Sociedad

La población en México envejece: ¿Estamos listos?

Carmina de la Luz Ramírez 28 / Aug / 19
El 28 de agosto se conmemora el Día Nacional de la Persona Adulta Mayor. A propósito, reflexionamos sobre los principales retos del cambio demográfico en nuestro país

En la década de 1970, México se miró al espejo y contempló a un país joven, sin canas ni arrugas, con la vida por delante y el reto de controlar una explosiva natalidad. Tres décadas después el reflejo le devuelve otra imagen. Ahora observa una nación cansada en la que los adultos mayores constituyen un segmento de la población cada vez más presente: México está envejeciendo. ¿Estamos preparados para garantizar el bienestar de la población?

Un mundo maduro

En México, la Ley de los Derechos de las Personas Adultas Mayores —vigente desde el 2002— establece que dichos individuos son aquellos que cuentan con sesenta años o más de edad. Se trata de un grupo que, de acuerdo con el Instituto Nacional de Geriatría (INGER), en 1990 representaba menos del 6% del total de la población mexicana; para 2010 aumentó a 8.9%, y se prevé que en 2050 constituya el 21.5%.

Este envejecimiento también es evidente en los datos recabados por los censos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI). Por ejemplo, en 1970, por cada 100 habitantes menores de 100 años, existían 8 adultos mayores; el índice se incrementó a 13.7 en el años 2000, y a 21.4 en el 2010. Pero el cambio hacia una sociedad dominada por gente mayor no es único de México.

La población global está madurando debido a las innovaciones en medicina de las últimas décadas. Como consecuencia, la Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que entre 2015 y 2050 el número de personas mayores crecerá de 900 millones a 2000 millones. Mientras tanto, autoridades nacionales estiman que dentro del mismo periodo la esperanza de vida pasará de 74.9 a 80 años.

Vivir más es, sin duda, una buena noticia pero también revela nuevos desafíos, ya que la morbilidad —es decir, la cantidad de personas que enferman en un lugar y tiempo determinados respecto al total de la población— y la discapacidad en adultos mayores podrían alcanzar puntos críticos durante las siguientes décadas. Sobre ello, la especialista Sandra Huenchuan Navarro, del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía, admiten que esta dinámica se da en un contexto de desigualdad, precariedad económica y ausencia de servicios sociales sólidos capaces de asegurar la calidad de vida en la vejez.

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La población global está madurando debido a las innovaciones en medicina de las últimas décadas. Como consecuencia, la OMS calcula que entre 2015 y 2050 el número de personas mayores crecerá de 900 millones a 2000 millones | Foto: Susan Irais

Reivindicar la vejez

Una de las mayores dificultades que los ancianos enfrentan día con día es el edadismo, definido como todo aquel estereotipo y acto de discriminación por cuestiones de edad. El edadismo no solo afecta la salud de las personas —en el sentido de volverlas más proclives a la depresión y el aislamiento social—, sino que las excluye del mercado laboral, generando problemas económicos obvios. Por esa razón, reivindicar la vejez debe ser una prioridad para los gobiernos de la región.

En un comunicado de prensa emitido recientemente por el INGER, su director general —el doctor Luis Miguel Gutiérrez Robledo— reconoció que, en este momento, México carece de una política pública integral para el cuidado de los adultos mayores. Asimismo, señaló la necesidad de transitar de una perspectiva de caridad y beneficencia a una de derechos.

Sin embargo, un documento del Consejo Nacional de Población muestra que en 2010 los apoyos gubernamentales —administrados por instancias como la Secretaría de Desarrollo Social— conformaban el ingreso más importante para el 44.9% de los hombres y el 45.9% de las mujeres mayores de 70 años. Este tipo de políticas asistencialistas prevalecen hasta la fecha.
 

Una de las mayores dificultades que los ancianos enfrentan día con día es el edadismo, definido como todo aquel estereotipo y acto de discriminación por cuestiones de edad. El edadismo no solo afecta la salud de las personas — depresión y aislamiento social—, sino que las excluye del mercado laboral, generando problemas económicos obvios
Foto: El Universal / Jorge Alvarado

Gasto, inversión y negocio

Bajo una perspectiva distinta, el envejecimiento de la población puede ser una buena oportunidad para reorientar políticas públicas en el ámbito laboral, de infraestructura, vivienda, transporte, entre otros. Reconocer las contribuciones de las personas mayores y asegurarles una buena salud es clave, pues las vuelve funcionales y productivas durante más tiempo, pero se requiere un esfuerzo presupuestal importante.

El doctor Gutiérrez Robledo sugiere que esto no debe verse como un gasto, sino como una inversión. De lo contrario, el país continuará desembolsando cantidades cercanas a los 34 mil millones de pesos anuales en un intento por compensar la falta de una política sobre el cuidado de personas mayores, por ejemplo.

En México, las personas mayores comienzan a sufrir alguna discapacidad o deterioro funcional significativo a los 74 años de edad, en promedio, lo cual las vuelve dependientes. A nivel mundial, la OMS ha detectado una tendencia semejante: en el 2050 la cantidad de ancianos que necesitará ayuda para realizar sus actividades cotidianas podría cuadruplicarse. Paradójicamente, en nuestro país, sólo el 1% de los adultos mayores que requiere cuidados especiales reside en una institución —pública o privada— competente.

Las empresas pueden aprovechar este fenómeno y desarrollar negocios rentables. El llamado grey market o mercado de los abuelos ha sido pronosticado en revistas como Entrepreneur Forbes. Sus principales consumidores en 2050 serán quienes hoy tienen 20 años, por ello la vejez es considerado el comercio del futuro. La oferta y demanda se moverá en torno a aspectos como el retiro, turismo, tratamientos médicos, rehabilitación, tecnología, movilidad o deporte específicamente diseñados para personas mayores.
 

La oferta y demanda de productos se moverá en torno a aspectos como el retiro, turismo, tratamientos médicos, rehabilitación, tecnología, movilidad o deporte específicamente diseñados para personas mayores
Foto: El Universal / Michelle García

Ciencia al servicio de los mayores

El envejecimiento de la población puede verse como un medio de cultivo para la ciencia y sus productos. Nutrición, higiene y sueño son tan solo algunos de los temas que pueden despuntar con el cambio demográfico de nuestro país. En lo que respecta a metodologías de investigación, desde la década de los 90 existe el denominado curso de vida, un enfoque de las ciencias médicas que muestra cómo los eventos históricos y los cambios económicos o sociales configuran la vida y salud de las personas en una sociedad.

El doctor Emmanuel González Bautistaepidemiólogo y consultor de la Organización Panamericana de la Salud— destacan que el curso de vida permite explicar la relación de la niñez y la adolescencia como etapas cruciales que definen la salud en la edad adulta y, eventualmente, en la vejez. El curso de vida contempla la interacción con el medio ambiente, el consumo de energía, la salud emocional y la integridad del sistema nervioso.

Los últimos dos aspectos suelen preocupar a los estudiosos del envejecimiento en las personas. Por ello, instituciones como el Hospital Houston Methodist y uno de sus neurólogos, el doctor Mohammad Obadah Nakawah, alientan a las personas a mantener la mente en forma a través de la práctica de juegos de memoria. “Los juegos mentales ayudan a mantener la memoria y las habilidades cognitivas a lo largo del tiempo, con lo que se puede reducir el riesgo de demencia”, informó el experto mediante un comunicado de prensa lanzado en el marco del 28 de agosto, Día Nacional de la Persona Adulto Mayor (en México).

El problema de nuestro país sigue siendo la ausencia de especialistas que guíen dichas prácticas. El documento Hechos y desafíos para un envejecimiento saludable en México, publicado en 2016 por el INGER, menciona que los referentes internacionales recomiendan la disponibilidad de un geriatra por cada 4 mil personas mayores. Así, en 2015, México necesitaba 2770 geriatras; sin embargo, el Consejo Mexicano de Geriatría solo reconocía a 600 especialistas certificados, de los cuales únicamente 197 estaban asociados al sector público de salud.

Autor: Carmina de la Luz Ramírez
Mexicana y guerrerense, divulgadora y periodista con formación en biología. Se autodefine como una zombie de la comunicación de la ciencia. Ha sido conductora de televisión, y su trabajo escrito se ha publicado en Todo sobre el espacio, México Desconocido y el portal Tangible del diario El Universal. Fellow en programas de la Thomson Reuters Foundation y el Council for the Advancement of Science Writing. Miembro de SOMEDICYT y la RedMPC.