Cosmos

Las misteriosas señales del espacio profundo

Gerardo Herrera Corral 22 / Oct / 18
No se sabe mucho de ellas, salvo que son una realidad intangible. ¿Qué oculto fenómeno produce los registros que desde hace lustros obtienen algunos de los radiotelescopios más potentes del mundo?

Desde hace años diversos radiotelescopios han detectado extrañas señales provenientes del espacio exterior.  Aunque se desconoce mayormente su origen y los mecanismos que las podrían estar produciendo, los especialistas las han nombrado Ráfagas Rápidas de Radio (FRBs por Fast Radio Bursts) y, según un artículo publicado el pasado 10 de octubre en la revista Nature, se han detectado en treinta y cuatro ocasiones en los últimos diez años. ¿Cuál es el misterio detrás de este fenómeno?
 
Aunque no ha faltado quien atribuye su origen a civilizaciones extraterrestres, las explicaciones más probables tienen que ver con que alguna estrella se aproxime mucho a un hoyo negro o bien que, eventualmente, ambos lleguen a colapsar. Cuando alguno de estos fenómenos ocurre, el material de la estrella que cae en el agujero negro se calienta emitiendo radiación. La frecuencia de esta radiación puede llegar alcanzar los miles y millones de hercios, es decir, de pulsos por segundo, lo que las convierte en ondas catalogadas de radio.
 
Aunque algunos telescopios han estado atentos a este fenómeno, las radiofrecuencias de uso tecnológico de la Tierra representan un ruido que interfiere con las señales del espacio, lo que complica la medición precisa de los eventos.
 
En el artículo publicado en el número 562, 386-390 (2018) de Nature, se dice que se descubrió una fuente de señales de radio repetitiva en una galaxia enana, ubicada a una distancia de 3.7 mil millones de años luz de la nuestra. Esto demuestra que las fuentes de este tipo de eventos se pueden localizar a distancias cosmológicas, en lo profundo del espacio. Sin embargo, seguimos sin saber cuál es la naturaleza de las emisiones. Además, en el mismo texto, se muestra un estudio que encontró 20 ráfagas de radio que no se repitieron durante el tiempo que duró la exploración. 
 

El radiotelescopio canandiense registrpo una de estas señales. El artefacto, originalmente construído para hacer un mapa de la abundancia del hidrógeno en el Universo, detectó un evento que tuvo una duración de 2 milisegundos y una frecuencia de 580 Megaherz
Foto: El Canadian Hydrogen Intensity Mapping Experiment

En enero de este año, otro artículo en la revista Nature publicado el 11 de enero de este año se reportó la observación de pulsos de radio con duración de 30 microsegundos. Los datos fueron tomados por el radiotelescopio de Arecibo, en Puerto Rico, y el Green Bank Observatory, en Virginia occidental, Estados Unidos. De acuerdo con las mediciones, la señal podría provenir de una estrella de neutrones cercana a un hoyo negro. Aunque otra posible explicación es que se trate de una estrella de neutrones inmersa en un campo magnético muy fuerte que pudo haber sido generado por los restos de una supernova, es decir, por la explosión de una estrella enana blanca.
 
El reporte especula, en primera instancia, que el origen de esta señal puede ser un dúo de estrella de neutrones y agujero negro, pero no se tienen elementos para afirmar lo anterior con mayor solidez.
 
El pasado 25 de julio por la mañana, el radiotelescopio ubicado en las montañas de British Columbia, en Canadá, conocido como CHIME (Canadian Hydrogen Intensity Mapping Experiment) registró una de estas señales. El artefacto, originalmente construído para hacer un mapa de la abundancia del hidrógeno en el Universo, detectó un evento que tuvo una duración de 2 milisegundos y una frecuencia de 580 Megaherz. Es la primera que una ráfaga registra una frecuencia menor a los 700 Megaherz, lo que incrementa más aún el misterioo de estas señales.
 
El fenómeno de las señales de radio provenientes del espacio profundo siguen siendo una gran incógnita, y cuando el marco de conceptos que tenemos no alcanza para explicarlo surgen ideas descabelladas que pretenden elucidarlo. En el caso de las Ráfagas de Radio Rápidas (FRB) hay varias posibles causas naturales, lo que se traduce en la fascinación que mantiene viva la llama de la investigación. Un científico es siempre un ser cautivado por el misterio.
 

Autor: Gerardo Herrera Corral
Es profesor titular del Departamento de Física del Centro de Investigación y De Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (CINVESTAV). Es líder del trabajo de los científicos mexicanos en el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) del Centro Europeo de Investigaciones Nucleares (CERN). Es autor de los libros "El Universo, la historia más grande jamás contada" y "El azaroso arte del engaño", entre otros.