio de animación encargado de crear a los dragones, han dicho que la anatomía de animales como gallinas y murciélagos fueron útiles para crear a las bestias: un poco de realidad puede, literalmente, hacer volar a la ficción.

Canto de fuego y escamas
Hay científicos que incluso van más allá y con un sentido lúdico señalan que existe otra característica escondida en las aves que también podría tener un dragón: la molleja. En la última bolsa del estómago, las aves guardan pequeñas piedras que les ayudan a terminar de triturar los alimentos ante la falta de dientes. Frank van Breukelen, biólogo de la Universidad de Nevada, ha dicho que el material para la ignición podría, por qué no, frotarse en esta área del cuerpo si la idea fuera imaginar un dragón con un poco más de veracidad.

Pero hay quienes disfrutan más de la realidad. En el libro Cuando separaron la Tierra del cielo: cómo la mente humana moldea el mito, de Elizabeth y Paul Barber, se explica como el atemorizante fuego del dragón podría haber sido inspirado por un fenómeno real en el norte de la Europa medieval: las precarias cámaras funerarias. Allí los cadáveres en descomposición pudieron haber proporcionado el ambiente perfecto para las bacterias productoras de metano, así que un ladrón de tumbas en busca de botín y con antorcha en mano para alumbrarse en la obscuridad, podría haberse convertido en la llamarada de un dragón castigador.

El maestro Aldi de Oyarzabal, biólogo e ilustrador científico mexicano señala que la imagen del dragón está retratada en todo el mundo adaptándose a la geografía cultural de la región de donde surge, como la serpiente emplumada Quetzalcóatl en nuestro país.

Los límites entre imaginación y evidencia científica son inciertos y con innumerables vertientes; sin embargo, la iconografía de un dragón en el mundo contemporáneo adquiere nuevas formas y moldes, bajo la exigencia de monstruos con un abdomen menos abultado y alas más poderosas que nos hagan creer, según la leyes de la aerodinámica, que podrían tener más oportunidad de levantar el vuelo. 

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La apariencia que se le da a los dragones en las diferentes partes del mundo adquiere características geográficas de esa región | Foto: Especial

El también ilustrador y especialista en paleoarte, Marco Pineda, señala que la fauna es una fuente importante para crear el diseño de un animal fantástico, como un dragón. “La morfología de animales como lagartos, cocodrilos, tortugas, aves o mamíferos proporciona detalles que aportan realismo, como la proporción entre las extremidades, o bien, la forma y tamaño de las manos, pies y garras. El análisis de los principales rasgos de la fauna nos permite determinar qué habilidades están más desarrolladas”, señala y agrega que aunque se trate de animal imaginario es importante conferirle su propia identidad zoológica; sin embargo, ante la extraordinaria diversidad de formas en las especies prehistóricas y actuales, hoy la tarea de imaginar se vuelve más compleja.

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