Fuera mitos

Las bolsas de agua colgadas repelen a las moscas... ¿es esto cierto?

Luis Javier Plata Rosas 04 / Sep / 19
Forman parte del paisaje popular mexicano debido a sus supuestos efectos repelentes, pero qué dice la ciencia

En temporada de calor es de lo más común que tengamos la mosca detrás de la oreja… y delante y por todas partes, y ojalá fuese una sola, pero estamos condenados a sacudirnos varias de ellas mientras intentamos comer, trabajar, descansar, platicar o realizar cualquier otra actividad sin que nos esté molestando su molesto zumbido o, pero todavía, sin que pongan sus sucias patas en nuestros alimentos. Si lo nuestro no es pasar el día cazando moscas y buscamos una solución económica, ecologista y minimalista, podemos hacer caso a la sabiduría popular y colgar una bolsa llena de agua en el lugar que deseamos ver libre de estos insectos.

¿Poder repulsivo?

¿Qué hay detrás del poder repulsivo de tan maravillosa invención, cuyo diseño y uso han permanecido intactos hasta nuestros tiempos, sin que se le haya ocurrido a alguna marca japonesa hecha en China comercializarla como Akinomosquita (mal chiste) o algún otro nombre pegajoso (más bien repulsivo)? Tan numerosas como las moscas, entre las explicaciones propuestas y reproducidas por diversos sitios en línea, tenemos para elegir:

a) “Al reflejar la luz en el agua, el haz se descompone en sus colores, como si de un prisma se tratase, y así es enviado al ojo de la mosca, lo que la confunde y molesta, haciendo que se vaya del lugar”. Y es que, al parecer, es bien conocido por el pueblo bueno y sabio que las moscas, valga la redundancia entomológica, son de pocas pulgas. Qué lástima que, por más que variemos la posición de la bolsa de agua, no atestigüemos -como Newton con sus prismas triangulares- el fenómeno de descomposición de la luz. En otros sitios leemos que el arcoíris “es algo que las moscas detestan. Esta es la misma razón por la que vemos cedés colgados de las copas de los árboles, para que la mosca no pique los frutales”. ¿Por qué serán tan amargadas las moscas?

b) “La bolsa de agua actúa como una lente de aumento, haciendo que se reflejen en ella los movimientos de las personas”, “a las moscas les da miedo el movimiento y los constantes reflejos y sombras de la gente que se mueve alrededor del área donde está la bolsa”. Si esta teoría es correcta y las moscas son tan temerosas, ¿por qué más tardamos en dar de manotazos que ellas en posarse de nuevo en la sopa?

c) Una variante del método es colocar en el fondo de la bolsa una moneda que “se puede asimilar (sic) a la silueta oscura de una araña”. Ya sabemos que estos animales con cerebro de moscas son muy estúpidos y fáciles de confundir, y por eso se recomienda que la moneda sea, de preferencia, del tamaño de un centavo estadounidense. No vaya a ocurrir que, al poner una moneda de diez pesos, las moscas se infarten ante tamaña araña, para tragedia de los animalistas.

Una variante del método es colocar en el fondo de la bolsa una moneda que “se puede asimilar (sic) a la silueta oscura de una araña”. Ya sabemos que estos animales con cerebro de moscas son muy estúpidos y fáciles de confundir, y por eso se recomienda que la moneda sea, de preferencia, del tamaño de un centavo estadounidense
Foto: Pinterest

d) Según otros:

Las bolsas con agua hacen de espejo reflectante y al acercarse una mosca esta se ve multiplicada, distorsionada y amplificada”. La antinarcisista mosca, al ver su monstruoso reflejo, se asusta y se larga. Un problema serio de esta teoría es que, como en el caso de la hipótesis multicolor, jamás humano o mosca han visto reflejada en una bolsa de agua colgante su imagen multiplicada, distorsionada y amplificada como si de un espejo de feria se tratara.

e) La modalidad más potenciadora -además de cara- del supuesto efecto espanta moscas de las bolsas consiste en llenarlas con vodka en lugar de agua. No es que las ahora improvisadas cantimploras de Oso Negro (tampoco hay que desperdiciar una buena botella de Grey Goose) sirvan de bebederos para la Musca domestica con corazón de un cosaco que, una vez embriagadas, se perderían en la distancia. En realidad, lo que aseguran los defensores de la bolsa adulterada es que, por alguna misteriosa razón, las moscas no soportan el olor a vodka. O sea que, en Rusia, durante una reunión al aire libre, debe ser más fácil toparse con Putin que con una mosca.

f) En el sitio Experto animal -cuyo autor, por lo visto, no es experto en moscas ni en dar explicaciones- leemos que hay que llenar las bolsas con agua caliente, si bien advierte que el método no es idóneo cuando hay niños pequeños o mascotas curiosas. Es probable que jamás sepamos por qué las moscas huyen del agua caliente.

¿Qué dicen los expertos?

Dejémonos aquí la lista de disparatadas conjeturas y consultemos mejor a un verdadero experto: un entomólogo autor del libro Ask the Bugman: Environmentally Safe Ways to Control Household Pests (Pregúntale al hombre de los bichos: Maneras ambientalmente seguras para controlar plagas caseras), quien a la incógnita de si las bolsas de agua repelen a las moscas responde: “No tengo idea”.
 

Las bolsas con agua hacen de espejo reflectante y al acercarse una mosca esta se ve multiplicada, distorsionada y amplificada
Foto: Pinterest

Como los científicos no están papando moscas y, sin importar si estamos ante GRANDES o pequeñas leyendas urbanas, cuando se deciden a afrontarlas lo hacen sin amoscarse, confiados en el poder de las metodologías experimentales, tenemos que en 2018 Christen Harris, estudiante de entomología de la Universidad de Texas, puso a prueba el mito de las bolsas espantamoscas en las condiciones más extremas: en un establo. Los establos son como el nirvana para estos insectos gracias a la materia fecal que provee en cantidades industriales el ganado que ahí se encuentra. El excremento ayuda a que las moscas bebés (las larvas) maduren mucho más rápidamente y se conviertan en moscas grandes y fuertes.

En su experimento no autorizado por PETA, Harris colocó tiras de papel para moscas a diferentes distancias de las bolsas de agua colgantes, observó cuántas mosquitas muertas quedaban pegadas en cada tira y comparó el número con respecto a las que no eran atrapadas lejos de la influencia repulsiva de las bolsas de agua. Sus resultados revelan que las bolsas de agua no tienen ningún efecto negativo sobre las moscas; si acaso, estas pudieron verse ligeramente atraídas por las bolsas.

O sea que, si no quedamos convencidos y decidimos seguir usando esta solución casera, por si las moscas, habría que tener a la mano algún insecticida o algún otro repelente de moscas más confiable.
 

Autor: Luis Javier Plata Rosas
Divulgador científico y profesor de la Universidad de Guadalajara. Doctor en oceanografía costera. Autor de, entre otros libros, "La ciencia y los monstruos", "El océano tiene onda" y "La física del Coyote" y el "Correcaminos". Columnista de Nexos(Sobre ciencia, en teoría) y colaborador de ¿Cómo ves? (sección ¿Será?). Premio Estatal de Ciencia, Tecnología e Innovación de Jalisco en la categoría Divulgación (2014).
Referencias:
Harris, C., 2018, “A common method of barn fly control: Debunked”, Instars: A Journal of Student Research, 4.