Sociedad

Las imágenes inéditas de Apolo 11 y por qué hay que ver este documental

Julio Caballero 28 / Jul / 19
Como parte de la celebración del 50 aniversario de la llegada del hombre a la Luna, este filme muestra algunas escenas nunca antes publicadas, y presenta como ningún otro el sentido humano y de camaradería con el que se vivieron los ocho días finales de la misión

El primer motivo por el qué hay que ver el documental Apollo 11 (2019) es para conocer una serie de imágenes de la aventura que llevó al hombre a la Luna y nunca habían sido publicadas. Con ellas se construye un relato intenso e interesante a la altura de las emociones que se produjeron en el público de hace 50 años, cuando se concretó la gran hazaña. Una tarea nada sencilla si tomamos en cuenta que las generaciones de los últimos treinta años parece que crecimos dando por sentado que la exploración espacial era algo posible e incluso, de manera insensata, algo común.

Neil deGrasse Tyson el famoso astrofísico diría en un conocido discurso que al mismo tiempo que el público en general fue perdiendo el interés por las misiones espaciales, se desvaneció la emoción por la innovación tecnológica y por soñar que tan lejos se podría llegar en la exploración espacial. Sin embargo, en aquel año de 1969 había muy pocas cosas en el mundo que pudieran rivalizar con el interés que despertaba el primer alunizaje de la humanidad.

Ocho días que cambiaron al mundo

Es en este punto donde comienza  Apollo 11, el cual nos muestra los 8 días que duró la misión (más unas horas del día anterior al despegue del cohete Saturno V) en la cual participaron los astronautas Neil Armstrong, Edwin “Buzz” Aldrin y Michael Collins. Dirigido y editado por Todd Douglas Miller, el documental se construye casi en su totalidad de material de archivo grabado durante la misión tanto en el área de control, la plataforma de lanzamiento, la cabina de los distintos módulos espaciales, tomas del lanzamiento y el avance del cohete hacía la estratósfera (dato curioso: varias secuencias de las distintas fases de desprendimiento de los módulos del cohete se grabaron en una película química que venía almacenadas en pequeñas cápsulas que caían al mar en cada separación y eran recogidas por un equipo de helicópteros) así como de los distintos reportajes que realizaron algunos noticieros de la época (se utilizaron algunas escenas de las misiones Apolo 3 y 4 para construir mejor el relato visual). 

El material inédito presentado se conforma de fotografías, cintas de circuito cerrado, película en 16, 35 y la cinta en 70 mm transferida a formato digital (este último material había sido levantado con fines promocionales por la NASA y había permanecido archivado desde entonces) como escenas del equipo preparando a Armstrong con su traje de astronauta, detalles de un grupo de espectadores con cámaras esperando el lanzamiento del cohete en Florida, y de las maniobras de rescate de la tripulación del Apolo por parte del portaaviones USS Hornet.

Para ejemplificar de mejor manera el trayecto de la misión, el director echa mano de una animación muy sencilla y esquemática que funciona como un diagrama de los diferentes movimientos que los módulos espaciales tuvieron que hacer para llegar a la Luna, aterrizar y regresar a la Tierra.

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Promocional del documental Apolo 11 | Foto: Especial

Voces originales

Por otra parte, la narración que estructura el documental se construyó a partir de la revisión de más de 11,000 horas de audios que registraron las conversaciones e instrucciones entre los centros de control de Houston, Florida, y la tripulación de la nave que dejó registro sonoro de sus interacciones dentro del módulo espacial mientras viajaban. Además se agregan diversas crónicas periodísticas de la época.

Aquí no hay entrevistas, ni testimonios en retrospectiva de participantes o analistas, tampoco despliegues de post producción ni efectos especiales, solo está la reconstrucción de la expedición en un tiempo que parece presente lo que, si bien produce una narrativa desafiante. Un cierto halo de misterio contribuye a la emoción y al mismo tiempo nos obliga a utilizar la imaginación para complementar las acciones que observamos para poder trascender el hermetismo técnico de lo que nos permite apreciar la imagen en pantalla (hay que recordar que en aquel entonces el posicionamiento de las cámaras estaba encaminado meramente a registrar el funcionamiento de ciertos componentes de la nave durante la misión sin ninguna intención estética de por medio) que a la par del acompañamiento musical va donde forma a una experiencia audiovisual intensa y por momentos, alucinante. 

Apollo 11 resulta ser una muy buena contribución para celebrar los 50 años de ese suceso y recapitular sobre la influencia tan grande que ejerció la investigación espacial en los contenidos que vemos, leemos y escuchamos pero sobre todo en el desarrollo tecnológico que nos ha permitido disfrutar de muchas de las herramientas de las cuales nos beneficiamos en la actualidad a la par de permitirnos dar un vistazo al trato de confianza que existía entre todos los implicados en la misión (astronautas y operadores en tierra) una cierta camaradería que sirve para recordar que los buenos resultados de una empresa como esta necesitan solo son posibles gracias al trabajo en equipo y al componente meramente humano, como cuando en una parte del documental escuchamos como el área de control bromea con Michael Collins sobre el hecho de que él no pudo caminar sobre la luna al ser el encargado del módulo que tenía que permanecer en la órbita lunar y en otro momento vemos cómo la tripulación del Apolo reproduce “Mother Country” una canción folk mientras se preparan para el regreso a la tierra).    

Dos recomendaciones

Para finalizar y como un buen complemento van dos recomendaciones documentales más para ampliar el conocimiento acerca del tema de las primeras misiones espaciales: El primero es For all mankind (1989) del director Al Reintert, una referencia obligada pues fue una influencia directa del estilo narrativo y visual que utiliza Apollo 11 (tanto que incluso al final del Apollo 11 hay una dedicatoria al director Reintert); además de que durante muchos años fue el gran documental sobre la investigación espacial, en especial de las misiones Apolo. Se puede encontrar en YouTube aunque no de muy buena calidad, por lo que sí existe la posibilidad de verlo en Dvd o Blue-ray vale mucho la pena hacerlo. Por otra parte la plataforma Netflix ofrece Mission Control: The Unsung Heroes of Apollo (2017) dirigido por David Fairhead, relato construido alrededor del testimonio y las experiencias que vivieron los ingenieros que fueron parte del centro de mando de las misiones espaciales desde el desarrollo del proyecto, destacando la tragedia que sufrieron con el Apolo 1, el triunfo del Apolo 11 y el rescate del Apolo 13.

Autor: Julio Caballero