Las bacterias que viven en tu celular… ¡y otros sitios infestados!

Las bacterias trabajan de manera tan triunfadora y son tan buenas adaptándose a distintos sitios −por muy recónditos e inhóspitos que estos sean− que su linaje existió ya hace unos 3500 millones de años. Los biólogos piensan que en la actualidad las bacterias son los seres vivos más abundantes del planeta, al nivel de que en un solo gramo de tierra han cuantificado hasta 40 millones de estos microbios, en tanto que en un mililitro de agua dulce tienen la posibilidad de existir cerca de un millón.

¿Dulces sueños?

En promedio, cada individuo dedica entre 6 y 8 horas del día a reposar. Esto quiere decir que pasamos todo ese tiempo al costado de bacterias fanáticos de la cama; aunque además hay que decir que el nivel de exposición a ellas es dependiente de qué tan seguido laves las sábanas y cambies de colchón. Según datos de la Organización para la Salud y Seguridad Pública (NSD, por sus siglas en inglés), a una semana de haber colocado un juego de sábanas y fundas de almohada, vas a encontrar ahí entre 3 y 5 millones de bacterias por cada pulgada cuadrada. Estas cantidades equivalen, respectivamente, a bastante más de 17 mil ocasiones la proporción de bacterias que hay en el taburete del excusado y bastante más de 24 mil ocasiones con relación a las que habitan en el picaporte de la puerta del baño.

A lo mejor ya consigas sospechar cuántas bacterias velarán tu sueño después de un mes de no haber cambiado las sábanas: bastante más de 11 millones por pulgada cuadrada, lo cual sobrepasa unas 39 ocasiones el número que puedes hallar en el plato de comida de tu mascota perruna. Pero hay de bacterias a bacterias; la enorme mayoría de las especies son inocuas para el hombre, no obstante, en lo relacionado a las sábanas, una aceptable proporción −42%, aproximadamente− se ajusta a bacilos gram negativos. Hablamos de un grupo al que forman parte algunas bacterias que tienen la posibilidad de llegar a causar anomalías de la salud infecciosas y que tienden a ser resistentes a los antibióticos, según información de los Centros para el Control y Prevención de Anomalías de la salud (CDC) estadounidense. Por esto, microbiólogos como Philip Tierno (de la New York University) sugieren cambiar de sábanas por lo menos una vez por semana.

Baño de bacterias

¿Eres de los que piensa que luego de un reparador sueño no hay nada superior que un refrescante baño?, entonces tienes que entender que los productos de higiene como los jabones de barra son el lugar de vida dulce lugar de vida de bacterias que viven con alegría en su área. Por suerte, la epidemióloga Elaine Larson −profesora de la Mailman School of Public Health en la Facultad de Columbia− afirma que eso no supone que esta clase de jabones sean propagadores de infecciones:

No tiene que ver con una mera opinión de la doctora Larson, sino de una sucesión de estudios −el más riguroso anunciado en la American Journal of Public Health and the Nation’s Health en 1965− que desechan a los jabones de barra como fuente de infecciones y los reivindican como la manera más óptima de batallar anomalías de la salud. Si todavía conociendo estos sucesos deseas evadir a toda costa ofrecerte un baño con bacterias ajenas, basta que enjuagues la barra antes y luego de utilizarla, de esta forma eliminarás la cubierta superior; después facilita que el jabón se seque y guárdalo en un espacio sin humedad.

Del cepillo de dientes a tu boca, y al reves

Si hay un sitio del baño donde los microorganismos abundan, ese es tu cepillo de dientes. Según con un estudio realizado por estudiosos de la Universidad de Manchester, dicho objeto puede albergar 10 millones de bacterias, lo cual era esperable si pensamos que el cepillo de dientes está en contacto directo con la boca, parte del cuerpo que muestra más microbios que algún otra. Según información facilitada por la Oficina de Ciencia Ciudadana de Barcelona, una buena parte −aquellos que forman parte al género Streptococcus, por ejemplo− evitan que las bacterias causantes de anomalías de la salud (o patógenas) se apoderen de la cavidad rezal; no obstante, conviene que sepas que algunos polizones de tu cepillo dental sí podrían ser peligrosos.

La exhibe impecable de lo previo es Escherichia coli. Esta clase bacteriana es famosa entre los investigadores, dado que su estudio ha brindado mucha información acerca de distintos fenómenos celulares, y también fué modificada genéticamente para distintos objetivos, como la producción de insulina. Además, E. coli se encuentra dentro de las primordiales pertenecientes de la microbiota intestinal; no obstante, fuera del tracto digestivo, esta bacteria representa un caballo de Troya, con la capacidad de ocasionar infecciones que tienen dentro diarrea con sangre y dolores abdominales severos. Para hacerle en oposición al peligro, los profesionales −como Judith A. Jones, de la Boston University School of Dental Medicine− sugieren lavarse las manos luego de ir al baño, almacenar el cepillo de dientes en un espacio ventilado y renovarlo cada tres o 4 meses.

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