Sociedad

La torre de Pisa y otros fraudes atrapaturistas

Gerardo Herrera Corral 19 / Nov / 18
Reliquias religiosas, obras arquitectónicas y objetos de supuesto valor histórico y científico podrían conformar una curiosa lista de “iconos del embuste” que los promotores turísticos utilizan para atraer a ingenuos viajeros

Se desconoce el autor del libro Los viajes de John Mandeville. En él, se relata lo que vio un caballero inglés ficticio que por muchos años viajó por el mundo para contarnos las maravillas que se esconden en lejanos territorios de ultramar, regiones aledañas a la Tierra Santa, y otras tierras desconocidas. Monstruos y prodigios inexistentes que acabarían siendo la inspiración de grandes exploradores. Se dice, por ejemplo, que Cristóbal Colón lo leyó. Además de que algunos historiadores piensan que el navegante tenía siempre consigo un ejemplar de “Los Viajes de Marco Polo”.

Los engaños contenidos en estos libros no forman parte de las promociones que actualmente ofrecen las agencias de viajes. Ahora los timos y fraudes son parte de lo que los modernos turistas graban con nerviosismo en sus cámaras mientras se aglutinan alrededor de la atracción arquitectónica, la reliquia religiosa o el objeto histórico. Muchas de las mentiras han salido también de las páginas de numerosos libros para convertirse en realidad y conformar la lista de objetos que se visitan como verdaderos iconos del embuste.

La torre de Pisa, en el norte de Italia, es considerada uno de los diez monumentos más famosos de Europa. Muchos libros de texto le han dado el prestigio al afirmar que Galileo Galilei (1564-1642) arrojó objetos desde arriba ante la mirada curiosa de alumnos y profesores para mostrar que Aristóteles estaba equivocado y que los cuerpos, al caer, llegan al suelo al mismo tiempo, sin importar su masa. Según esto, Galileo dejó caer una bola de fierro y objetos de madera más ligeros para que todos vieran como ambos se aceleran de la misma manera sin importar el peso.
 
Sin embargo, todo esto parece ser solo una anécdota. Galileo nunca realizó este experimento, aunque es cierto que el fenómeno físico ocurre, y el imaginario popular coloca el ensayo legendario como uno de los más bellos en la historia de la física. En realidad, el experimento lo hizo el jesuita Giovani Battista Riccioli (1598 - 1671) en la torre de Asinelli, en Bolonia, para mostrar que Galileo estaba equivocado y, por cierto, en el intento escéptico encontró que el florentino estaba en lo correcto. Cabe decir que al día de hoy, la torre de Asinelli no es un atractivo turístico.
 

Se dice que el penacho de Moctezuma fue una de las muchas piezas que el emperador azteca regaló a Hernán Cortés en el desafortunado encuentro entre ambos.
Foto: Notimex

La ciudad Mitad del Mundo se encuentra 29 kilómetros al norte de Quito, en Ecuador, y pretende señalar la posición exacta de la línea ecuatorial que marca la latitud 00 0´ 0´´. Cada año, incontables turistas se toman fotos cruzando la línea amarilla que separa al hemisferio norte del hemisferio sur. No obstante, la verdadera línea ecuatorial no está donde se señala, sino a aproximadamente 8 segundos de arco latitud Sur, es decir, aproximadamente a 244 metros de donde es posible encontrar, casi invariablemente, a un ansioso grupo de turistas que intenta poner un huevo en posición vertical sobre la cabeza de un clavo.
 
Es tal la efervescencia que se vive en el monumento, que en sus alrededores se llevan a cabo experimentos carentes de rigor científico para moestrar al viajero los efectos geofísicos que conlleva el situarse en tan especial posición geográfica. Por ejemplo, el cambio de hemisferio se muestra a los visitantes vertiendo agua en una vasija a la que se destapa luego por abajo para que el espectador vea como el agua gira en una dirección mientras se escurre.
 
Cuando el demostrador cambia de hemisferio, el giro del agua se invierte y el experimentador que de esta manera se gana la vida, explica que se trata del efecto que las fuerzas de Coriolis ejercen en el agua, fenómeno que –supuestamente-- explica el funcionamiento de los inodoros del mundo entero.  Poca gente advierte que al verter el agua, la cubeta se coloca convenientemente para dar el giro inicial necesario que provoca el giro subsecuente del flujo.  El fraude hace las delicias de los visitantes y la fantasía se propaga para atraer más viajeros.  La fuerza de Coriolis llamadas así en honor de Gaspard Gustave Coriolis (1792- 1843) existe, y tiene efecto en las grandes masas de agua que forman los huracanes, pero no en la pequeña vasija. Por cierto, el observatorio solar de Quitsato, cerca de la ciudad Cayambe, a 47 kilómetros de Quito si está ubicado exactamente sobre la línea ecuatorial, pero éste no es un destino turístico de interés. 
 
El llamado penacho de Moctezuma que se encuentra en exhibición en el museo de etnología de Viena, en Austria, ha sido un objeto de gran interés, sobre todo, para los visitantes mexicanos. Se dice que este era el tocado que llevaba Moctezuma e, incluso, que fue una de las muchas piezas que el emperador azteca regaló a Hernán Cortés en el desafortunado encuentro entre ambos.
 
En realidad, no hay certeza histórica de tales versiones y, peor aún, no se tiene idea de la autenticidad del quetzalapanecáyotl, como también se le ha llamado en náhuatl. Aparentemente existen más penachos similares en el mundo, y no sabemos realmente si uno de estos fue el regalo que se especula. Se cuenta que México ha reclamado la devolución del objeto, y que ha llegado a proponer el intercambio de la carroza dorada de Maximiliano de Habsburgo, que está ahora en el Museo de Historia del Castillo de Chapultepec, aunque tales negociaciones no se han concretado. 
 

La ciudad Mitad del Mundo se encuentra 29 kilómetros al norte de Quito, en Ecuador, y pretende señalar la posición exacta de la línea ecuatorial que marca la latitud 00 0´ 0´´.
Foto: EFE

La Sabana Santa es una tela de lino que muestra la imagen de un hombre. El sudario, se encuentra en la capilla real de la Catedral de San Juan Bautista en Turín, Italia. La reliquia es visitada por cristianos y no cristianos porque según esto, es la tela que se colocó sobre el cuerpo de Jesucristo para ser sepultado. De acuerdo con esta versión de los hechos, el rostro quedó grabado en la tela. De acuerdo con esta versión de los hechos el rostro quedó grabado para que hoy podamos contemplar la fisonomía misma del hijo de Dios en la Tierra. En 1958, el Papa Pio XII autorizó la devoción a la imagen a la que se refirió como Santa Faz de Jesús. Sin embargo, cuando, en 1988, se hicieron las pruebas de datación con carbono-14, tres laboratorios independientes obtuvieron la fecha de elaboración de la sabana entre 1260 y 1390 de nuestra era. La mortaja no es, pues, lo que todo creyente hubiera querido que fuera, pero la veneración continúa, y las visitas turísticas no disminuyeron con la publicación de los resultados del análisis científico.
 
La casa donde nació Cristóbal Colón en Génova, Italia, está situada en el centro de la ciudad. Se dice que el más famoso de los navegantes nació allí, en 1451. Los historiadores difícilmente podrían concordar con que el sitio donde se erige el monumento que, dicho sea de paso, garantiza una derrama turística considerable a la ciudad, sea realmente el lugar donde nació el descubridor del Nuevo Mundo.  
 
Lo que sí parece ser cierto es que de su origen real sabemos muy poco. Hay reclamos de Galicia, Portugal, Barcelona sobre el nacimiento del explorador. En otras partes de España se sostienen teorías de su origen andaluz, castellano, extremeño y vasco. Así mismo, otros países se disputan la cuna: hay historiadores griegos que afirman que el almirante nació allí. Incluso, algunos ingleses sostienen que Colón era británico con tanta o más convicción que los que suscriben que era corso, noruego y croata.
 
Ray Bradbruy decía: “La nuestra es una cultura y tiempo tan inmensamente rica en basura como lo es en tesoros”.  En ocasiones la dificultad es poder diferenciar a lo uno de lo otro. Sea como sea, los viajes ilustran, en ocasiones de manera equivocada y por caminos sinuosos. Todo esto no debe hacernos olvidar que la importancia de viajar no está en la mirada fugaz de otras fachadas, ni en la búsqueda de otras campiñas. Viajar no es mirar objetos sino combatir prejuicios, alimentar la tolerancia y multiplicar las maneras como habremos de ver lo que nos rodea. “El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en tener nuevos ojos” (Marcel Proust).

 

Autor: Gerardo Herrera Corral
Es profesor titular del Departamento de Física del Centro de Investigación y De Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (CINVESTAV). Es líder del trabajo de los científicos mexicanos en el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) del Centro Europeo de Investigaciones Nucleares (CERN). Es autor de los libros "El Universo, la historia más grande jamás contada" y "El azaroso arte del engaño", entre otros.