Cuerpo

La guerra de los antibióticos contra los antibióticos

Ángela Posada-Swafford 20 / Jun / 19
Ante el aumento desmedido de las llamadas súper bacterias, los científicos buscan reactivar el arsenal farmacológico conocido para contar con un mínimo mecanismo de defensa

La predicción es francamente aterradora: para mediados de siglo las bacterias resistentes a casi todos los antibióticos conocidos se habrán esparcido de tal forma, que habrán convertido a estos medicamentos en balas inútiles, exponiéndonos a infecciones bacterianas mucho más letales.

“Una vez alcancemos este estado de pan-resistencia, la cosa se acabó”, dice Sam Brown, Profesor Asociado de Ciencias Biológicas en la Universidad de Georgia Tech. Por eso, Brown unió fuerzas con las universidades de Harvard y Duke en un nuevo estudio que sugiere que los médicos pueden resolver el problema de la resistencia usando esos mismos antibióticos, pero recetados de una forma enfocada y en combinación con otras estrategias de salud. 

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Foto ilustrativa | Crédito: Especial

El problema es que los antibióticos tratan  humanas y de animales de granja, y en el proceso están matando montones de bacterias no resistentes, mientras que las resistentes sobreviven. Entonces, las cepas resistentes tienen vía libre para reproducirse porque ya no hay tanta competencia en su espacio, y es así como llegan a dominar las poblaciones bacterianas dentro de sus huéspedes humanos y animales.

Criaturas ultra resistentes

“La evolución de la resistencia tiene trucos muy complejos”, dice Brown. Muchas bacterias con el potencial de enfermarnos, como la E. coli, pasan su tiempo circulando pacíficamente dentro de nuestros cuerpos, como espectadores en un partido de fútbol. “Pero al mismo tiempo las sometemos a un baño de antibióticos cada vez que nos da por tomarnos un medicamento para el dolor de oído o de garganta. Y es esta exposición frecuente y no intencionada la que las convierte en criaturas ultra resistentes”.

La idea básica es poner en reversa la evolución de las cepas de esas bacterias resistentes. Y según los científicos, la forma de hacerlo es cambiar la manera en que recetamos esos antibióticos. Entonces, los diagnósticos deben aplicarse no solo a la bacteria que está causando la infección, sino a aquellas que son espectadoras. Por ejemplo la E.Coli en los intestinos, o la Strep pneumoniaeque vive tranquila en las fosas nasales, serían dos bacterias para observar durante los chequeos anuales. “Si el paciente tiene una cepa que es resistente, el médico debe vencerla antes de que se convierta en un problema. Y esto se puede hacer con tratamientos que no involucran antibióticos”.

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Cultivo de bacterias | Foto: Especial

Uno de esos tratamientos podría ser algo que suena a ciencia ficción: la terapia de reemplazo de bacterias, una hipótesis según la cual se introducen en el cuerpo del paciente bacterias nuevas que ganen la competencia con las indeseables bacterias resistentes, desplazándolas.

Dos pájaros de un tiro 

Por su parte, David McAdams, profesor de teoría del juego en Duke, y coautor del estudio, diseñó un modelo matemático para ayudar a los investigadores clínicos y de salud pública a crear nuevas estrategias concretas de recetar antibióticos.

“Las nuevas estrategias de recetar le saldrían al paso a la evolución de la bacteria, porque, a través de un análisis genético, estarían exponiendo tanto sus capacidades de resistencia, como sus vulnerabilidades”, explica McAdams. “En el futuro, un diagnóstico le dirá a usted qué cepa de bacteria tiene. Entonces los médicos escogerán los antibióticos específicos a los que esa bacteria no es resistente, lo cual no solo mataría al microorganismo, sino que evitaría que sus genes se esparzan. Es como salir de dos pájaros con un solo disparo”. 

Pero también es bueno para los pacientes porque siempre recibirán el antibiótico correcto, dice Brown.

Autor: Ángela Posada-Swafford
Periodista científica y Knight Fellow, ha participado en seis expediciones antárticas con la National Science Foundation, NASA, y los programas antárticos de Colombia, Chile y España. Su libro ilustrado 'Hielo: Bitácora de una expedicionaria antártica' será publicado en diciembre 2018.
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Por:
Ángela Posada-Swafford
20/06/2019